El nuevo Carreño (cristiano)
He visto que muchos de los esfuerzos evangelísticos que emprenden nuestras congregaciones no solo están carentes de amor, sino que de plano faltan directamente a las buenas costumbres, por lo que terminan siendo contraproducentes: en vez de atraer a las personas a la iglesia las alejan. Sin ánimos de competir con el Manual de Carreño (lectura ampliamente recomendada para todo creyente) paso a compartir algunas buenas maneras que pueden ser útiles para la iglesia. Dígase de paso que nuestra labor de compartir la verdad no invalida los buenos modales.
Recomiendo imprimir copias de este material y poner una en cada mano de los participantes en actividades tales como: repartimiento de tratados, campañas al aire libre e invasiones —de ser posible renombrar esta última también sería un buen detalle: trae a la memoria platillos voladores con hombrecillos verdes o por lo menos recuerdos para nada agradables en algunos países muy nacionalistas—.
Norma #1:
Es imprudente gritar en la calle. En tiempos antiguos y en algunas sociedades orientales muy liberales y vanguardistas (caso Jonás en Nínive) podría haber sido bien visto que un amable pregonero anduviera gritándole a la gente sus pecados por las calles, pero en la actualidad es un acto imprudente y totalmente innecesario. La regla general aplicable a estos casos es la siguiente: siempre me acercaré respetuosamente al interlocutor y tendré cuidado antes de llamarle adultero, degenerado, hijo del diablo o aplicarle epítetos imprecatorios.
Norma #2:
Rayar las puertas de los baños con versículos o expresiones cristianas es totalmente inadecuado. No solo es algo irreverente poner el nombre del hijo de Dios sobre los inodoros, sino que es poco romántico leer «Jesús te ama» mientras se realizan actividades delicadas. La distribución de tratados (libelos con propaganda proselitista cristiana repletos de letras, ver Norma #3) quizás sea una actividad apropiada para estos lugares, pues algunas personas disfrutan leer en dichos sitios, pero debemos tener el necesario cuidado de darlos antes de que la persona entre, evitando así agredir su intimidad.
Norma #3:
Dar un papel a un desconocido sin la debida explicación es poco cortés, con el agravante de que si el que lo da no conoce bien el material suministrado, podría hasta llegar a ser insultante. Antes de entregar cualquier tipo de literatura es preciso leerla. He sabido de casos donde se le entregan tratados sobre la borrachera a hombres abstemios o mujeres serias y honorables que han sido tomadas por prostitutas. Por otro lado, conocer previamente el material puede ser un buen paso para ambientar al destinatario y motivar su lectura. Es algo agresivo empezar el día leyendo sobre las bestias del Apocalipsis y el lago de fuego; entiéndase por esto la conveniencia de seleccionar la mejor hora para cada tema. Ejemplo: todo tratado que hable del diablo o la influencia demoníaca (sobre este término véase la Norma #5) debe ser dado después del medio día; aquellos con salmos o de corte motivacional siempre vienen bien en las mañanas.
Norma #4
Nadie debe ser obligado a pararse o hablar en público en contra de su voluntad. Es totalmente imprudente utilizar el micrófono para poner en apuros al interlocutor. Estratagemas como «levanten la mano los amigos que nos visitan» para ubicarlos y proceder a presionarlos directamente deben ser descartadas.
Norma #5
Es bastante snob, tanto como para evitarse, la utilización de vocabulario técnico o palabras rebuscadas ante interlocutores no preparados. Algunos ejemplos: transfiguración, pneumatología, demonología. Siguiendo el mismo principio, siempre será bien agradecida una pequeña explicación de lugares poco comunes o nombres no frecuentes entre occidentales.
Norma #6
Nadie debe ser movido por la frente, untado de aceite, saliva, sudor u otros fluidos corporales sin su previo consentimiento. Lo más recomendable sería limitar el contacto físico a un simple apretón de manos en nuestra interacción con desconocidos, pero si el caso requiriera la utilización de los implementos mencionados, por regla general debemos pedir permiso y tener el debido cuidado para evitar manchar las prendas de vestir de los presentes.
