Este tema lo tenía pendiente desde el pasado diciembre, es la segunda parte que ofrecí del artículo Dos gigantes enfrentados.

BarrigaLa semana pasada estuve conversando con la amiga de un amigo, la cual vive en España y se vino a pasar unos días en Santo Domingo. Le preguntaba por la postmodernidad en España y su opinión sobre su influencia en países latinoamericanos, como el nuestro. Lógicamente, me dijo que lo ve difícil, que Latinoamérica está muy lejos de llegar a ser postmoderna.

Compartí con ella la opinión que le escuché a Brian McLaren el año pasado, aquello de llamarnos Post-Coloniales y no Post-Modernos. Luego, la siguiente posición, a la cual he llegado.

Creo que a las influencias artísticas, filosóficas o sociales se llega principalmente por educación, y luego, cuando salen de una élite de consumidores intelectuales, llegan a ser parte de los pueblos por medio de movimientos históricos más grandes (medioevo, renacimiento, ilustración, modernismo). El pueblo ni se entera, pero llega a serlo.

No creo que al día de hoy la gran mayoría de pueblos latinoamericanos pueda experimentar el postmodernismo como influencia social, cultural o filosófica, pues salvo casos aislados, como Chile o Argentina, a nuestros pueblos el modernismo les pasó por encima, no podemos ponerle un «post» a algo que ni siquiera conocimos. De todos modos, nuestra gente puede llegar a mostrar un «comportamiento postmoderno», no por educación, sino por desencanto.

El hombre que por educación manifiesta los rasgos de la post-modernidad (búsqueda de verdades locales esencialmente personales, cuestionamiento, relativismo moral, irrespeto a las instituciones tradicionales), lo hace porque antes confió en el modernismo —como movimiento que afirmaba, a grandes rasgos, que podíamos llegar a la felicidad por medio de la ciencia— y fue defraudado. Ahora, muchos latinoamericanos se comportan igual que ellos, pero lo hacen por desencanto.

El dominicano común no sabe quien es Jean-François Lyotard; ni le interesa saberlo. Lo que él sabe, y lo sabe bien, es que desde 1961, año en que salimos de la dictadura, casi todos los partidos políticos ya ostentaron el poder, e hicieron lo mismo: robar, mentir y dejar el país en iguales o peores condiciones que su antecesor. Como mucho, habrá leído los deportes del periódico, pero tiene muy claro que ni el estado, ni las fuerzas armadas ni la iglesia representan sus intereses, que aquí cada cual busca lo suyo.

Pero aún sin haber puesto antes sus esperanzas en el modernismo, nuestra gente está tan desencantada de las instituciones tradicionales como el post-moderno más brillante. Ya no quiere ser manipulada por políticos oportunistas o religiosos desacreditados; sabe que por muchas sotanas y muchas hostias, la religión organizada solo es otro de los medios para obtener poder y manipular. Todo el mundo está en lo suyo —individualismo— y la influencia de la religión entró en un proceso de erosión —para muestra un botón: el conflicto que tuvieron la prensa y el cardenal en diciembre pasado— que le ha hecho perder su relevancia como instrumento de contención social.

El post-modernismo ya llegó, en la práctica, a Latinoamérica, pero no nos entró por la mente, sino por la barriga. El hambre es el mayor movimiento cultural del mundo, ella nos une, nos forma y hace que todos parezcamos ser iguales.

23 comentarios

  1. «año en que salimos de la dictadura, casi todos los partidos políticos ya ostentaron el poder, e hicieron lo mismo: robar, mentir y dejar el país en iguales o peores condiciones que su antecesor… pero tiene muy claro que ni el estado, ni las fuerzas armadas ni la iglesia representan sus intereses, que aquí cada cual busca lo suyo.»
    Lo mismo sucede aqui en Argentina, y el resto de Latinoamérica; la única carrera redituable es la política y ladrón.
    Alli por 1925 hubo un poeta que escribió una poesía, que luego se hizo tango, su nombre es «Cambalache»; escuchalo y trata de grabar su letra; es otra manera de decir lo mismo que tú.

    ¡¡Felíz Año Nuevo!!

  2. Saludos Gaby (Monja Guerrillera). Gracias por tus comentarios. Me gustaría conocer tu opinión sobre la postmodernidad en Buenos Aires. Ya Fausto y otros amigos me han ambientado un poco, pero la versión de una monja ha de ser tenida muy en cuenta.

    Un abrazo.

