Identidad en Cristo

La seguridad de nuestra identidad

26 junio 2018 / Rafael Pérez

Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.Gálatas 3:27-28

¿Qué es eso que te define, que te hace único, relevante, importante, eso que si lo perdieras entrarías en crisis, con lo que llamas la atención, eso que constantemente emerge en tus conversaciones y de lo que si tienes oportunidad no dejas de mencionar? ¡Esa es tu identidad!

Mas allá de nosotros mismos

Nuestra identidad nunca está atada a la tarea que desarrollamos, sino que está resguardada en Cristo, un lugar seguro más allá de nosotros mismos.

Los creyentes tenemos una ventaja enorme al asumir cualquier tarea sobre esta tierra en comparación a quienes no están en Cristo, y es que nuestra identidad nunca está atada a la tarea que desarrollamos, sino que está resguardada en Cristo, un lugar seguro más allá de nosotros mismos, cualquier posición, pertenencia o signo distintivo que los hombres nos puedan dar o quitar. Si eres un hombre de negocios sabes que en Cristo ya ganaste, aún antes de ver el estado de resultados, y si el estado de resultados es positivo celebras con la satisfacción de poder hacer más trabajo para la gloria de Dios. Y es ese donaire al hacer tus negocios —sin hambre de poder o dinero— lo que hace que frecuentemente los comerciantes cristianos prosperen. Si eres un hombre de ciencia tu mérito está unido al autor de la vida antes de poner tu ojo en el microscopio, y te deleitas en explorar la creación, aunque no tengas nunca el reconocimiento de los hombres. Y es frecuentemente esa actitud expectante (una forma de adoración) a causa de haber conocido al creador lo que te permitirá ver en la creación lo que quedó oculto para los otros. Si tienes una familia, quizás no llegues a ser un conferencista o escritor reconocido en temas de matrimonio o la paternidad, pero el hecho de conocer y servir a aquel que diseñó estos roles y tener tu identidad en Él ya es suficiente satisfacción para desarrollarlos con diligencia y dependencia (siendo padre, hijo, esposo o esposa). ¡Y al hacerlo quedarás en posición de ayudar a otros que luchan con la presión de no fracasar en el matrimonio o la crianza! También aplica si eres un obrero del Señor: tu identidad debería estar más en el Señor que en la obra misma, sabes que te tuvo por fiel(A) al ponerte en el ministerio, y aún más allá, que primero eres hijo, no obrero. El triunfo indudable de Cristo y de su iglesia es el tuyo, sin importar cómo se vea ahora mismo tu ministerio.

Primero eres hijo, no obrero. El triunfo indudable de Cristo y de su iglesia es el tuyo, sin importar cómo se vea ahora mismo tu ministerio.

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  1. 1 Timoteo 1:12 «Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio. []

Corazón limpio

Bienaventurados
los de limpio corazón

23 junio 2018 / Rafael Pérez

Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Mateo 5:8

Un hombre no regenerado podría convenientemente apartarse aunque sea temporalmente de pecados particulares al constatar sus destructivas consecuencias, pero solamente aquel en el que habita el Espíritu Santo puede llegar a ver el pecado como Dios lo ve.

Serie de Artículos Este artículo es la sexta parte de una serie más extensa (ocho artículos en total) sobre las bienaventuranzas. Pueden leer la introducción (Introducción al estudio de las Bienaventuranzas), la primera parte (bienaventurados los pobres en espíritu) la segunda (Bienaventurados los que lloran), la tercera (Bienaventurados los mansos), la cuarta (bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia) y la quinta (Bienaventurados los misericordiosos). Inicialmente esta fue una serie de sermones predicados en nuestra iglesia entre Febrero 2015 y Febrero 2016.

