Renunciando a la independencia

Rafael Pérez

Tengo ya 7 meses trabajando en la Comunidad Cristiana PezMundial. Este ha sido para mí un tiempo de transición: de un ministerio de enseñanza en el que trabajaba solo, a un proyecto mucho más amplio en el que participa mucha gente. En cada transición hay un desprendimiento, y puedo testificar sobre dos cosas que han tenido que ser destruidas en mi carácter para moverme de un punto al otro: mi independencia y mi autosuficiencia. En este artículo abordo la primera, dejo la segunda para otro momento.

Sí, hay cosas que creemos y afirmamos con sinceridad, pero que en la realidad, ni siquiera sabemos ellas significan. Si me hubieran preguntado en abril —mes en que comenzamos— que cómo sería desarrollado este proyecto, les hubiera dicho, con total sinceridad, que por medio de un equipo de trabajo, y si la pregunta hubiese sido que en quién tenía la confianza, les hubiera señalado el cielo con un dedo; con la misma sinceridad. La realidad ha sido totalmente distinta. Dios me ha mostrado mes tras mes por medio de mis fracasos lo mucho que estaba acostumbrado a mi independencia ministerial, a tener el control de todo lo que necesitaba para hacer mi trabajo y a moverme a mi propio ritmo. En aquel tiempo, como lo que administraba no eran personas, sino objetos, sucedía, pero es imposible tratar las personas como si fueran objetos manteniendo tus valores.

A un libro puedo doblarle las páginas para saber dónde dejé su lectura o de paso saltarme algunos capítulos para llegar al que me interesa, a una presentación le puedo cambiar los colores para hacerla más agradable a mis gustos y a un amplificador le puedo graduar el volumen según mis preferencias del momento; pero es totalmente incorrecto doblar, cambiar o graduar una persona para que se adapte a nuestros caprichos. Quizás esta es la razón por la cual muchos líderes que han logrado algo de fruto trabajando solos en el momento que intentan trabajar en equipo terminan perdiendo sus valores al manipular y controlar la gente como si fueran objetos: ellos no hacen las paces con su nueva situación, pues no quieren renunciar a su independencia.

Un patrón de fracaso

Este es un patrón muy común de fracaso: alguien era muy bueno haciendo algo (muy buen profesional, muy buen cantante, muy buen maestro, muy buen músico), y como se dio cuenta que solo no podrá lograr hacerlo a gran escala, terminó formando un equipo de trabajo y creando algún tipo de organización, ya sea una empresa, una iglesia o una banda. Como estaba acostumbrando a trabajar con elevados niveles de excelencia (pues era muy bueno haciendo lo que hacía) y a mantener el control (pues trabajaba solo) presionaba a todos los miembros del equipo para que trabajaran a su nivel. ¿Cómo lo hacía? Doblándolos, cambiándolos y graduándolos manualmente por medio de diferentes botones: reuniones particulares, reuniones grupales y «comunicación». Como la gente no quería ni doblarse, cambiarse ni graduarse para llenar sus expectativas, terminó abandonando el proyecto.

Por sus líderes no querer renunciar al control que da la independencia, fracasan tantos matrimonios, tantas empresas y tantas nuevas bandas. Llega un momento en el que tienen que elegir entre volver a trabajar solos con un nivel de excelencia de 100% o trabajar juntos aunque sea produciendo por debajo de sus expectativas. Los que aparte de independientes también son orgullosos prefieren renunciar y abrazando la calidad dicen: «no puedo trabajar con mediocres». Se lo dicen a sí mismos —pues para entonces ya están solos— y con ello se conforman. Aquellos que vencen el orgullo no abrazan la calidad, sino que abrazan la gente. Es mejor juntos producir cada uno al 60% y general un resultado consolidado de 120% —le dicen al equipo— y pagan el precio en tiempo de llegar a ser mejores. A fin de cuentas, un grupo de mediocres trabajando juntos producen más fruto, tienen más potencial y sobre todo mucho más satisfacción que un egoísta excelente trabajando solo. Además, el que trabaja solo al 100% ya llegó a su techo y lo único que le resta es aburrirse.

Al final de mis 7 meses en PezMundial tengo la satisfacción de saberme parte de un grupo de personas que ahora mismo estamos —todos— trabajando por debajo de nuestro potencial, pero que dentro de un tiempo estaremos generando resultados extraordinarios. Prefiero escalar con mis hermanos el Pico Duarte, sintiendo su calor, disfrutando el camino y celebrando al final, que escalar solo el Monte Everest para morir congelado. No hay nada más triste que llegar a la cima más alta y aparecer solo en la foto.

(Nota: Cuando los líderes hablan de la soledad regularmente lo que afirman es que no pudieron hacer la transición renunciando a su independencia.)

Dic 1, 2008
Archivado en: Liderazgo



Lista de correo

Mantente en contacto. Recibe en tu correo los últimos artículos y actualizaciones.


Selecciones

Cómo aprovechar mejor tu tiempo

Cómo aprovechar mejor tu tiempo

Asuntos básicos como tener una agenda o un presupuesto podría impactar más en tu crecimiento espiritual de lo que has sido consciente.

Palabras de ánimo para mis hermanos ya ancianos

Palabras de ánimo para mis hermanos ya ancianos

No hace falta estar en la primera juventud, sino estar frescos en la presencia del Señor y prestos para responder cuando se nos requiera.

Dos (2) fuertes <br>motivaciones para orar

Dos (2) fuertes
motivaciones para orar

Orar es más que pedir cosas, es también manifestar una actitud ante nuestro Señor, ¡y rendir cuentas! Cuando venimos a su presencia, aún antes de abrir los labios con nuestra actitud ya estamos hablando.

(Audio) La relación pastoral

(Audio) La relación pastoral

Una valiosa relación en la vida de todo creyente es su relación pastoral, relación que debe ser edificada intencionalmente a través del tiempo con el fin de llegar juntos a glorificar al Señor. El pastor ha sido dado por Cristo a su rebaño para dirigirle, cuidarle y alimentarle, con la advertencia solemne de que un día dará cuenta por cada oveja al Señor de los pastores.

Cuatro (4) motivaciones para trabajar en equipo

Cuatro (4) motivaciones para trabajar en equipo

Vale la pena trabajar en equipo, y para hacerlo conviene tener presente las motivaciones que nos llevaron a dejar de trabajar solos.

Cinco formas comunes en que se oculta la pereza

Cinco formas comunes en que se oculta la pereza

La pereza se confunde con emprendimiento, con optimización, con creatividad, con esperar oportunidades ideales y con una falsa idea de lo que es «el éxito»