Resolución de Conflictos

[Ensayo] Conflictos en la iglesia

Rafael Pérez

Partes: 1 2 3 4 5 6 7 Próxima Parte →

Presentación

Comencé a escribir este ensayo siguiendo el bosquejo de un sermón que prediqué en PezMundial en Septiembre del 2008. Eran los primeros días de nuestra iglesia, nos reuníamos en el paqueo de un taller de mecánica y estaban llegando nuestros primeros asistentes. Así mismo, los colaboradores que comenzaron conmigo a sembrar esta iglesia aún no habían convivido el tiempo necesario como para conocerse en profundidad. Cuatro años después lo encontré muy apropiado para el momento actual (Marzo del 2012) y volví a predicarlo con la experiencia de la convivencia. Ahora, en vez de publicar la transcripción como tal, convertí ambos sermones en este ensayo sobre los conflictos en la iglesia para aclarar aún más algunas partes que entendí no serían suficientemente claras, especialmente para quienes las reciban fuera de nuestro contexto. Lo comparto ahora con añadiduras y correcciones. Tengo la intención de hacer con este material un ebook —quizás luego de una tercera revisión—, mientras tanto lo comparto tal cual, dividido en siete partes, pues es algo extenso. Pueden leerlo poco a poco. Agradeceré que me envíen su retroalimentación o cualquier corrección utilizando el formulario que aparece al final. Quizás pueda tomarla en cuenta para la próxima edición.

Objetivo / Contexto

Es el caso de dos o más hermanos que aunque desean hacer la misma cosa para la gloria de Dios no logran ponerse de acuerdo en la forma o los medios más convenientes para lograr el mismo fin.

Ya que la diversidad en los conflictos que se pueden presentar en una iglesia es amplia y admite diferentes niveles de complejidad, la totalidad excede al alcance de este material, aunque permanece dentro de los límites del consejo de Dios en las escrituras1. Mi objetivo está limitado a un tipo de conflicto preciso y muy común que regularmente ocurre en los equipos de trabajo y funciona como «las zorras pequeñas2» que hacen perder la cosecha. Es el caso de dos o más hermanos que aunque desean hacer la misma cosa para la gloria de Dios no logran ponerse de acuerdo en cuanto a la forma o los medios más convenientes para lograr el mismo fin, partiendo del supuesto de que el fin que buscan ambos es digno de ser perseguido. Parte de los asuntos que comparto podría aplicar para otro tipo de conflictos y en otros contextos (de ahí que el título sea general), pero no necesariamente es extrapolable. Les pido que no intenten ir muy lejos más allá del objetivo que menciono —un fin digno de ser perseguido y dos hermanos que no se ponen de acuerdo en la forma o los medios—, pues estoy seguro de que para otros casos existen otros materiales en consejería bíblica mucho más apropiados y exhaustivos que este.

Una buena forma de llevar esto a otros contextos es adaptar y adoptar, y sobre todo, volver a la misma fuente de la que bebimos nosotros.

Por otro lado, este ensayo es el fruto de mi reflexión y práctica pastoral, es más práctico que académico y en gran manera surge de nuestra experiencia en una iglesia local recién sembrada con características muy particulares. Una buena forma de llevar esto a otros contextos es adaptar y adoptar, y sobre todo, volver a la misma fuente de la que bebimos y seguimos bebiendo nosotros: el ejemplo de los innumerables conflictos que el Señor en su gracia permitió que se documentaran en las Sagradas Escrituras para el beneficio de todos nosotros. Esos casos no fueron puestos allí para celebrar las desavenencias del pasado, sino, para alumbrarnos a nosotros en las desavenencias del presente.

Consejería bíblica

Las iglesias locales han ido paulatinamente abandonando el consejo de Dios y el terreno seguro de la verdad revelada para refugiarse en un sinnúmero de teorías y conjeturas cambiantes.

