La situación de los seminarios
El viernes pasado compartí unas cuantas preguntas al aire que titulé La utilidad de la Teología. El fin de semana varios amigos se me acercaron preguntándome, algunos alarmados, sobre mis «cuestionamientos». La verdad es que me quedé sorprendido, pues cuestionar como tal no era el motivo del artículo, sino motivar el dialogo sobre preocupaciones que me parecen muy actuales y relevantes. Al parecer el tema es una de nuestras Vacas Sagradas, y quien la toque, aunque sea solo para ordeñarla, es señalado. Eliana Gilmartin, amiga argentina, me hizo llegar un artículo de Norberto Saracco, rector de la FIET (Facultad Internacional de Educación Teológica), que viene muy bien en este sentido.
Paso a compartir algunos de los puntos que encuentro especialmente destacables:
- La sociedad cambió, pero la educación teológica no ha cambiado para hacer frente a esta nueva realidad.
- La iglesia cambió. En las últimas décadas el movimiento evangélico ha crecido significativamente y de paso se ha creado una nueva identidad. Se ha producido un distanciamiento entre las instituciones teológicas y la misión de la iglesia y desde los años 50s ambas han estado cada vez más lejos.
- Las iglesias contemporáneas envían sus obreros a prepararse para el ministerio pastoral y los seminarios intentan devolvérselos convertidos en teólogos. El autor se pregunta: «El modelo especialmente europeo de teólogos/pastores fracasó. Si ese tipo de ministerio dio como resultado la muerte de la iglesia en Europa ¿Por qué querer imponerlo en el contexto de una iglesia viva y dinámica como la de América latina?».
- Muchos de los que estudian lo hacen con la conciencia de adquirir un titulo y cumplir «formalidades».
- A pesar de haber aumentado el número de teólogos formados y graduados académicamente, actualmente tenemos menos reflexión teológica desde América Latina que hace veinte años.
- El autor flexiona sobre el problema del factor económico y el pensamiento abstracto. Afirma que los graduados de los seminarios no encuentran «mercado laboral». El espacio para «vivir de la teología» es muy reducido.
- Menciona el error en el que incurren muchas instituciones teológicas al pensar que todo el que entra a un seminario es un teólogo en potencia.
- Muchas iglesias (algunas de corte sectario) han utilizado esta situación (crisis) para alejarse de los seminarios en un intento perverso por justificar ideologías y creencias sin recibir objeciones.
- El liderazgo de éxito ha suplantado la preparación teológica.
- No son los ministerios de la iglesia que deben adaptarse a los seminarios, sino los seminarios los que deben adaptarse a la situación de la iglesia.
- Los teólogos de hoy no deben ser arqueólogos de una iglesia muerta, sino visionarios de una iglesia viva.
Una parte especialmente reseñable del material es aquella donde menciona la forma en que la iglesia evangélica latinoamericana ha intentado responder a las nuevas necesidades sociales. Ya que los seminarios no están preparando líderes para transformar la sociedad está sucediendo lo siguiente:
Vivimos la paradoja que paralelamente al crecimiento de la iglesia se ha degradado la sociedad. No es que la iglesia sea responsable de estos males, pero si es responsable de no haber afectado a la sociedad con los valores del reino de Dios. Muchas iglesias hoy se preguntan ¿Cómo hacerlo? Algunos lo intentan por caminos casi mágicos, ungiendo a las ciudades con aceite desde un avión. Otros optan por el camino de la política y vemos entonces que en cada país se presentan decenas de pastores que como candidatos “evangélicos” prometen desde la participación política cambiar a la sociedad. ¿No deberían ser los seminarios los espacios para la discusión y propuesta de estos temas?
Excelente material, extremadamente relevante.
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DIOS te bendiga her****bueno siervo e leido un poco de lo que hablas y para mi entendimiento te quiero decir que el teologo con la teologia y el cristiano con lo que el SENOR le a mandado a haser que es (ID Y PREDICAR EL EVANGELIO A TODA CRIATURA BAUTIZANDOLOS(A)EN EL NOMBRE DEL PADRE DEL HIJO Y DEL ESPIRITU SANTO) ESO es lo que yo creo pero el que se quiera preparar que se prepare pero que prediquen el evangelio de nuestro SENOR JESUCRISTO QUE ES LO QUE SALVARA AL INCONVERSO….ESA ES MI OPINION SIENTETE LIBRE DE ESCRIVIRME CON TU COMENTARIO (YO ESTOY TAMBIEN EN LA PAGINA DE MYSPACE.COM DIOS TE BENDIGAAAA.
Rafa, ya entiendo a que te referias. Me confundi por el titulo del primer articulo. Pense que se trataba de hallar una “utilidad”, no entendia que te referias a las aulas y a los seminarios.
