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Somos una iglesia cristiana, servimos a Santo Domingo con el evangelio de Jesucristo.

Día Nacional de la Biblia

República Dominicana fue la primera nación del mundo en tener un Día Nacional de la Biblia, el 27 de Septiembre. Esto comenzó como una iniciativa del Pastor Álvaro Vicioso Santíl y ha abierto muchas puertas a la promoción de la Palabra de Dios en nuestro país.

La prioridad de la oración (Audio)

En medio de los días difíciles que está viviendo nuestra nación, la iglesia cristiana ha sido insistentemente cuestionada por su pasividad en tomar parte. Nuestros conciudadanos, y también nuestros miembros, están a la espera de que las iglesias cristianas se manifesten: que salgan a las calles, que levanten pancartas; nuestro silencio es tenido en el mejor de los casos como indolencia, y en el peor como complicidad.

La convicción de un llamado

Es deseable y necesario el involucramiento de todos los creyentes en la obra del ministerio, pero antes de entrar, el obrero debería tener una fuerte convicción de que es el Señor que le está llamando.

Una guía, en tres etapas, para el estudio bíblico

Sin importar los años que tengas estudiando la Biblia siempre volverás a los fundamentos (Cristo y el evangelio), siempre estarás estudiando todas las Escrituras para tener más contexto y resumiendo en forma de doctrina, cada vez con más claridad, las cosas que vas aprendiendo.

La purificación del templo (Audio)

Se ha profesionalizado la adoración, se adora —en cantidad— mucho más que antes, por mucho más medios, con muchos más utensilios y mucho mejor dispuestos, pero se delega más y más la responsabilidad en adoradores profesionales que se aseguran de que técnicamente todo esté donde debería de estar.

Cómo se corrompe la adoración

Prepararás de antemano tu sacrificio de alabanza o esperas encontrarlo en el templo? ¿Harás tú la debida diligencia de seleccionar el sacrificio correcto o descansarás en la experiencia de un líder de alabanza que lo hará por ti?

La realidad del ministerio bivocacional

Se les llama «ministros bivocacionales» a quienes aparte de su trabajo en la iglesia tienen que hacer otros trabajos para buscar su sustento y «ministros a tiempo completo» a quienes pueden dedicar todo su tiempo al trabajo en la iglesia y desde él pueden ser sostenidos.