Archivos

Archivo: Hechos 2

¿Cómo podemos sujetarnos cuando las autoridades no son un buen ejemplo?

¿Cómo podemos sujetarnos cuando las autoridades no son un buen ejemplo?

Dado que los gobiernos son corruptos, los padres no siempre son el mejor ejemplo y la iglesia no está ajena a la debilidades y conflictos, ¿cómo podemos lograr sujetarnos a su autoridad?

¿Qué necesita una persona para ser bautizada?

¿Qué necesita una persona para ser bautizada?

La iglesia local debería evitar que se relajen las ordenanzas del Señor, evitar que, ya sea por negligencia o ignorancia, quienes no han creído sean tenidos como verdaderos creyentes o miembros de una iglesia local.

Ana: tres lecciones de gratitud (2/3)

Presentación de la Serie Esta es una serie de tres artículos sobre la gratitud: Tres lecciones de gratitud en la historia de Ana. Cada parte contiene una lección. Ayer martes publiqué la primera, con la primera lección y la introducción a la serie. Si no la has leído puedes hacerlo antes de seguir, para tomar […]

Importancia y utilidad de la diaconía

Importancia y utilidad de la diaconía

Todo cristiano anhela ver el crecimiento de la iglesia, pero sabemos que esto no depende de nosotros mismos: es un milagro, algo sobrenatural que Dios se ha reservado para Él. Lo que sí está a nuestro alcance es sembrar en tantos lugares como nos sea posible, orar y esperar en el Señor, y si vemos fruto, administrar la cosecha como mejor podamos.

Organizaciones paraeclesiásticas

Organizaciones paraeclesiásticas

La completa eliminación del hambre, de la enfermedad o las injusticias no debería ser nuestra aspiración en este momento. Pero el otro extremo, la indiferencia, tampoco debería ser nuestro lugar: sabemos que siempre tendremos pobres entre nosotros, pero podemos trabajar para que no sean siempre los mismos.

La mesa del Señor: una experiencia santificadora para la iglesia local

La mesa del Señor: una experiencia santificadora para la iglesia local

Quizás hoy al partir el pan no se haga tan evidente la carencia en unos y la abundancia en otros, pero si en la vida de la iglesia permitimos que algunos de nuestros hermanos estén en la indigencia mientras otros podemos disfrutar de lujos, estaríamos participando indignamente de la mesa del Señor.