No conozco la situacion puntual de los seminarios en tu país, pero me juego a opinar que no debe ser muy diferente a la del resto de los seminarios de estas Américas.
Yo te diria que si tienes oportunidad de no entrar en la jaula, no necesitas la profesionalizacion. Aunque hablando de experiencias, como tú bien dices acerca de “adquirir” la experiencia, también es un aprendizaje pasar por las aulas. Uno se entera desde el lado de adentro de lo que luego va a hablar, incluso cuando aprende ahi mismo lo que NO hay que ser ni hacer. Claro, es una experiencia carísima….
Un abrazo
Gaby (Monja Guerrillera) (#2), no te confundiste, es que el título del artículo anterior no fue el más preciso o adecuado. Con relación a la utilidad de las academias, sigo pensando en un posible retorno y entre los pocos beneficios que le encuentro está el formalismo que te da tener un título. Pero lo encuentro tan vano que me tumba los ánimos. ¿Qué te parece?
Hola Rafa, ¿haciendo pensar a los hermanos?…
¿Para que sirven los seminarios? Linda pregunta, mi repuesta es: para nada y para mucho.-
Para nada, si crees que al salir tendras un trabajo y te dedicaras a divagar todo el día.-
Para mucho, si aprendes lo necesario para insertarte en el mundo y lograr cambiar el “rincon” donde te toque vivir y actuar; y por “rincon” no me refiero a iglesia sino lugar de trabajo, barrio, etc.; alli donde el evangelio hay que vivirlo, no predicarlo solamente, donde como nuestro Señor, podremos enseñar con autoridad y ser oídos, porque lo vivimos.-
La “Teología de Seminario” ha muerto, lo que necesitamos son “vividores de la Palabra” y para ello no hay seminario que te enseñe a hacerlo, solamente el Espíritu Santo.-
Saludos Pedro (#4), confieso que estoy predispuesto con relación a los seminarios, por mis experiencias anteriores. Pero estoy haciendo el esfuerzo por no ver el asunto solo desde mis predispuestos ojos. Gusto en verte.
Totalmente de acuerdo que no requerimos seminaristas, sino la preparacion basica del mundo entero para que la palabra corra. Tenemos que preparar millones de personas en el conocimiento basico de la palabra para que se cumpla la gran comision, que es lo que al final de cuentas desea nuestro Señor.
Rafael:
Aquí de nuevo opinando.
Recuerdo que el escritor argentino Juan Carlos Ortiz decía y creo que decía bien, que los Seminarios Bíblicos son las muletas de la Iglesia, cuando esta debiera caminar por sí sola. Como en muchas ocasiones y en muchos lugares la Iglesia no prepara sus propios obreros, líderes, predicadores, etc. pues envía a aquel que tiene ciertas inquietudes y/o cualidades a una de estas escuelas para que hagan con él lo que su congregación no puede hacer. Penosamente pero hemos necesitado de estas queridas instituciones porque como Iglesia estamos fallando. Oremos por aquellos que laboran en los Seminarios y por sus estudiantes, pero ocupemonos de mejorar como Iglesia para no exportar el talento y que en muchos casos los regresan transformdos en profesionales del púlpito, gerentes de la obra.
Saludos desde la capital industrial de México: Monterrey.
Dios te bendiga y prospere en lo que hagas.
Alfredo Valdez C.
He leido de todo aqui, y gracias a Dios articulos bien atinados, gracias por tus esfuerzos Rafa.
solo debo decir que doy gracias a Dios por los
seminarios,¿que hariamos sin ellos?, los seminarios han constituido una herramienta para los obreros de Dios, ya que la iglesia en muchas ocasiones no ha sabido prepararlos.
Igual sucede con las escuelas de musica, hay muchos buenos musicos dentro de las iglesias, entonces ¿por que muchos de nuestros musicos deben asistir a una escula para profesionalizarse teniendo al maestro en casa?
Estoy deacuerdo con los seminarios, aunque creo que la iglesia misma debe ser una escuela para el creyente, la iglesia misma debe convertirse en un seminario.
Dios los bendiga.
Rafael
Sigo pensando… tus inquietudes, y las respuestas que has tenido, me hacen pensar si tal vez lo que està fallando es la definiciòn de objetivos ùltimos para los distintos seminarios. Es decir, ¿Què quiero formar? o ¿Cuàl es el producto que deseo obtener en este seminario? ¿Quiero formar pastores? (Si no hay llamado al ministerio, en vano otorgarè un tìtulo) ¿Quiero formar teòlogos? ¿Quiero formar cristianos integrales para que se desempeñen en la vida, ya sea en el ministerio o en cualquier otro àmbito sirviendo al Señor con màs herramientas?
Si el/los seminarios tuvieran esto (u otras opciones que puede haber) claro, y los aspirantes a cada uno tambièn, creo que serìan màs ùtiles, si la palabra “ùtil” es la apropiada.