  3. Pues, cual serà la respuesta? Yo soy catolico…pero no creo en muchisimas cosas que pongo en tela de duda…

    que haremos? Cuando lo que creiamos q era real ya no lo es? Cuando nuestros santos se han destruido…cuando solo la figura de Cristo nos puede servir de guia…

  4. Sí Jorge, recuerdo tu mail y comprendí tu posición de aquel entonces. Ahora pienso que quizás estabas por ir a buscar la respuesta al lugar equivocado y que te hubiera parecido más de lo mismo.

  5. Rafael, yo no sé acerca de la posmodernidad en als iglesias de Buenos Aires. Porque ahora ya no sé a qué se le llama así. Te puedo hacer un extenso informe acerca de lo que FUE la posmodernidad en las iglesias de Buenos Aires en los años 90 / 95… No duran mucho aquí las «waves»…
    Si consideras que pudiera tener algun interés de aplicación vigente, te lo enviaría en word, al correo. Me avisas, amigo.

    Y tangos? Tangos de Discépolo y de Homero Manzi, a montones te puedo enviar. Ahi se ve la Buenos Aires creyente y la Buenos Aires incredula de todos los tiempos.

    Un abrazo

  6. Disculpa que me meta a responder, pero me refieroa lo que dice Jorge:

    «…cuando solo la figura de Cristo nos puede servir de guia…»

    Es la oportunidad de tu vida: No hace falta nada mas: Cristo y su guía de misericordia y amor.
    Salta «al vacío» en esa fe, y verás luego que no había ningun vacío.

    Un beso

  7. Lo entiendo Guerrillera. El problema es que no podemos vivir un CRISTIANISMO NUEVA ERA en el que puedo vivir mi fe solo leyendo libros chulos, oyendo musica bonita, hablando de positivismo y cerrado en mi casa viendo peliculas y comiendo….

    En ese dilema… adonde ir entonces :S? Entiendes?

    Si dejo una iglesia por una razòn y voy a otra diametralmente distinta y encuentro lo mismo…

  8. Saludos Jorge, solo una salvedad. Tampoco creamos que por estar en medio de una multitud durante la reunión del domingo estamos menos solos. El cristianismo es esencialmente una reunión comunitaria, pero estar en la manada no nos hace familia.

  9. Saludos Gaby (Monja Guerrillera), gusto en verte. Te adelanto que por ahí viene caminando un artículo sobre parroquias, santos y monjas. Con relación al postmodernismo, entiendo tu respuesta. De aquí a poco, cuando logre el boom —aunque afirmas que ya pasó en Argentina, creo que el asunto todavía rendirá su rato por estas tierras—, será el nuevo tema evangélico. Primero la ciencia y la Biblia, luego la nueva era, más tarde G12, ahora el postmodernismo y siguen lloviendo los temas.

    Te preguntarás entonces que porqué escribo del asunto; pues por terco, y punto. Un abrazo.

  10. Estaba esperando una respuesta de Gaby sobre las iglesias postmodernas de Buenos Aires. Entiendo que ella no vive aquí sino a unos 170 kms de distancia (eso me enteré en estos días) lo cual cambia un poco la visión de las cosas. Bien lo puede atestiguar Fausto, más que él su esposa. Buenos Aires es una ciudad muy rara a los ojos de toda latinoamérica. Tuve el privilegio de conocer muchas ciudades y salvo San Pablo y Río en Brasil, o Montevideo en Uruguay y quizás Santiago de Chile, no hay ciudad que se le parezca. Es muy cosmopolita, es una mega Nueva York. Las iglesias son muy disimiles. Puedes encontrar de las más carismáticas (a las que se las asocia a la derecha yankie) pasando por algunas que ni fu, ni fa, hasta las ultra conservadoras. Pero no dejando de lado aquellas más libres en sus dogmas y con rasgos más sociales (llamadas históricas o de izquierda). Yo entiendo postmodernidad como «Segmentación y fragmentación». Cualquier iglesia como tal es un segmento del universo de personas, y sus doctrina es una fragmentación de ideario completo de Dios, Padre. La postmodernidad trajo consigo el fin de los grandes relatos, la caída de las grandes ideologías (aunque pareciera que en nuestro continente comienzan a resurgir las ideologías autóctonas con lideres como Evo Morales, Hugo Chavez, Fidel Castro, Néstor Kirshner, todos muy de tierra adentro). (sigue)

