Deleite en la Palabra de Dios

Cómo encontrar deleite en la voluntad de Dios

Rafael Pérez

Alguien puede decirte lo que Dios espera de ti, pero nadie puede prepararte para que eso haga sentido en tu mente, y aún menos, para que encuentres agradable hacer algo que frecuentemente va en contra de tus intereses materiales o deseos carnales.

El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón. Salmo 40:8

En cuanto a hacer la voluntad de Dios, está el caso de quienes quieren saber lo que Dios espera de ellos, pero no se preparan para ser sensibles a la dirección del Señor, entonces, frecuentemente se encuentran recibiendo consejos que encuentran irracionales, improcedentes o injustos. Alguien puede decirte lo que Dios espera de ti, pero nadie puede prepararte para que eso haga sentido en tu mente, y aún menos, para que encuentres agradable hacer algo que frecuentemente va en contra de tus intereses materiales o deseos carnales. ¡Es mucho más fácil conocer la voluntad de Dios que deleitarse en ella u obedecerla! Antes de que David pudiera decir que hacer la voluntad de Dios le había agradado y su ley estaba en medio de su corazón (Salmos 40:8) dijo que pacientemente esperó en Jehová (Salmos 40:1), que había dejado de mirar a los soberbios y a los que se desvían tras la mentira (Salmos 40:4), que había llegado a sorprenderse y anunciar las maravillas de Dios (Salmos 40:5). Eso es precisamente lo que hay que hacer para llegar a deleitarse en la voluntad de Dios y en consecuencia poder cumplirla: practicar la paciencia, la santificación y la adoración. Por regla general, cuando alguien impaciente, carnal y centrado en sí mismo pide conocer la voluntad de Dios lo que realmente está buscando es que ser afirmado en su propio punto de vista o endosado por una fuente de autoridad (las Escrituras, un ministro). Este era el caso del perverso rey Acab cuando consultó al profeta Micaías. Y así fue que respondió cuando el profeta le reveló cuál era la voluntad de Dios:

Y el rey de Israel dijo a Josafat: ¿No te lo había yo dicho? Ninguna cosa buena profetizará él acerca de mí, sino solamente el mal. 1 Reyes 22:18

Cuando alguien impaciente, carnal y centrado en sí mismo pide conocer la voluntad de Dios lo que realmente está buscando es ser afirmado en su propio punto de vista o ser endosado por una fuente de autoridad.

Foto — Rachel Lynette / UNSPLASH

Jun 13, 2018
Archivado en: Artículos, Selecciones



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