Tengo otro motivo que considero importante al escribir de estas cosas. Percibo —en mis visitas a las librerías cristianas y mi conversación con otros pastores— cómo las iglesias locales han ido paulatinamente abandonando el consejo de Dios y el terreno seguro de la verdad revelada para refugiarse en un sinnumero de teorías y conjeturas cambiantes; «nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos3» y que por ignorancia o por mundanalidad se les ha permitido remplazar la fuente. «Amonestarnos los unos a los otros4», «soportarnos con paciencia los unos a los otros en amor5» y «alentarnos los unos a los otros6» no es algo que los creyentes comenzamos a hacer ayer, esta ha sido nuestra práctica desde el siglo primero y la forma en que ha venido trabajando el Padre para que con la ayuda del Espíritu Santo se forme en nosotros la imagen de Cristo en un proceso que llamamos santificación. Si este pequeño ensayo sobre un tipo de conflicto relativamente fácil de resolver logra animar a la iglesia local a volver a buscar en las Sagradas Escrituras la solución a sus problemas, grandes o pequeños7 —y estoy seguro que tal cosa es posible—, este proyecto habrá alcanzado con creces su misión. La iglesia necesita con urgencia volver a la consejería bíblica y este ensayo más que una guía para el conflicto mismo, es un aviso en la calle para recordarnos el camino a la fuente.

¿Osa alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, ir a juicio delante de los injustos, y no delante de los santos? ¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas? ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida? (1 Corintios 6:1-3 RVR)

Pero estoy seguro de vosotros, hermanos míos, de que vosotros mismos estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que podéis amonestaros los unos a los otros. (Romanos 15:14 RVR)

  1. 2 Timoteo 3:16-17 RVR «Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. []
  2. Cantares 2:15 []
  3. Judas 1:12 RVR []
  4. Romanos 15:14 RVR []
  5. Efesios 4:2 []
  6. 1 Tesalonicenses 4:18 RVR []
  7. 1 Corintios 6:1-3 RVR []
May 22, 2012

Partes: 1 2 3 4 5 6 7 Próxima Parte →

Archivado en: Artículos



Lista de correo

Mantente en contacto. Recibe en tu correo los últimos artículos y actualizaciones.


Selecciones

Algunas motivaciones para tener un Campamento Bíblico de Verano

Algunas motivaciones para tener un Campamento Bíblico de Verano

Es un esfuerzo enorme desde todos los puntos de vista y lo que nos impulsa es la convicción: los niños tienen alma, y la suya tiene el mismo valor que la de un adulto. Así mismo, creemos que los medios de gracia del Señor pueden alcanzar a los pequeños desde la más tierna a edad.

Cómo aprovechar mejor tu tiempo

Cómo aprovechar mejor tu tiempo

Asuntos básicos como tener una agenda o un presupuesto podría impactar más en tu crecimiento espiritual de lo que has sido consciente.

Ana: tres lecciones de gratitud (1/3)

Ana: tres lecciones de gratitud (1/3)

Gratitud es la expresión de aquel que ha recibido algo, y en nuestra relación con Dios debería ser esta una constante. Dada la multitud de los bienes recibidos de Él, nos quedaremos cortos en nuestra expresión de agradecimiento, por eso, todo momento es oportuno para estimular la gratitud, es una de las cosas que nunca sobran, sino que siempre hacen falta.

Cómo encontrar deleite en la voluntad de Dios

Cómo encontrar deleite en la voluntad de Dios

Alguien puede decirte lo que Dios espera de ti, pero nadie puede prepararte para que eso haga sentido en tu mente, y aún menos, para que encuentres agradable hacer algo que frecuentemente va en contra de tus intereses materiales o deseos carnales.

Una guía, en tres etapas, para el estudio bíblico

Una guía, en tres etapas, para el estudio bíblico

Sin importar los años que tengas estudiando la Biblia siempre volverás a los fundamentos (Cristo y el evangelio), siempre estarás estudiando todas las Escrituras para tener más contexto y resumiendo en forma de doctrina, cada vez con más claridad, las cosas que vas aprendiendo.

Dos (2) fuertes <br>motivaciones para orar

Dos (2) fuertes
motivaciones para orar

Orar es más que pedir cosas, es también manifestar una actitud ante nuestro Señor, ¡y rendir cuentas! Cuando venimos a su presencia, aún antes de abrir los labios con nuestra actitud ya estamos hablando.