Insatisfacción

Prosperidad sin satisfacción

23 Septiembre 2014 / Rafael Pérez

Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: meditad bien sobre vuestros caminos. Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto.Hageo 1:5, 6

Él creó nuestro corazón, y solamente Él tiene la capacidad para dar verdadera satisfacción a nuestra alma; sin Él, todo es absurdo.

Mientras estudiaba para predicar sobre el libro de Hageo en marzo pasado, encontré la siguiente lección que se ha quedado en mi mente: es posible prosperar fuera de Dios (edificar un patrimonio, una carrera exitosa, tener el reconocimiento de los hombres) pero para disfrutar esas cosas —no solamente tenerlas—, Dios tiene que estar presente, en el primer lugar de nuestras vidas, pues Él es el dueño de las cosas que administramos y por su voluntad las tenemos, pero también Él creó nuestro corazón, y solamente Él tiene la capacidad para dar verdadera satisfacción a nuestra alma; sin Él, todo es absurdo. Los judíos que habían venido del exilio fueron providencialmente enriquecidos por Dios antes de salir de Persia, pero al poseer tal riqueza, olvidaron la fuente y se dedicaron a atender sus propios asuntos. La reprensión de Dios vino a ellos de diferentes maneras, pero una que comúnmente se pasa por alto es la siguiente: falta de disfrute: se esforzaban por sembrar, pero recogían poco fruto; comían y bebían, pero seguían con hambre y con sed; podían vestirse, pero seguían teniendo frío, y quienes trabajaban para otros encontraban como si su paga viniera en una bolsa rota, pues nunca era suficiente. La paradoja es la siguiente: tenían tierras, dinero, comida y casas artesonadas, su problema no era la carencia, sino la falta de satisfacción, a pesar de su abundancia de recursos materiales. En ese mismo punto se encontraba el autor de Eclesiastés (tristemente prosperado).

Engrandecí mis obras, edifiqué para mí casas, planté para mí viñas; me hice huertos y jardines, y planté en ellos árboles de todo fruto. Me hice estanques de aguas, para regar de ellos el bosque donde crecían los árboles. Compré siervos y siervas, y tuve siervos nacidos en casa; también tuve posesión grande de vacas y de ovejas, más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén. Me amontoné también plata y oro, y tesoros preciados de reyes y de provincias; me hice de cantores y cantoras, de los deleites de los hijos de los hombres, y de toda clase de instrumentos de música. Y fui engrandecido y aumentado más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén; a más de esto, conservé conmigo mi sabiduría. No negué a mis ojos ninguna cosa que desearan, ni aparté mi corazón de placer alguno, porque mi corazón gozó de todo mi trabajo; y esta fue mi parte de toda mi faena. Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas; y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol.Eclesiastés 2:4-11

De pobre a indigente, con los bolsillos llenos

Tienen acceso a formas de placer que están muy lejos del alcance de la mayoría de los hombres, pero no se encuentran más satisfechos que aquellos.

Ese es también el lugar en el que se encuentran muchos de los «grandes» de este mundo: tienen acceso a formas de placer que están muy lejos del alcance de la mayoría de los hombres, pero no se encuentran más satisfechos que aquellos; si se tomara en cuenta las posesiones de cada uno, los otros serían pobres, pero ellos proporcionalmente serían indigentes, aún con los bolsillos llenos. Si su meta es encontrar el placer de la posesión de bienes, Dios se los concede, si anhelan ser reconocidos, les permite ser famosos, si su anhelo es el poder, los engrandece, pero al final del día querrán no solamente tener eso, sino encontrar en eso satisfacción, y no podrán. Ese fue el dilema de Salomón: cuando tuvo los deseos de su corazón vio que su vida no era muy distinta a la de la media de los hombres: era sabio, pero correría el mismo destino del necio; la obra de sus manos tampoco sería trascendente, por eso exclamó que «todo era vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol».

El propósito de tu insatisfacción

Algunos son aún más necios que Salomón y dicen que quisieran probar ellos mismos si es verdad que esas cosas —dinero, poder, bienes— no producen una satisfacción permanente.