Esta bienaventuranza tiene un paralelo en el libro de Hebreos: «seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor(A)». Pero no perdamos de vista la audiencia ni el propósito de las bienaventuranzas: Cristo está subiendo el listón, su discurso va mucho más allá del ideal de pureza que tenían los judíos y supera la enseñanza de los filósofos de su tiempo: para los segundos era suficiente con una fachada de piedad, un grupo de cosas para hacer y otros para evitar socialmente aceptables (ética); para los primeros (judíos) el ritual exterior era la norma: lavar las manos, presentar el sacrificio debido. Jesús traslada la limpieza del acto a la actitud y del exterior del cuerpo a lo interno, señala el corazón, una forma figurada de hablar de nuestro hombre interior, lo más profundo de nuestro ser, el lugar del que surgen los actos: «porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre(B)». Debemos procurar un corazón limpio, y solamente ayudados por el Espíritu Santo llegamos a apartarnos del pecado y a desarrollar también una prudente aversión hacia él. Un hombre no regenerado podría convenientemente apartarse aunque sea temporalmente de pecados particulares al constatar sus destructivas consecuencias, pero solamente aquel en el que habita el Espíritu Santo puede llegar a ver el pecado —en general— como Dios lo ve.

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  1. Hebreos 12:4 []
  2. Mateo 15:19-20 []

Pablo a Timoteo / Una fe no fingida

Una fe no fingida (Audio)

21 junio 2018 / Rafael Pérez

Audio Una fe no fingida. Sermón predicado en nuestra iglesia el Domingo 20 de Noviembre del 2016. Descargar MP3

Doy gracias a Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia, de que sin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones noche y día; deseando verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de gozo; trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también. 2 Timoteo 1:3-5

Introducción
La correspondencia entre Pablo y Timoteo es muy emotiva, se trata de dos compañeros de ministerio de diferentes edades, pero con varios asuntos en común: ambos dedicaron su vida a fortalecer y cuidar las iglesias, les unía un tierno afecto (como el de un padre a un hijo amado) y ambos provenían de familias de creyentes, por lo menos de tercera generación. En estos versículos Pablo elogia la fe de Timoteo reconociendo que era tan real como la fe que había habitado primero en su abuela y luego en su madre, y mientras lo hace, se muestran los resultados de esa «fe no fingida». Veremos que una fe no fingida produce una memorable impresión en nuestras relaciones, que es ella una fuente deseable de gozo para otros creyentes y un legado activo que frecuentemente logra pasar de una generación a otra.

Foto — Jon Tyson / UNSPLASH

Discipular adultos

Los retos de discipular adultos

20 junio 2018 / Rafael Pérez

Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo. Filipenses 3:7-8

Si viniste a Cristo siendo un adulto y estás luchando para hacer en tu vida la voluntad del Señor, espero que en este artículo puedas ver que no estás solo y encontrar aliento. ¡Confía en el poder del Evangelio! El que comenzó en nosotros su buena obra la perfeccionará hasta el final(A).

No hacemos la gran comisión por una orientación estadística, sino con la promesa de que toda autoridad le ha sido dada a nuestro Señor.

Se estima que el 85% de las personas que en este momento son cristianas fueron alcanzadas entre los 4 y los 14 años(B). La estadística muestra una gran ventana de oportunidad para aprovechar ese momento de la vida (¡que los niños vengan!), pero no debería desesperanzarnos en el trabajo con los adultos, por estas dos razones: en primer lugar, no hacemos la gran comisión por una orientación estadística, sino con la promesa de que toda autoridad le ha sido dada a nuestro Señor en el cielo y en la tierra(C) (nuestra confianza está en el poder de Dios, no en la data demográfica); y en segundo lugar, gran parte de los niños que componen esa estadística fueron alcanzados en hogares cristianos, por lo que son un fruto del trabajo de haber discipulado primero a sus padres; discipular a un adulto frecuentemente tiene un efecto mucho más expansivo. De todos modos, es una realidad que desde la perspectiva práctica discipular adultos es un reto mayor que discipular niños: toma mucho más esfuerzo, intención y sacrificio. Quien vino al Señor en sus primeros años tuvo el privilegio de Timoteo (conocer desde la niñez las Sagradas Escrituras), y quien llegó más tarde tuvo el reto de Pablo (un abrupto cambio de rumbo para hacer en su vida la voluntad de Dios). Con el fin de facilitar este cambio abrupto estaré describiendo los grandes retos que he encontrado al discipular adultos.

