Dar la otra mejilla

Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues. A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva. (Lucas 6:29—30)

El objetivo de dar la otra mejilla, ofrecer la capa y cargar un poco más se puede entender mejor en el contexto del perdón: un acto del amor sacrificado que da una segunda oportunidad a quien maltrata, despoja o carga. Cuando alguien peca contra nosotros inmediatamente el instinto de protección nos impulsa a alejarnos para terminar con la agresión, sin embargo, cuando Jesús nos enseñó a perdonar su enseñanza siguió el mismo principio: no te alejes ni esperes que tu hermano recapacite y venga: ve tú dónde él y trata de restablecer la comunión. Siendo así, el sentido más profundo de dar la otra mejilla no es recibir bofetadas ilimitadamente en una actitud masoquista, sino más bien la disposición a darle al agresor una segunda oportunidad, a creer de nuevo, a volver a confiar. La esperanza de quien pone la otra mejilla es que esta vez, en vez de una bofetada, puede recibir un beso. [F: Extracto de la enseñanza ‘La iniciativa de perdonar‘.]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.