Historia de La Batalla de la Fe

El evento evangélico más importante de la historia de la iglesia contemporánea en la República Dominicana es la Concentración Nacional de Confraternidad Evangélica, La Batalla de la Fe, presidida por el pastor Ezequiel Molina Rosario y respaldado por gran parte de la población cristiana, especialmente iglesias pentecostales tradicionales. Ellos acuden con sus sombrillas desde las tres de la tarde. Durante 60 años (empezó en 1964) la asociación Misionera Radial La Batalla de la Fe ha organizado esta concentración evangelística el día primero de enero. Se originó en un programa de radio y desde allí la concentración, luego Radio Ven y más tarde la Iglesia Mahanaim. Creo que en ese mismo orden. (Ver Cronología del Protestantismo en la República Dominicana).

En la concentración hay alabanzas, hermanos de diferentes congregaciones se encuentran, figuras importantes del país (presidentes, ministros del gobierno y representantes de instituciones cristianas) hacen su visita y se termina con «un mensaje de parte de Dios dirigido al país y la iglesia evangélica», a cargo regularmente (desde la edición número 11, en el 1975) del Pastor Ezequiel Molina Rosario». Siempre con una voz profética, en el mejor sentido del término.

Los inicios de la Batalla de la Fe

El programa era dirigido por un grupo de jóvenes… Ezequiel Molina Rosario, Demetrio Montero Méndez, un elocuente predicador dominico-venezolano, Rudy Contreras y Juan H. Valdez.

Aunque la primera concentración fue en 1964, la misma tuvo su origen en un programa radial que empezó a transmitirse el 19 de Julio de 1963 (Radio Tricolor, Radio Central en 1968, HIZ en el 1970 —época de mucho crecimiento y notoriedad, por ser esta una de las principales emisoras— y más tarde en Radio Popular, propiedad de Corporán de los Santos, que sin ser públicamente un evangélico, es parte de nuestra historia). El programa era dirigido por un grupo de jóvenes que continuó el trabajo pionero radial de otra hermana (Leonor). Estos jóvenes eran Ezequiel Molina Rosario, Demetrio Montero Méndez, un elocuente predicador dominico-venezolano, Rudy Contreras y Juan H. Valdez. Se transmitía 1 hora los domingos y 30 minutos los jueves. De ahí se originó un culto (jubileo) sin mayores pretensiones (Calle Barney Morgan casi esquina Albert Thomas, Ensanche Espaillat) y desde allí la concentración que conocemos, primero en otras iglesias locales de mayor espacio y luego en el Centro Olímpico (1981). En la primera concentración predicó el Pastor Francisco Pérez, en una de las primeras desarrollada en estadios predicó Yiye Ávila (desde Puerto Rico) y en otra Israel Brito (Iglesia Metodista). El segundo predicador que más veces lo ha hecho después de Molina fue Demetrio Montero Méndez.

Algunos recuerdos personales

Tengo un lindo recuerdo del pastor Ezequiel Molina visitando la iglesia de Lucerna, en la que crecí, para promocionar el evento y en su estilo característico lamentar el hecho de que le habían propuesto incluir publicidad de marcas en el evento y al parecer consideraba aceptarlo por el alto costo del montaje, que se hace principalmente con voluntarios y se financia con una ofrenda que se toma allí mismo. No recuerdo literalmente sus palabras, para entonces yo tendría unos 14 años, pero dijo —con lamento— que si el respaldo para el evento no mejoraba, pronto los evangelistas tendrían que pasar al púlpito con un cartel delante y otro detrás. También recuerdo haber servido en la Batalla de la Fe de 1997. El hermano Amado Santana reclutaba un grupo de jóvenes y adolescentes de la Iglesia de Lucerna para ayudar al montaje y me animó a participar. Mi responsabilidad era estar en las gradas para organizar sillas y creo que también tendríamos que mover algunas cosas en caso de lluvia. Entonces no podía dimensionar la magnitud de esa concentración ni el hecho histórico de alcanzar seis décadas, pero son de esas cosas que con el tiempo llegan a ser significativas. Luego asistí a algunas otras de las que tengo recuerdos más recientes, pero no regularmente, que es la costumbre anual que tienen miles de evangélicos dominicanos. Mas comúnmente escucho la transmisión y el énfasis de la predicación, que normalmente es resumida por la prensa local.

