Cuaderno de oración / Devocional

Cuadernito de oración

25 abril 2012 / Rafael Pérez

Rechaza las leyendas profanas y otros mitos semejantes. Más bien, ejercítate en la piedad, pues aunque el ejercicio físico trae algún provecho, la piedad es útil para todo, ya que incluye una promesa no sólo para la vida presente sino también para la venidera.
(1 Timoteo 4:7-8)

En cada disciplina existen herramientas auxiliares que marcan un antes y un después en el desempeño de quienes la practican. Por ejemplo, quien practica la fotografía notará un incremento significativo en la calidad de sus fotos al utilizar un trípode (fotos más nítidas) o aprender los principios universales de la composición (fotos más interesantes). Quien hace atletismo experimentará lo mismo al utilizar un monitor de ritmo cardiaco, especialmente si guarda esas métricas para comparar los cambios en sus niveles de resistencia a través del tiempo. En cuanto la oración —una disciplina espiritual— el cuadernito es la herramienta clave, nos ayuda a orar más y mejor, sobre todo, convierte lo que hoy es una petición de oración en un motivo de acción de gracias para mañana.

Cómo hacerlo

Se requiere fe y dependencia para pedir como conviene, pero la herramienta (el cuadernito) ayuda mucho a la disciplina.

Se trata de un cuaderno pequeño en el que, antes de comenzar, hacemos un listado de oraciones para presentar ante el Padre. Si puedes llevar tu cuadernito contigo durante el día e ir anotando aquellas cosas que llaman tu atención o te preocupan, mucho mejor. Al llegar el momento tomas tu listado y vas presentando en orden cada motivo hasta terminar, como si fuera la agenda de puntos a tratar en una reunión importante; ¡y lo es! Algunos lo encontrarán como algo muy mecánico y ciertamente así parecen inicialmente todas las disciplinas. Tomar una foto, por ejemplo, es hacer una serie de ajustes mecánicos con la cámara para captar la luz y practicar atletismo es conocer el funcionamiento del cuerpo humano frente a diferentes fenómenos físicos, aunque sería injusto decir que el fotógrafo y el atleta son solamente ejecutantes mecánicos, pues se requiere mucho más. En cuanto a la oración, se requiere fe(A) y dependencia(B) para pedir como conviene, pero la herramienta (el cuadernito) ayuda mucho a la disciplina.

Cualquier persona puede correr unos cuantos metros de vez en cuando, cualquiera toma una buena foto por casualidad —especialmente con una cámara automática— cualquiera ora con intensidad en un momento de necesidad; pero solamente aquellos que combinan la constancia y las herramientas adecuadas son llamados atletas, fotógrafos y discípulos.

Anotación / Agradecimiento

Uno de los mayores beneficios del cuadernito de oraciones es que nos ayuda ser agradecidos al darle seguimiento a través del tiempo a nuestros motivos de oración. Lo más común es que pidamos cosas al Padre intensamente durante un tiempo, que dejemos de pedir, luego se nos conceda aquello que pedimos y ya habíamos olvidado y lo tomemos con un logro personal y no como una respuesta. La gente se queja de que pide y no recibe, pero regularmente lo que sucede es que la respuesta no llega cuando la esperamos, sino cuando conviene; o no llega la respuesta esperada, sino la respuesta idónea. Hoy encontré en mi librero tres cuadernos de oración que he llevado —con altas y bajas— desde el 2007 y al hacer un repaso rápido de lo que pedí en aquellos años encontré muchas razones que tengo para agradecer. Pero lo que más me impactó fueron los saltos entre fechas y las páginas en blanco, clara evidencia de la falta de constancia. Durante temporadas mis momentos devocionales han sido más bien desordenados y aleatorios, pero ciertamente aquellos momentos más fructíferos en mi vida han sido los momentos en que practiqué la oración con disciplina, los momentos que quedaron documentados en el cuadernito de oración.

  1. Santiago 1:6 RVR: «Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra». []
  2. Romanos 8:26 RVR: «Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles». []
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