Círculo Vida Abundante — PezMundial
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Cargar la cruz y morir en ella

Rafael Pérez 4 January 2008 : 1:30 pm 2,165 Lecturas

ClavosEstuve enseñando sobre discipulado todos los miércoles de diciembre en la Iglesia Vida Abundante, anteayer concluimos la serie revisando los principios explicados y buscando formas prácticas de aprehenderlos (no sólo de aprenderlos intelectualmente, sino de asirlos, apropiándonos de ellos). Fue un tiempo muy grato, pero al final de la jornada, mientras conducía hasta mi casa, iba pensando en que no había sido suficiente, que faltaba algo, pues aunque les reiteré en varias ocasiones que el discipulado más que un evento para transferir información es un proceso que requiere tres partes (conocimiento, experiencia y relación), en la jornada hubo más de le lo primero, un poco de lo segundo y casi nada de lo tercero. Sobre todo, siento que hablé de construir, pero no de derribar lo que anteriormente había edificado en el lugar, de cargar la cruz, pero no de morir en ella. (Hablar de discipulado sin mencionar la cruz es como dar clases de natación en medio del desierto.)

Una de las canciones más preciosas que ha dado la música cristiana es sin duda En las aguas de la muerte. Su letra no solo es hermosa, sino también tremendamente cierta, característica que tristemente cada vez se encuentra más ausente en nuestro himnario. Pueden leer sus letras en el enlace, es una canción muy apropiada para el tema de este artículo.

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El principio de la contundencia

Rafael Pérez 11 October 2007 : 5:46 pm 1,747 Lecturas

PiedrasEstuve enseñando ayer en el Círculo Vida Abundante, una nueva iglesia que está sembrando en Santo Domingo un sabio amigo, el Dr. José Rafael Dunker. Compartí con ellos el principio de la contundencia que aprendí de la batalla entre David y Goliat. Mientras lo preparaban para el enfrentamiento, a David le pusieron la armadura del rey Saúl, quien era tan grande que los demás apenas le llegaban al hombro. La armadura era muy pesada para David, que era ágil pero pequeño como las piedras del río. Con todo ese peso encima no podía ni caminar.

Luego Saúl vistió a David con su uniforme de campaña. Le entregó también un casco de bronce y le puso una coraza. David se ciñó la espada sobre la armadura e intentó caminar, pero no pudo porque no estaba acostumbrado. —No puedo andar con todo esto —le dijo a Saúl—; no estoy entrenado para ello. De modo que se quitó todo aquello. (1 Samuel 17:38,39)

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