Obreros

La convicción de un llamado

12 marzo 2019 / Rafael Pérez

Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: a la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies. Mateo 9:35-38

Es deseable y necesario el involucramiento de todos los creyentes en la obra del ministerio, pero antes de entrar, el obrero debería tener una fuerte convicción de que es el Señor que le está llamando, que su trabajo no es solamente el resultado del activismo o de la necesidad imperante, ni siquiera de la profunda compasión, sino que él es la respuesta de Dios ha una oración urgente.

El sacerdocio de todos los creyentes, en perspectiva

Uno de los legados de la Reforma Protestante ha sido el sacerdocio de todos los creyentes. Los reformadores rescataron desde las Escrituras lo que había quedado sepultado bajo el polvo de la tradición: que todos los verdaderos creyentes tenemos dones y una responsabilidad en la mutua edificación. Antes de la Reforma el pueblo de Dios había permanecido relativamente pasivo, pues el trabajo se «descansaba» en clérigos profesionales que se dedicaban solamente ellos a la obra del ministerio; después de la Reforma el pueblo se involucró activamente, con unas expectativas de no solamente recibir, sino también de dar. Hoy es común que cuando dos creyentes se conocen se hagan la pregunta, ¿cuál es tu ministerio? Esto ha resultado beneficioso en muchos sentidos, pero tiene también sus limitaciones: abusar de la apertura podría ser tan lamentable como la falta de obreros: hermanos involucrados en el trabajo por razones que pueden ser más o menos loables, pero sin la confianza de que han sido enviados por el Señor de la obra y con el desespero de no ver el fruto esperado. Es deseable y necesario el involucramiento de todos los creyentes en la obra del ministerio, pero antes de entrar, el obrero debería tener una fuerte convicción de que es el Señor que le está llamando, que su trabajo no es solamente el resultado del activismo o de la necesidad imperante, ni siquiera de la profunda compasión, sino que él es la respuesta de Dios ha una oración urgente.
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Estudiar la Biblia

Una guía, en tres etapas, para el estudio bíblico

7 marzo 2019 / Rafael Pérez

La escuela bíblica de nuestra iglesia (jueves, 7-8 PM) tiene siete años, y ha sido de mucha ayuda para darle a la iglesia un conocimiento general de las Sagradas Escrituras: estudiamos detenidamente cada libro (contexto) para tratar de entender el mensaje y sus aplicaciones. Hoy comenzaremos una jornada especial de ocho semanas sobre «las grandes doctrinas de la Biblia» en la que resumiremos lo que hemos aprendido en forma de doctrinas. Preparé esta guía con tres etapas en el estudio bíblico para mostrar a los participantes dónde estamos ahora mismo, pero pienso que puede ser de utilidad para cualquier estudiante de la Biblia.

Relacionado Si tienes una Biblia y no sabes cómo usarla (diferencia entre capítulos y versículos, por ejemplo) este artículo te puede ayudar: La Biblia, manual del usuario.

¡Un viaje emocionante!

Para aprovechar un viaje al máximo, sobre todo si es un viaje largo o a un destino muy interesante, conviene tener una guía (no solamente un mapa): la consultarás para saber qué deberías estar viendo en el lugar en el que te encuentras (etapas del recorrido), de modo que no salgas de allí sin conocer los puntos de interés. Al estudiar la Biblia también hacen falta estos puntos de referencia. Todo verdadero creyente ama las Escrituras, e invertirá en ellas una gran cantidad de tiempo, por lo que conviene recibir una orientación general: dónde está ahora mismo, qué podría hacer para aprovechar el tiempo en esa etapa y hacia dónde continuar después. No se trata de pasos a cumplir y desechar: sin importar los años que tengas estudiando la Biblia siempre volverás a los fundamentos (Cristo y el evangelio), siempre estarás estudiando todas las Escrituras para tener más contexto y resumiendo en forma de doctrina, cada vez con más claridad, las cosas que vas aprendiendo. Esto no es una ley, sino solamente una guía general, en tres etapas, para darle orientación a tu estudio bíblico. Estoy seguro de que, aunque sea en forma imprevista, ya lo has estado haciendo, espero que te sea útil.
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Ejercicio físico

Una perspectiva cristiana sobre el acondicionamiento físico

5 marzo 2019 / Rafael Pérez

Vivimos rodeados de ofertas y opciones: gimnasios para quemar calorías, que se multiplican como si fueran establecimientos de comida rápida, innovadoras formas de ejercicio, promoción de jugos verdes, entrenadores personales que «hacen magia», influencers y suplementos nutricionales, siempre nuevos, para acercanos al objetivo.

Una forma de idolatría

El acondicionamiento físico (fitness) es la religión de nuestro tiempo, algo que consume gran cantidad de la atención mental y domina los temas en las conversaciones de sobremesa, mientras consumimos los últimos bocadillos. La imagen personal es la principal fuente de gozo para la mayoría de la gente, y una forma de idolatría. Dado que es así, vivimos rodeados de ofertas y opciones: gimnasios para quemar calorías, que se multiplican como si fueran establecimientos de comida rápida, innovadoras formas de ejercicio, promoción de jugos verdes, entrenadores personales que «hacen magia», influencers y suplementos nutricionales, siempre nuevos, para acercanos al objetivo. Sin dejar de mencionar la presión social, directa o indirecta, para estar o mantenerse en forma: los padres, la sociedad dominada por la sensualidad y hasta el mercado laboral. La situación, por agresiva, es polarizante: unos practican con religiosidad el ejercicio físico y «evangelizan» a los que se van quedando rezagados y otros —aun necesitándolo— lo evitan, ya sea por no unirse a la bola o por no tener los medios para lograrlo (tiempo, dinero y motivación). ¿Hay algo que como cristianos podamos decir al respecto? ¡Sí, mucho!
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Purificación del templo

La purificación del templo (Audio)

4 marzo 2019 / Rafael Pérez

Audio La purificación del templo. Sermón predicado en nuestra iglesia el Domingo 3 de Marzo del 2018. Descargar MP3

Vinieron, pues, a Jerusalén; y entrando Jesús en el templo, comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en el templo; y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas.Marcos 11:15

Se ha profesionalizado la adoración, se adora —en cantidad— mucho más que antes, por mucho más medios, con muchos más utensilios y mucho mejor dispuestos, pero se delega más y más la responsabilidad en adoradores profesionales que se aseguran de que técnicamente todo esté donde debería de estar.