  11. La postmodernidad marcó el fin del comunismo, salvo el bastión latino en Cuba, la caida del muro de Berlín, la caída de los gobiernos de facto, la exhacerbación de la imagen, la tecnología (con su frikismo incorporado, pero marcado desde la guerra del golfo que fue tan mediáticas como la predicción de Baudrillard), las mega iglesias, las iglesias electrónicas, los pecados confesados de Jimmy Swaggart, la masacre de inducida por Jim Jones (trajedia de Guyana) o David Koresh (masacre de Waco), Katherin Kulhman, Benny Hinn y su visión con sanadora antes mencionada despues de fallecida y una innumerable lista de falsos profetas. Todo este colorario de historias son parte de la postmodernidad de la iglesia. Muchas de estas cosas llegaron a Buenos Aires en los años 90 y allí permanecieron y permanecen. Pero como dije, Buenos Aires es una ciudad donde hay de todo, donde se convive con todo este «crisol» de fragmentaciones y segmentaciones, que llevan al relativismo. Al mismo concepto mata-físico desarrollado desde la ciencia por Einstein.
    Solo hay que ver lo que los padres del postmodernidmo postularon para entender el entretegido social en el que se encuentra inmersa la iglesa. Algunos de los que recomiendo son: Jean Baudrillard, Jean-François Lyotard, Jacques Lacan, Michel Foucault, Gianni Vattimo, Jacques Derrida, Noam Chomsky, Jurgen Habermas, Eliseo Verón.

    (Sigue)

  12. «El simulacro no es lo que oculta la verdad.
    Es la verdad la que oculta que no hay verdad.
    El simulacro es verdadero» —Jean Baudrillard

    De esto hay mucho en muchas ciudades latinoamericanas, lo veo en Buenos Aires, lo vi en Lima, en Guatemala, en Montevideo, en San Pablo, San José de CR, en Temucho Chile, en Santa Cruz de la Sierra Bolivia… ¿sigo?…

    VANIDAD DE VANIDADES, TODO ES VANIDAD

    (FIN)

  13. Lizzie, gracias por tan rica aportación a la conversación. Mucho me temo que como le decía a Gaby, el tema termine convirtiéndose en moda evangélica dentro de poco y sea la nueva era de esta década: que se use para entretener. De todos modos, considero importante pensar en estas corrientes y su influencia en nuestro entorno.

    Me gustó mucho el perfil que hiciste de cada país que mencionas y la salvedad sobre la variedad de corrientes o influencias en una sola ciudad, como Buenos Aires. Eso es algo que se agradece, pues la tendencia en los medios es meter toda Latinoamérica dentro de una bolsa llamada «región» y pensar que todos nuestros pueblos son iguales.

  14. Rafa, aun no conozco Dominicana y aunque tengo varios amigos allí todavía no les hice el honor de visitarlos.

    Tenemos que ser claros en lo que comunicamos, por eso hice la diferenciación de los lugares que conozco. Y ojo no los conozco en profundidad mis visitas van desde un día a dos semanas a lo sumo en estos lugares. OBVIAMENTE no puedes sacar conclusiones. Pero además mi profesión y el estar en contacto con tanta gente en nuestro continente me ayuda a entender las ideosincracias de los hermanos y hermanas de Latinoamérica. Que Argentina no parece Latinoamérica, es real y lo lamento mucho, porque por argentinos nos perdemos la riqueza de nuestra gente latina. Volviendo al tema de la postmodernidad… yo no creo que sea una moda en las iglesias. La postmodernidad es una manera de denominar un tiempo histórico-cultural en espacio temporal.
    Lizzie

  15. Así es Lizzie, sería una locura colocar el postmodernismo como un gran tiempo histórico (Edad Media, Moderna, Renacimiento, Ilustración). A mi entender, es un tiempo de transición donde, como dice Phyllis Tickle, se ha roto el cable o cuerda de significado. Cuando logremos recomponer los tres hilos de la cuerda (espiritualidad, materialidad, moralidad) y lo cubramos de un nuevo revestimiento histórico, tendremos un nuevo tiempo.

    Por otro lado, tampoco pienso que sea una moda, como tampoco lo eran la Nueva Era o el aumento de la ciencia en el siglo pasado. A lo que me refiero es que acostumbramos a usar estos temas como modas a lo interno de la iglesia y terminan siendo deformados, satanizados o culpados por todos nuestros males. Cuando se rompa el primer vaso la culpa será del postmodernismo.

    Quedas formalmente invitada a conocer Santo Domingo.

  16. Lizzie, los 170 km son una vision diferente desde buenos aires hacia afuera y no desde afuera a hacia Buenos Aires. Nací ahí y estuve después en «ese pais» 17 años, estudiando, trabajando, viviendo, me case ahi. Que ahora viva a 170 lm de Buenos Aires noes que viva en un frasco de mayonesa.

  17. Rafa, no te decia que uno trabaje estudiando «por terco», solamente comentaba que en este país, ese movimiento de posmodernismo en las iglesias (algunas) ya pasó. Vale la pena tomar nota de todo, quedarse con las mejoras, si las hubo, y vacunarse de lo que no sirvió para nada.
    Eso era todo, amigo

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