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La meditación

Rafael Pérez Notas 292 Lecturas

Pregunta:
¿Debemos los cristianos practicar la meditación?

Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. (Isaías 26:3)

La respuesta corta es un claro que sí, pero con una larga advertencia de cuidado. Existe una gran diferencia entre la meditación cristiana y cualquier otro tipo de meditación, un aspecto distinto es el siguiente: en la nuestra, el objetivo no es dejar la mente en blanco o conseguir entrar en determinado estado de ánimo por medio de la repetición de un estribillo; lo que nosotros hacemos es meditar en la ley de Dios de día y de noche(A), iluminando con ella nuestro camino(B) para desplazar la oscuridad del error y alcanzar así una certidumbre de paz, certidumbre que tiene su origen en las firmes promesas de Dios y no en la autosugestión, el autoengaño o positivismo. LLevamos cautivo todo pensamiento propio a la obediencia de Cristo(C). Al meditar se altera nuestro estado de ánimo, pudiendo en ocasiones pasar del desespero al amparo, pero no es el efecto de dejar la mente en blanco o de las vanas repeticiones, sino, de un acto racional: haber encontrado dirección, afirmación o gozo al entender la ley de Dios.

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  1. Salmos 1 []
  2. Salmos 119:105 RVR «Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino». []
  3. 2 Corintios 10:5 RVR «Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo». []
Trabajo: Bendición / Maldición (Castigo)

La bendición del trabajo

Rafael Pérez Artículos 364 Lecturas

Entonces dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer. Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así. Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto. (Génesis 1:26-31 RVR)

Este artículo lo escribí con parte de las notas que produje para el primer punto del sermón que prediqué ayer domingo en nuestra iglesia (La respuesta de Dios para el exceso de trabajo) y se quedaron fuera por falta de espacio. Luego compartiré otros materiales sobre el mismo tema.

El Dios infinito y todopoderoso que está fuera del tiempo y del espacio y que no se cansa, crea el tiempo, trabaja siguiendo ese patrón creado por él y luego reposa [para ejemplo nuestro].

A diferencia de lo que enseña la cultura popular y muchos cristianos repiten por ignorancia, trabajar no es un castigo, sino un privilegio dado al hombre —desde antes de la caída— para que expresara la imagen de Dios (creatividad, orden, prudencia, sentido de propósito y concreción) puesta en él, trabajando. El castigo que recibimos por consecuencia del pecado fue el deterioro de las condiciones(A), no el trabajo. En la primera revelación que hace Dios de sí mismo en las Escrituras (Génesis) lo encontramos trabajando en un proceso de seis días, luego reposando, y más tarde delegando en el hombre la administración de su creación en unos términos asombrosos: «fructificad», «multiplicaos», «llenad la tierra», «sojuzgadla» y «señoread»(B). Pero me asombra aún más en la creación que el Dios infinito y todopoderoso que está fuera del tiempo y del espacio y que no se cansa —pues a diferencia de nosotros, no tiene un cuerpo material sujeto a las leyes físicas y naturales—, crea el tiempo, trabaja siguiendo ese patrón creado por él y luego reposa. Pudo haber hecho todo en un instante y no tenía le necesidad de reposar, pero entró dentro del tiempo, creó día tras día y luego reposó, todo eso para el beneficio nuestro, ¡para que trabajemos siguiendo su ejemplo!

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  1. Génesis 3:17 RVR: «Y al hombre dijo: «Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida». []
  2. Génesis 1:28 RVR []

[Cita] Levantar los afectos

Rafael Pérez Citas 228 Lecturas

Considero que tengo el deber de levantar los afectos de mis oyentes tan altos como me sea posible, siempre que solo los mueva la verdad, y con unos afectos que estén de acuerdo con la naturaleza de aquello con lo que son movidos.

Jonathan Edwards (1703-1758),
Pastor, Teólogo y Misionero del siglo del XVIII.

