Foto: Primer bautismo de PezMundial.Ayer domingo tuvimos nuestro primer bautismo en PezMundial. Fue un día muy especial, esperado, disfrutado y memorable. Dejamos el lugar de reunión regular de nuestra iglesia en Santo Domingo y nos transportamos hacia una casa de campo que nos prestaron en Baní, al sur de la isla, donde tuvimos un pasadía con nuestro culto dominical, nuestro primer bautismo y una tarde de juegos y esparcimiento con nuestros miembros, asistentes regulares y amigos. Mientras compartía una enseñanza, antes del bautismo, les hablaba a mis hermanos sobre el milagro más grande que puede suceder sobre la tierra, que es ver a un pecador arrepentido confesar cómo Cristo le ha levantado de entre los muertos.
Foto: Recibiendo a nuestros hermanos después del bautismo.Es maravilloso ver suceder en nuestra gente el milagro de la nueva vida, presenciar como comienzan a caminar, a sentir y a moverse, ahora para glorificar con sus actos a Cristo, su nuevo Señor. Recibimos ayer a tres nuevos miembros en nuestra iglesia (Raúl Nicolás, Raúl Elías y Virgilio), los primeros frutos de una gran cosecha que por fe sabemos que pronto vendrán. Mientras llevábamos nuestros hermanos a las aguas, cantábamos el Himno #149 del Himnario de Gloria, uno de mis favoritos, y me sorprendía nuevamente el confirmar la gran verdad que el mismo declara. Pueden ver las fotos en nuestra página de FaceBook.
Etiquetas: bautismoHimnario de GloriaIglesia en Santo DomingoNueva Vida en Cristo
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Rafael Pérez (Pastor)Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com
Cualquiera podría pensar que la iglesia del Señor es un lugar ideal, uno en el que no existen los conflictos y si acaso se presentara alguno se resolvería de forma rápida y sin mayores dificultades. No, eso no es así. La iglesia es una familia real, una en la que las diferencias y desavenencias se presentan día tras día entre hermanos que no siempre logran ponerse de acuerdo, por lo menos, no en el momento.
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
El mejor maestro es aquel que puede mostrarnos a Cristo más claramente, un instrumento de un fin más allá de él mismo y que cuando mejor hace su trabajo es cuando menos logra verse.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.