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  1. Filipenses 1:6 —«Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo» []
  2. Estadística del Movimiento 414 []
  3. «Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Mateo 28:18-19 []

Pereza

Cinco formas comunes en que se oculta la pereza

14 junio 2018 / Rafael Pérez

Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio; la cual no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento. Proverbios 6:6-8

Por la misma condición de la creación después del pecado, tarde o temprano tendremos que enfrentar tareas fastidiosas, rutinarias o poco óptimas, asuntos que no se resolverán con inteligencia, sino con sudor.

El primer paso para combatir un pecado es reconocerlo, que incluye llamarlo por su nombre e identificar que está presente, aunque sea de manera oculta y velada, pues el pecado se esconde y se disfraza, en formas tan elaboradas que hay que estar muy atentos, y en verdad querer vencerlo, para poder verlo. Pasa así con la pereza, que podría convivir con nosotros por años disfrazada de virtud. Estas son las maneras en las que la he encontrado oculta: confundiendose con emprendimiento, con optimización, con creatividad, con esperar oportunidades ideales y con una falsa idea de lo que es «el éxito». Trataré de describirlas en la forma más vívida que esté a mi alcance para ayudar a identificarlas, para mi beneficio y el tuyo. Estos son asuntos para considerar cada cierto tiempo, pues lo que antes nos visitó puede volver a visitarnos.

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Deleite en la Palabra de Dios

Cómo encontrar deleite en la voluntad de Dios

13 junio 2018 / Rafael Pérez

Alguien puede decirte lo que Dios espera de ti, pero nadie puede prepararte para que eso haga sentido en tu mente, y aún menos, para que encuentres agradable hacer algo que frecuentemente va en contra de tus intereses materiales o deseos carnales.

El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón. Salmo 40:8

En cuanto a hacer la voluntad de Dios, está el caso de quienes quieren saber lo que Dios espera de ellos, pero no se preparan para ser sensibles a la dirección del Señor, entonces, frecuentemente se encuentran recibiendo consejos que encuentran irracionales, improcedentes o injustos. Alguien puede decirte lo que Dios espera de ti, pero nadie puede prepararte para que eso haga sentido en tu mente, y aún menos, para que encuentres agradable hacer algo que frecuentemente va en contra de tus intereses materiales o deseos carnales. ¡Es mucho más fácil conocer la voluntad de Dios que deleitarse en ella u obedecerla! Antes de que David pudiera decir que hacer la voluntad de Dios le había agradado y su ley estaba en medio de su corazón (Salmos 40:8) dijo que pacientemente esperó en Jehová (Salmos 40:1), que había dejado de mirar a los soberbios y a los que se desvían tras la mentira (Salmos 40:4), que había llegado a sorprenderse y anunciar las maravillas de Dios (Salmos 40:5). Eso es precisamente lo que hay que hacer para llegar a deleitarse en la voluntad de Dios y en consecuencia poder cumplirla: practicar la paciencia, la santificación y la adoración. Por regla general, cuando alguien impaciente, carnal y centrado en sí mismo pide conocer la voluntad de Dios lo que realmente está buscando es que ser afirmado en su propio punto de vista o endosado por una fuente de autoridad (las Escrituras, un ministro). Este era el caso del perverso rey Acab cuando consultó al profeta Micaías. Y así fue que respondió cuando el profeta le reveló cuál era la voluntad de Dios:

Y el rey de Israel dijo a Josafat: ¿No te lo había yo dicho? Ninguna cosa buena profetizará él acerca de mí, sino solamente el mal. 1 Reyes 22:18

Cuando alguien impaciente, carnal y centrado en sí mismo pide conocer la voluntad de Dios lo que realmente está buscando es ser afirmado en su propio punto de vista o ser endosado por una fuente de autoridad.

Foto — Rachel Lynette / UNSPLASH



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