hábito de lectura

Formar al lector cristiano

24 agosto 2011 / Rafael Pérez

Inmediatamente, los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hasta Berea. Y ellos, habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los judíos. Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.Hechos 17:10—11

En lo relativo a doctrina, lo «fundamental» no necesariamente se refiere a algo sencillo o simple.

He observado una gran diferencia en cuanto a su crecimiento espiritual —entender la perspectiva de Dios en determinada situación y actuar de acuerdo a ella— entre aquellos nuevos creyentes que antes de conocer a Cristo habían cultivado el hábito de la lectura y los que no, especialmente, en cuanto al entendimiento de las doctrinas fundamentales, algo que requiere más que una lectura ligera o informativa habilidades analíticas. (En lo relativo a doctrina, lo «fundamental» no necesariamente se refiere a algo sencillo o simple, sino más bien a la base estructural del edificio, algo que puede ser extremadamente pesado, rústico y complejo.) La generalidad de los lectores cristianos pueden comprender y hasta disfrutar con facilidad un devocional o un artículo corto, pero no con ensayos doctrinales o siguiendo a un autor a través de una compleja argumentación, como en los libros de Hebreos y Romanos(A). Normalmente estas cosas no son muy tomadas en cuenta y en algunos casos hasta dejadas de lado, pero creo que si se invirtiera más tiempo —desde la iglesia— en la formación de lectores, ganaríamos mucho más en la formación de discípulos de Cristo.

Cuando hablo de formar lectores no esto pensando en formar lectores de libros en papel, sino, a cultivar el hábito de lectura por cualquier soporte: Papel, Internet, Kindle, IPad y los soportes que estén por venir.

Algunas razones

Encuentro que el medio oral es muy valioso para los fines la presentación inicial de la doctrina cristiana, pero para fines de explicación, la palabra escrita sigue siendo el medio más fiel(B). El ejemplo de los bereanos ilustra este punto: Pablo les presentó la doctrina por el medio oral pero ellos la contrastaron en el medio escrito. Otro beneficio de tener buenos lectores es que lo mejor del pensamiento cristiano histórico —nuestra herencia— no está en video ni en audio, sino por escrito. Por otro lado, hay algo mucho más importante a tomar en cuenta para comenzar a cultivar el hábito de la lectura desde la iglesia: si dejáramos de leer, tendríamos que limitarnos a obtener de segunda mano y gota a gota gran parte del material que consumimos y perderíamos la capacidad de constatar con la fuente su validez. Por regla general, uno que es sólo oyente está más expuesto a la falsa doctrina que un lector y en mi experiencia, quienes no son lectores regularmente consumen un tipo de contenido ligero y diluido —fácil— que se termina reflejando en su carácter cristiano. Siempre se dice que a diferencia del europeo, el latinoamericano común es muy abierto a la religión, aunque no a la lectura, pero eso debería ser tomado como una razón para redoblar nuestro esfuerzo, no como una excusa para desistir.

  1. Tanto la epístola a los Romanos como la epístola a los Hebreos son fundamentales para la doctrina cristiana, pero para llegar a entender y a disfrutar su lectura se requiere esfuerzo y dedicación. De entrada, los temas parecen algo oscuros para el lector poco experimentado, pues incluyen referencias históricas y culturales que se desarrollan en otros libros y momentos con las que quizás no esté familiarizado, pero paradójicamente, allí mismo está la mayor luz. []
  2. 1 Pedro 1:19: «Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones». []
Archivado en: Discipulado, Seleccion



Lista de correo

Mantente en contacto. Recibe en tu correo los últimos artículos y actualizaciones.

Selecciones

¿Deberíamos los cristianos consumir bebidas alcohólicas?

¿Deberíamos los cristianos consumir bebidas alcohólicas?

Ante la posibilidad de que «mi correcta doctrina» le sea un estorbo coloco a mi hermano por encima de mi placer, que es el mejor uso que puedo hacer de mi libertad cristiana. Quizás, absteniéndome yo ahora por amor a mi hermano logro que eventualmente ambos tomemos vino en la presencia del Señor.

Organizaciones paraeclesiásticas

Organizaciones paraeclesiásticas

La completa eliminación del hambre, de la enfermedad o las injusticias no debería ser nuestra aspiración en este momento. Pero el otro extremo, la indiferencia, tampoco debería ser nuestro lugar: sabemos que siempre tendremos pobres entre nosotros, pero podemos trabajar para que no sean siempre los mismos.

Precauciones al sistematizar las Sagradas Escrituras

Precauciones al sistematizar las Sagradas Escrituras

Las Sagradas Escrituras se perciben como un armonioso sistema, con un centro al que todo apunta (Cristo), un hilo conductor que mantiene todas las partes bien cohesionadas (la historia de la redención) y un propósito que hace que todo tenga sentido (la gloria de Dios).

Una iglesia que mejora

Una iglesia que mejora

No está mal hacer planes y proyectos, no está mal tener una estrategia para administrar el fruto, pero la única mejora que puede ser considerada importante es llevar la iglesia cada vez más a su fundamento original: aquello ordenado por Cristo y documentado por sus apóstoles es la fuente de las mejoras; en eso, al tiempo de Dios, veremos un fruto que permanece.

Fruto: por su gracia y para su gloria

Fruto: por su gracia y para su gloria

Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.

Prosperidad sin satisfacción

Prosperidad sin satisfacción

Dios tiene que estar presente, en el primer lugar de nuestras vidas, pues Él es el dueño de las cosas que administramos y por su voluntad las tenemos, pero también Él creó nuestro corazón, y solamente Él tiene la capacidad para dar verdadera satisfacción a nuestra alma; sin Él, todo es absurdo.