Ahora bien, tambièn quiero decir que hay mucho “maestro” por ahì al que le vendrìa bien algùn paseito, aunqe sea, por los pasillos de un seminario!!! Esta lleno el ambiente evangèlico de improvisaciòn e ignorancia “para la gloria y la honra”…
Por ùltimo, en cuanto a la “utilidad” (palabra traicionera en este contexto) de la teologìa, me gusta comparar a la telogìa con el esqueleto de un gran edificio: si no està bien hecho, bien pensado, bien estructurado, si no conforma un verdadero sistema… Puede que el edificio sea vistoso, pero tal vez se caiga. De ahì la importancia de su estudio… No hablaràs de teologìa (o si?) en los sermones… pero ella va a estar ahì, sosteniendo la coherencia y la “biblicidad” (linda palabra inventè) de lo que digo, pienso, hago, o, en fin, de lo que soy cmo cristiano.
Otro dìa, sigo pensando con vos…
Pues todos los comentarios me parecen acertadisimos. Estamos cada cual opinando segun noa ha ido en la feria. Son aportes. No se si para mayor confusion tuya o para mas claridad.
Acerca de tener el titulo de teologo, o de licenciado en teologia, o de profesor, no se como es ahí, te servirá si el seminario otorga licenciaturas oficializadas. Claro.
y te servirá segun como sea tu entorno, o el el entorno que estes buscando para ejercer tu servicio.
No hay que ser hipocritas con el tema de los titulos, si existen es porque academicamente aportan una profesion, y licencian, es decir, dan autoridad para poder practicar la profesion. Un medico tambien puede aprender en practicas medicas, y sin la titulacion no es legal.
Si vas a dedicarte a un entorno en donde nadie te pedirá un titulo, haras un trabajo muy bueno segun te lo propoongas. Y si vas a dedicarte a un entorno en donde el titulo se te pedirá, tambien haras un trabajo muy bueno, y el titulo será un papel y un requisito burocratico que no tiene por que interferir en el ministerio.
Cuando comenzaba a estudiar, yo decia: amí no em importan los titulos. Pero hay personas con las cuales voy a trabajar, que serán mis autoridades, a las cuales mi titulo les importa.
No es un titulo espiritual, sino meramente academico que tiene su valor en su propio ambito.
Mas tarde tambien me di cuenta de que el circulo en el cual yo habia entrado luego del titulo, no era el mío, ni era a donde yo queria ingresar para ejercer el ministerio. Ni los colegas co-ministros eran quienes yo hubiese elegido de entorno.
Son cosas que sobre la marcha uno tiene que ir empapandose y aprendiendo, porque los proyectos pueden evitarnos de bifurcaciones y de equivocos sólo en ciertos puntos muy gruesos. Las sutilezas las marca la experiencia, y no se pueden evitar ni siquiera previéndolas.
¿Titulo? Si, Es sólo académico. No es un titulo otorgado por Dios. Si no tienes otra profesion te ayudará si un dia buscas empleo y te necesitan de las facultades y de los colegios.
Y Titulo no, si los hermanos de tu entorno inmediato que has elegido te lo van a enrostrar permanentemente creyendo que es un titulo espiritual que los hace sentir inferiores, entonces el titulo sera como un castigo verbal, del cual querras siempre disculparte.
Un abrazo.
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Durante años he predicado sobre la importancia de hacer cosas para Dios (ministerio, misión) y tener una visión; en resumen, he hablado mucho de «hacer» y ahora tengo más urgencia por hablar de «ser». Me he dado cuenta de que hablar de visión obviando el carácter es sumamente peligroso, tanto como una bomba de tiempo, una construcción mal sustentada o una olla de presión.
Es muy cierto que no todo el mundo tiene la capacidad de moverse de una realidad socioeconómica a la otra, pues hacerlo requiere primero tener las oportunidades necesarias y luego pagar un alto precio en carácter y sacrificio, y cierto también es, que aquellos que lo pagan con frecuencia son perseguidos por quienes se quedan rezagados.
Aquellos que poseen mucho conocimiento (ya sea porque se sacrificaron para adquirirlo o porque tienen una mente privilegiada) a menudo no son los más aventajados. Esto sucede porque se obvian otros dos puntos de apalancamiento (aparte del conocimiento) de igual o quizás hasta mayor poder e importancia: la experiencia y las relaciones.
Este método lo he puesto en práctica (con mayor y menor rigor y relativo éxito) para determinar la viabilidad de proyectos tan variados como la escritura de artículos, distribución de materiales, preparación de enseñanzas y conferencias e iniciativas de discipulado dentro de mi iglesia local. Al ser sumamente genérico estoy seguro de que sería extrapolable a otras áreas.
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