Tres claves para establecer prioridades

Rafael Pérez

He descubierto que el ministerio pastoral está lleno de trampas. Existen miles de posibilidades que podría estar aprovechando, cientos de actividades en las que podría estar participando, decenas de llamados que podría estar atendiendo. En este mar de cosas he tenido que pescar con cuidado —con mayor o menor éxito en cada ocasión— para separar los asuntos verdaderamente importantes de aquellos que aunque lo aparenten, realmente no lo son. Aquí entran al escenario las prioridades. Qué es realmente una prioridad es lo que he tenido que aprender.

He leído mucho material acerca de la priorización, pero lo que he terminado haciendo es más bien fruto de la urgencia del momento que de la capacitación previa. (En el 2006 hice un listado con 115 asuntos pendientes, entre ellos sembrar una iglesia.) En un tiempo de mucho ajetreo hice una pausa, me senté y me recordé a mí mismo cuáles eran mis funciones más apropiadas en cada rol que actualmente estoy desempeñando —principalmente en mi trabajo pastoral—, cuáles eran los compromisos que había asumido hasta la fecha y en qué momento estaba en cada proyecto. Mi respuesta fue más o menos la siguiente:

Soy un pastor, mis funciones principales son guiar a mis hermanos, cuidar de ellos y capacitarles para el ministerio. Tengo un compromiso con la comunidad cristiana PezMundial por los próximos 25 años. Ahora mismo estoy en el primer tramo, comenzando la carrera.

Lo que encontré fue que mis prioridades están determinadas principalmente por estas tres claves mis funciones, mis compromisos y mi momento. Cuando respondí cada una de esas preguntas todo adquirió un nuevo sentido. Dejé de ponerle la mano a todo lo que me pasaba por el lado y me concentré en hacer aquello que tenía que estar haciendo en el momento. Paso a detallar cada una de estas claves que hacen más o menos prioritaria cada cosa.

  • Clave #1: Funciones. Son aquellas actividades propias de cada rol. Aquello que no haces porque podrías hacer o porque sería bueno hacerlo, sino porque sabes que eres tú mismo quien tiene que estar haciéndolo, que de no hacerlo, aunque muchas otras cosas estén muy bien, habrás fracasado. En PezMundial, por ejemplo, podría hacer decenas de cosas con mayores o menores probabilidades de éxito, pero sé que si dejo de guiar a mis hermanos, cuidar de ellos y capacitarles para la obra del ministerio habré fracasado en mi rol como pastor.
  • Clave #2: Compromisos. Son aquellas obligaciones morales o legales que hemos adquirido —estén o no estén dentro de nuestras funciones o nuestro momento— y que si desatendemos, quizás no estemos faltando a nuestro rol, pero si a nuestra palabra. Descubrí que había adquirido una serie de compromisos que estaban fuera de mis funciones y de mi momento actual, pero que no podía simplemente pasarlos por alto ante mis nuevos descubrimientos. Tenía dos opciones: honrarlos o, de ser posible, cancelarlos, pero nunca ignorarlos.
    Esta ha sido una de mis grandes debilidades en los últimos años: constantemente decir que sí inicialmente ante las solicitudes —adquiriendo un compromiso— y eventualmente desatenderlas al no considerarlas relevantes. Ahora sé que no sólo tengo que cuidar mi rol, sino también mi palabra. Esta es una gran lección: las prioridades se determinan al principio, no al final.
  • Clave #3: Momento. Hay dos palabras en griego para representar el tiempo. Una es cronos, que se refiere al tiempo tal y como lo reflejan un calendario y un reloj: años, meses, días, horas minutos y segundos. Otra es kairós, que representa un momento específico o apropiado en que se tiene que hacer algo. A esta última me refiero cuando hablo de momento. Hay cosas que deben ser hechas hoy, que no pueden ser postergadas para mañana, pues aunque tengamos tiempo (cronos) habrá pasado su momento (kairós). Cuando pierdes el kairós, aunque dispongas del cronos habrás perdido el tiempo.
Dic 8, 2008



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