La realidad de nuestros días es que mientras tenemos un constante sacrificio de alabanzas, cada vez el pueblo está menos presente en la preparación y presentación de las mismas: se ha profesionalizado la adoración, se adora —en cantidad— mucho más que antes, por mucho más medios, con muchos más utensilios y mucho mejor dispuestos, pero se delega más y más la responsabilidad en adoradores profesionales que se aseguran de que técnicamente todo esté donde debería de estar. La experiencia recuerda peligrosamente el estado de los sacrificios cuando entró Cristo a purificar el templo: eran constantes y muy abundantes, administrados por sacerdotes profesionales y facilitados por mercaderes que proveían al pueblo de todo lo necesario para los «correctos sacrificios», pero el conjunto, en vez de satisfacer al Señor le desagradaba profundamente, por lo que una de las cosas que hizo en su última visita a Jerusalén fue purificar el templo. Hoy veremos la paciencia del Señor, que aún sintiendo desagrado puede soportar por años aquello que le ofende, la manera en que el templo fue purificado y la reacción que tuvo el pueblo al respecto.

Adoración

Cómo se corrompe la adoración

1 marzo 2019 / Rafael Pérez

Vinieron, pues, a Jerusalén; y entrando Jesús en el templo, comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en el templo; y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; y no consentía que nadie atravesase el templo llevando utensilio alguno. Marcos 11:15-16

Durante siglos el Señor soportó esta práctica perversa; aún en su encarnación visitó el templo varias veces antes de voltear las mesas. Es esperable que más allá del mercantilismo, la superficialidad y el acartonamiento algún verdadero adorador llegara a presentarse, pero con toda seguridad, gran parte de esos sacrificios improvisados, aunque técnicamente, correctamente presentados, no llegaron a su presencia.

Mientras lees el relato de la purificación del templo es muy tentador concluir apresuradamente en que se trataba de un conjunto de comerciantes impíos, corruptos, que habían «secuestrado» la adoración al Señor, pero si te detienes un poco más verás un cuadro mucho más complejo: era tan ofensiva la actitud de los mercaderes como la del pueblo mismo, no era un acontecimiento aislado o eventual, sino la norma, la cúspide de un largo proceso de deterioro en la adoración, algo a lo que no se llega de un día al otro ni intencionalmente, sino con el tiempo, y por medio de actitudes que con toda seguridad parecieron inicialmente dignas y muy razonables. Si estas actitudes se vieran en su inicio, o de forma separada, no parecerían tan repugnantes como cuando se ven todas juntas y en su desarrollo.

    Por citar algunas:

  1. Practicidad. Con el paso del tiempo, lo que era una sociedad de agricultores seminómadas cercanos a la tierra fue evolucionando a ser más urbano (principalmente en Jerusalén), quizás muchos de ellos no tenían ganado, o corrales, por lo que criar un animal o seleccionarlo en sus propiedades no estaba a su alcance. Comprarlo en el mercado era una opción posible, pero comprarlo en el templo mismo a un «productor» de animales para el sacrificio era mucho más práctico: ya estaba en el lugar, era muy seguro que tuvieran los animales disponibles. Todo era mucho más profesional, sostenible y seguro. Es posible que el primer puesto para la venta de sacrificios en el templo fuera promovido por los mismos sacerdotes, y que inicialmente se tuviera como algo positivo, como una ayuda para el pueblo, ayudando a que siempre tengan sacrificios disponibles, no como una transacción comercial.
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Sujetarse a las autoridades

¿Cómo podemos sujetarnos cuando las autoridades no son un buen ejemplo?

28 febrero 2019 / Rafael Pérez

Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. Romanos 13:1-2

Pregunta
Dado que los gobiernos son corruptos, los padres no siempre son el mejor ejemplo y la iglesia no está ajena a la debilidades y conflictos, ¿cómo podemos lograr sujetarnos a su autoridad?

Vivimos en un mundo imperfecto, uno que está bajo los efectos del pecado, esto hace que sea gravoso para todos sujetarnos: a causa de tener la rebeldía en nuestros corazones, pero también a causa del mal ejemplo de las autoridades establecidas, que hace que la motivación para hacerlo sea mínima: la autoridad familiar no siempre produce admiración y respeto, sino más bien ira y resentimiento, de forma tal que los hijos se rebelan contra ella; las autoridades civiles se corrompen, usan su posición para el abuso y en lo moral no necesariamente superan a la media de sus ciudadanos, que terminan desconociéndola, provocándola o cuestionándola; y la autoridad espiritual no se escapa a esa realidad: la iglesia es una organización siempre mejorable, donde tanto las ovejas como sus pastores luchan por hacer en sus vidas la voluntad de Dios, y aunque es esperable que sus obreros lleguen a ser ejemplo, frecuentemente su accionar no está a la altura de su llamado. ¿Qué hacer entonces? ¿Cómo podemos sujetarnos cuando las autoridades no son un buen ejemplo?

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