También recuerdo un buzón de madera para depositar aportes para este ministerio que estaba en el Templo Evangélico Central de la Dr. Tejada Florentino (allí nació la Iglesia Mahanaim, con unos cultos de fortalecimiento espiritual, creo que los lunes) y la posterior mudanza hacia Miraflores. También recuerdo a otros dos de los fundadores: Demetrio Montero Méndez, con su voz profunda predicaba por lo menos una vez al año en mi iglesia local —recuerdo uno de sus sermones de fin de año— y llevaba un maletín de casetes con sermones grabados. Juan H. Valdez, familiar de Molina por medio de su esposa, era una columna de la misma iglesia, con una hermosa familia, todos creyentes y altamente comprometidos en la obra (le recuerdo dando clase de Escuela Bíblica, su esposa y sus hijos fueron de gran bendición para mí).

Ezequiel Molina, su legado

Algunos oran por la unidad y reclaman la unidad. Yo no veo la desunión, no he tenido el tiempo de verla. El pueblo de Dios, el pueblo evangélico, la cristiandad, siempre ha estado unida. Puede haber diferencia entre dos personas, entre dos organizaciones, momentánea. Pero eso no quiere decir que no haya unidad.

Ezequiel Molina Rosario

Su oficio era la imprenta, según entiendo en sociedad con Demetrio Montero, aunque trabajó también en electrónica. Luego se dedicó completamente al ministerio. Fue bautizado a los 14 años y desde los 15 ha estado en la predicación. Ha escrito libros, dirigido instituciones cristianas y su predicación llega a miles de personas, pero creo que su mayor aporte a la iglesia evangélica en la República Dominicana ha sido, al parecer sin proponérselo, acercar a sus hermanos: tender puentes, representar a su pueblo y exhortarle con una voz profética. A diferencia del catolicismo romano y otras iglesias, el evangelicalismo es un movimiento muy variado, compuesto por iglesias de diferentes denominaciones e instituciones paraeclesiásticas diversas (ministerios, iniciativas, proyectos), sin un liderazgo central. Y en ese complejo entorno de tradiciones y prácticas distintas, Ezequiel Molina ha sido el referente más visible, un hermano que sin ocupar formalmente posición alguna más allá de su propia iglesia local y ministerio ha resultado ser el gran mediador. Salvando todas las diferencias, su influencia local hacia al movimiento evangélico dominicano es comparable a la que ejercía en su tiempo con sus cruzadas Billy Graham entre los evangélicos a nivel mundial o en el estilo, Freddy Beras-Goico ante la familia dominicana en general. Figuras relativamente fuertes, cuyas posiciones son muy públicas, con quienes no siempre estaremos de acuerdo pero que nadie duda de su prestancia e intención. En resumidas cuentas, su mayor contribución ha sido su testimonio: muchas décadas influenciando positivamente la sociedad desde su espacio natural sin mayores pretensiones. Dice él mismo que enfoca su mensaje en tres sentidos: (1) hacia la iglesia, como referente para la sociedad, (2) al individuo y la familia y (3) hacia el liderazgo que dirige la sociedad, el gobierno. Realmente me emocioné ayer al verle predicar —lo seguí por Internet— en la edición número 60 de la Batalla de la Fe. Una gran victoria del pueblo evangélico, un gran estímulo para los pastores más jóvenes y un gran testimonio de la fidelidad de Dios.

Su mayor contribución ha sido su testimonio: muchas décadas influenciando positivamente la sociedad desde su espacio natural sin mayores pretensiones.

8 comentarios

  1. Excelente recuento. Al igual que tú también participé como voluntario en diversas ediciones de la concentración animado por mi padre y madre quienes conocieron el nacimiento de este ministerio desde au juventud.

    Me parece que es el único evento de esa magnitud que todavía se realiza en nuestro país. Y ciertamente aglomera y congrega al pueblo cristiano con sus diferentes variantes y latitudes.

    Un abrazo,

    J.

    • Dios te bendiga Jared, gloria al Señor por esas memorias. Sé que tus padres eran también cercanos a La Batalla de la Fe. Ahora tenemos por delante crear experiencias similares para otros creyentes más jóvenes. ¡Que el Señor nos ayude!

  2. Muchas gracias por el recuento. He seguido gran parte de este ministerio desde 3 tipos de iglesia diferente por radio, TV y he asistido algunas veces. He orado y apoyado. Tengo el libro “Memorias de un ministerio”. Una gran inspiración espiritual y ministerial. Dios es fiel.

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