Durante el Gran Despertar (1740) se hicieron evidentes muchos desordenes y arrebatos emocionales. La reacción de algunos fue «suspender las emociones», evitando así que se desborden. La respuesta de Jonathan Edwards fue distinta y mucho más sabia: poner nuestros afectos (emociones) al servicio de la verdad y en cuanto nos sea posible, así levantarlos. Encontré la cita de arriba releyendo su libro el fin por el cual Dios creó al mundo y me recordó el artículo Emoción con fundamento.

Cuaderno de oración / Devocional

Cuadernito de oración

Rafael Pérez Artículos 277 Lecturas

Rechaza las leyendas profanas y otros mitos semejantes. Más bien, ejercítate en la piedad, pues aunque el ejercicio físico trae algún provecho, la piedad es útil para todo, ya que incluye una promesa no sólo para la vida presente sino también para la venidera.
(1 Timoteo 4:7-8)

En cada disciplina existen herramientas auxiliares que marcan un antes y un después en el desempeño de quienes la practican. Por ejemplo, quien practica la fotografía notará un incremento significativo en la calidad de sus fotos al utilizar un trípode (fotos más nítidas) o aprender los principios universales de la composición (fotos más interesantes). Quien hace atletismo experimentará lo mismo al utilizar un monitor de ritmo cardiaco, especialmente si guarda esas métricas para comparar los cambios en sus niveles de resistencia a través del tiempo. En cuanto la oración —una disciplina espiritual— el cuadernito es la herramienta clave, nos ayuda a orar más y mejor, sobre todo, convierte lo que hoy es una petición de oración en un motivo de acción de gracias para mañana.

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Libros cristianos

Tres peligros en la lectura

Rafael Pérez Artículos, Selecciones 353 Lecturas

Comparto aquí algunas reflexiones algo dispersas sobre nuestras fuentes de lectura. Casi todos los puntos los tomé de las notas de un sermón sobre los bereanos que prediqué en febrero. La razón por la que estuve hablando de este asunto en febrero fue la siguiente: me interesa que mis hermanos lean, y en cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares». Este artículo podría ser la continuación de otro que escribí en agosto del año pasado sobre la necesidad de formar al lector cristiano (dirigido al primer lado: quienes no leen nada) y este va dirigido al segundo lado: quienes leen siempre a los mismos autores. Las tres reflexiones giran sobre el sistema, el estilo y el tema de cada autor.

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Autoayuda / Superación Personal

Rafael Pérez Notas 518 Lecturas

Pregunta:
¿Son buenos los libros de autoayuda o superación personal?

Los libros que se suelen incluir en esta clasificación son tantos y tan distintos que comúnmente ocupan las estanterías más grandes en las librerías, por lo que no sería posible dar a la pregunta una respuesta cerrada. Regularmente —y en el peor de los casos— se considera por error como superación personal a aquello que la Biblia llama «santificación», el proceso mediante el cual Dios trabaja en nuestras vidas para formar en nosotros la imagen de Cristo, pero dejando de lado la influencia de Dios y la imagen de Cristo(A). Lo más frecuente es que se busque precisamente lo contrario: exaltar el ego, la autosuficiencia y los deseos de la carne. Otros autores intentan que en vez de imitar a Cristo les imitemos a ellos, pues se presentan como personas de «éxito»: poderosas, adineradas o famosas; vanagloria(B), todo lo contrario a lo que debe tener un cristiano.

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  1. Efesios 4:13 RVR: «Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo». []
  2. 1 Juan 2:16 RVR «Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo». []


Selecciones

Tres peligros en la lectura

Tres peligros en la lectura

En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».

Distracción: poco fruto

Distracción: poco fruto

Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.

Fruto: por su gracia y para su gloria

Fruto: por su gracia y para su gloria

Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.

Que se conviertan a Cristo

Que se conviertan a Cristo

El mejor maestro es aquel que puede mostrarnos a Cristo más claramente, un instrumento de un fin más allá de él mismo y que cuando mejor hace su trabajo es cuando menos logra verse.

El centro de la adoración

El centro de la adoración

En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.

Esto es creer y ser cristiano

Esto es creer y ser cristiano

Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.