El secuestro de la navidad

Rafael Pérez

Sospecho a Cristo la navidad ha dejado de gustarle, que si lo pusieran a elegir, se quedaría con la pascua. Es más, pienso que sería más provechoso que en navidad predicáramos sobre su crucifixión (velad y orad para que no entréis en tentación) y en la pascua sobre su nacimiento; que los villancicos no se entonaran en invierno, sino en verano. No sólo sería más provechoso, sino también mucho más apropiado. Es una paradoja, pero la navidad, que se supone es el tiempo en que celebramos el nacimiento de Cristo, ha llegado a ser la época del año en que los cristianos más negamos a nuestro Señor. Por esto ayer, en la última reunión de PezMundial del 2008 —la última de navidad—, estuve enseñando sobre la negación y restitución de Pedro (Juan 21).

La navidad contemporánea me recuerda mis primeros cumpleaños, precisamente mi cumpleaños #5. Me recuerdo sentado sobre una mesa rodeado de canasticas azules cargadas de juguetes que recibirían todos los niños que asistieron. No me podía, pues yo mismo era parte de la decoración, mucho menos me dejaban pararme, para que no me ensuciara la ropa. Cada uno de los allí presentes disfrutaba el momento, menos yo. Corrían de un lado al otro haciendo lo que se le viniera en gana (comiendo, bailando, compartiendo) mientras yo seguía allí, sentado sobre la mesa, con mi chacabana blanca, mis pantaloncitos cortos, mis zapatitos nuevos y poniendo cara de foto mientras mostraba mis cuatro deditos para que fueran retratados. Cada cierto tiempo alguien se me acercaba, pero era sólo para admirar lo bonito que me veía ahí sentado con mi ropita blanca, para pasarme la mano por la cabeza o para pellizcarme un cachete.

(Es cierto, muchos me traían presentes, pero pienso que era más por cumplir que por agradar; y regularmente cosas que yo no quería. Ropa, por ejemplo.)

Hasta que el sol se ponía el motivo de la fiesta era el festejado: se colocaba música infantil, se tomaban muchas fotos, se partía el bizcocho y se formaban parejitas de niños para que bailaran —¡el que no baila no come biscocho!— hasta llegar a la piñata, que era la parte más esperada. Con ella se cerraba la primera parte del evento. Me ponían un bate en las manos y me levantaba en el centro de la sala para que yo la rompiera. Luego de la algarabía se tomaban las últimas fotos y todos los niños nos íbamos a dormir.

Y precisamente ahí era que comenzaba la verdadera fiesta del día. Se guardaban los refrescos de colores, se traían las bebidas más fuertes y se colocaban los discos tristes. Había comenzado el cumpleaños de la gente grande. Yo, que era el festejado, desde mi cama escuchaba la música y me dormía con la sospecha de que los adultos se me habían robado el cumpleaños. Por eso es que no me gusta la navidad —por lo menos no la que actualmente se celebra—, porque sospecho que también a Cristo le tienen la fiesta secuestrada, que los aguinaldos, los villancicos y las decoraciones no son más que una buena excusa para que los grandes se reúnan a festejarse entre ellos mismos, mientras el motivo escucha su ruido desde el cielo, recordando otros tiempos, cuando su nacimiento era realmente el motivo.

Dic 29, 2008
Archivado en: Discipulado, Reflexiones



Lista de correo

Mantente en contacto. Recibe en tu correo los últimos artículos y actualizaciones.


Selecciones

Una guía, en tres etapas, para el estudio bíblico

Una guía, en tres etapas, para el estudio bíblico

Sin importar los años que tengas estudiando la Biblia siempre volverás a los fundamentos (Cristo y el evangelio), siempre estarás estudiando todas las Escrituras para tener más contexto y resumiendo en forma de doctrina, cada vez con más claridad, las cosas que vas aprendiendo.

Una perspectiva cristiana sobre el acondicionamiento físico

Una perspectiva cristiana sobre el acondicionamiento físico

El acondicionamiento físico (fitness) es la religión de nuestro tiempo, algo que consume gran cantidad de la atención mental y domina los temas en las conversaciones de sobremesa, mientras consumimos los últimos bocadillos.

Implicaciones prácticas de la doctrina cristiana (Audio)

Implicaciones prácticas de la doctrina cristiana (Audio)

Si realmente los cristianos tenemos una doctrina superior, debería serlo también nuestra manera de vivir. A diferencia de la filosofía, que encuentra su propósito en el conocimiento por sí mismo, la doctrina cristiana carece de valor cuando solamente se entiende; hasta que no somos llevados a actuar, a decidir, a cambiar de rumbo, ella no ha alcanzado su propósito.

María: cualidades de una madre ejemplar (Audio)

María: cualidades de una madre ejemplar (Audio)

Prediqué este sermón el domingo pasado con motivo del día de las madres, pero como todas las Escrituras, es apropiado para toda la familia.

Cómo encontrar deleite en la voluntad de Dios

Cómo encontrar deleite en la voluntad de Dios

Alguien puede decirte lo que Dios espera de ti, pero nadie puede prepararte para que eso haga sentido en tu mente, y aún menos, para que encuentres agradable hacer algo que frecuentemente va en contra de tus intereses materiales o deseos carnales.

Cómo aprovechar mejor tu tiempo

Cómo aprovechar mejor tu tiempo

Asuntos básicos como tener una agenda o un presupuesto podría impactar más en tu crecimiento espiritual de lo que has sido consciente.