Cómo servir cuando la gente está geográficamente distante
Estoy preparando unas enseñanzas para una congregación que se reúne en una zona poco residencial de Santo Domingo. Ellos no tienen una comunidad cercana a la cual servir, los edificios que tienen al lado son oficinas gubernamentales —queda justo al frente del Palacio Nacional— y locales comerciales. Adicional a esto, sus miembros viven extremadamente lejos los unos de los otros, razón por la cual solo pueden estar juntos los domingos en la mañana, precisamente el día en que la zona está más vacía, ya que no se trabaja. Mi intención es motivarlos a cumplir la labor social de la iglesia, pero quiero enfocarlo de modo tal que puedan hacerlo sin tener necesariamente que estar juntos en el mismo lugar a la misma hora.
Compartiré con ellos dos enseñanzas, una el próximo domingo, hablándoles de algunas herramientas para mejorar la calidad de vida de la gente, hoy y mañana; y otra el próximo, ya un poco más práctica, no enfocando solo el qué, sino también el cómo. Trataré de transcribir parte de lo compartido.
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Este puede ser un tema que competa a muchas congregaciones de la zona metropolitana. Creo que la transcripción sería de mucha bendición para todos!
Esperamos con ansias!
Lo esperamos, mi hermano
Un abrazo
Este es un problema que también tenemos en Dallas, debido a los diversos horarios de trabajo de algunos hermanos, Será muy interesante leer tus enseñanzas, hermano.
Te sigo…
Tengo un problema similar al que planteas.Espero tus transcripciones,que se me serán de utilidad.
Saludos.
Saludos hermanos, disculpen la espera. Tengo el audio de esta enseñanza, intentaré compartir otros de los principios tratados.
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Durante años he predicado sobre la importancia de hacer cosas para Dios (ministerio, misión) y tener una visión; en resumen, he hablado mucho de «hacer» y ahora tengo más urgencia por hablar de «ser». Me he dado cuenta de que hablar de visión obviando el carácter es sumamente peligroso, tanto como una bomba de tiempo, una construcción mal sustentada o una olla de presión.
Es muy cierto que no todo el mundo tiene la capacidad de moverse de una realidad socioeconómica a la otra, pues hacerlo requiere primero tener las oportunidades necesarias y luego pagar un alto precio en carácter y sacrificio, y cierto también es, que aquellos que lo pagan con frecuencia son perseguidos por quienes se quedan rezagados.
Aquellos que poseen mucho conocimiento (ya sea porque se sacrificaron para adquirirlo o porque tienen una mente privilegiada) a menudo no son los más aventajados. Esto sucede porque se obvian otros dos puntos de apalancamiento (aparte del conocimiento) de igual o quizás hasta mayor poder e importancia: la experiencia y las relaciones.
Este método lo he puesto en práctica (con mayor y menor rigor y relativo éxito) para determinar la viabilidad de proyectos tan variados como la escritura de artículos, distribución de materiales, preparación de enseñanzas y conferencias e iniciativas de discipulado dentro de mi iglesia local. Al ser sumamente genérico estoy seguro de que sería extrapolable a otras áreas.
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