La reprensión de Dios para Israel fue la misma que recibió Salomón y la misma que están recibiendo todos los hombres que buscan su satisfacción en los recursos de Dios, pero sin Dios: posiblemente le serán concedidos los deseos de su corazón, pero no el deseo más ardiente. Dios lo hace así para que quizás lleguen a reconocer que «la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee»(A). Algunos son aún más necios que Salomón y dicen que quisieran probar ellos mismos si es verdad que esas cosas —dinero, poder, fama— no producen una satisfacción permanente, sin considerar el peligro que corremos al entregarnos a esa búsqueda superficial. Hay hasta un chiste al respecto de que el dinero [o la fama, o el poder, o el placer] realmente no produce la verdadera felicidad, sino solamente una réplica falsificada, pero que lo hace tan bien que hay que ser un experto para notar la diferencia». Los creyentes lo sabemos por fe y en consecuencia actuamos, buscamos primero nuestro deleite en Dios, aún con las manos vacías, y luego administramos como mayordomos cualquiera de los medios que él ponga en nuestras manos. Sabemos que nuestro padre es el dueño de todas las cosas y que podría, según su voluntad, concedernos las peticiones de nuestro corazón, pero no hay ninguna de esas peticiones que sea para nosotros más importantes que Él. Y cuando alguna comienza a pretender su lugar, entonces actuamos intencionalmente para evitar que lo logre, pues estamos en camino a volver a estar insatisfechos.

Nos has hecho, Señor, para ti y nuestro corazón estará siempre inquieto, hasta que descanse en ti.Agustín de Hipona

Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón.Salmos 37:4

Créditos de la foto: lusobrandane Flickr.

  1. Lucas 12:15 []
Archivado en: Artículos, Selecciones


Lista de correo

Mantente en contacto. Recibe en tu correo los últimos artículos y actualizaciones.

Selecciones

Fruto: por su gracia y para su gloria

Fruto: por su gracia y para su gloria

Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.

(Audio) La relación pastoral

(Audio) La relación pastoral

Una valiosa relación en la vida de todo creyente es su relación pastoral, relación que debe ser edificada intencionalmente a través del tiempo con el fin de llegar juntos a glorificar al Señor. El pastor ha sido dado por Cristo a su rebaño para dirigirle, cuidarle y alimentarle, con la advertencia solemne de que un día dará cuenta por cada oveja al Señor de los pastores.

Organizaciones paraeclesiásticas

Organizaciones paraeclesiásticas

La completa eliminación del hambre, de la enfermedad o las injusticias no debería ser nuestra aspiración en este momento. Pero el otro extremo, la indiferencia, tampoco debería ser nuestro lugar: sabemos que siempre tendremos pobres entre nosotros, pero podemos trabajar para que no sean siempre los mismos.

Ana: tres lecciones de gratitud (1/3)

Ana: tres lecciones de gratitud (1/3)

Gratitud es la expresión de aquel que ha recibido algo, y en nuestra relación con Dios debería ser esta una constante. Dada la multitud de los bienes recibidos de Él, nos quedaremos cortos en nuestra expresión de agradecimiento, por eso, todo momento es oportuno para estimular la gratitud, es una de las cosas que nunca sobran, sino que siempre hacen falta.

El amor de Dios hacia Caín

El amor de Dios hacia Caín

La gracia común de Dios se ve en la vida de los cainitas (la reprensión, la edificación de ciudades, el establecimiento de familias, el desarrollo tecnológico y en el florecimiento de las artes), con su expresión más grande en tu paciencia.

La Biblia, manual del usuario

La Biblia, manual del usuario

La mayoría de los nuevos usuarios pretende comenzar por el primer libro (Génesis), pues suponen (con algo de razón) que como todo libro, se necesita comenzar por la primera página e ir leyendo página tras página ordenadamente hasta llegar al final. Recuerda que lo que tienes no es un libro, ¡es una biblioteca de 66!