Poner en práctica estas 6 simples normas ya sería un paso muy significativo para cualquier congregación. Esta triada (Verdad, amor y buenas costumbres) puede ser un gran avance para compartir con otros nuestra fe e integrarlos a nuestra comunidad de creyentes.
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Muy interesante, me gusta tu enfoque, no todas se aplican a mi congregación, pero creo que adolescemos un poco en la norma 5, nos encanta destutanar con terminos rebuscado y poco conocidos, donde el nuevo creyente o recién visitante se despide, sólo llevandose el amen.
Nunca me gustaron los tratados, ni antes, ni después de llegar a la familia cristiana, hablame de eso, ¿funcionan?.
Un abrazo fraterno,
Nelly
Excelente artículo! Me morí de la risa cuando vi algunas de nuestras prácticas retratadas de una forma tan irónica.
Por otra parte me hizo reflexionar en esas mismas prácticas y como afectan nuestro testimonio cotidiano.
(la foto del perro a la mesa es muy buena)
Saludos Nelly (#1). Con relación a los tratados, de que funcionan funciona, la pregunta sería si es justificable el fruto con relación al esfuerzo. Juzgar las iniciativas por su funcionalidad es casi pecado en algunos círculos cristianos, pero me parece que la economía es parte del carácter de Dios. En países como el nuestro, donde la lectura no es el fuerte, me parecen poco apropiados.
Perrón (#2), gusto en verte. Me alegra que captaras la ironía del artículo. Me parece que el humor es una de las mejores maneras de tratar estos temas. Seguimos conversando.
Como siempre, Rafael, excelentes tus observaciones. Eres un Juan el Bautista entre nosotros, con la diferencia de que tú no estás clamando en el desierto.
Bendiciones!
Gina (Congregación Cielo)
Saludos Gina. Gusto en verte. Juan el Bautista no era digno de desatar el calzado del Maestro y yo no soy digno de desatar el calzado de Juan.
definitamente maravilloso. tenia unn tiempo sin leerte ( el tiempo aveces me falta), pero esto esta buenisimo, siempre me he quejado de la forma impersonal que predicamos..
en estos dias c aminando hacia la 27 de febrero una señora me dio un tratado, no me miro y ese dia de verdad que necesitaba apoyo espiritual y me quede pensativa.. llevamos el evangelio por mero habito.. no por que vemos la necesidad de Dios en las vidas de los demas, hacemos las cosas por que es asi que esta bien, y no guiados por Dios..
me rei con el articulo por la forma en que esta dicho, pero es una verdad seria. muchos años predicando, y no terminamos de aprender del maestro.
muy bueno los comentarios si todos lo tubieran en cuenta cuantos dolores de cabeza se evitarian aquellos pobres aprendices que a veces salen a repartir tratados o a predicar al aire libre
Me gustó mucho este tema que me inspiró para crear en mi sitio links a articulos destacados de amigos. Pero hay muchas cosas que quiero compartite sobre este porque al igual que muchos me causó mucha gracia debido por haber vivido o visto estos 6 casos a lo largo de mi vida.
Quisiera comentar que en Chile, mi pais existe aun en dia una tradición de casi un siglo donde un mecanismo de evangelización consiste en salir cada domingo antes del servicio a “el punto” en un lugar desigando de la ciudad donde los hnos. llegan, se instalan los amplificadores y durante una hora en nuestro caso se predica a los transeuntes. En este metodo existen divergencias algunas modernas donde el programa presentado es muy atractivo incluyendo obras, musica y llamados muy bien preparados. Pero, la gran mayoria sigue haciendolo igual que al comienzo (100 años atras) a toda voz como pregoneros por las calles y cantando himnos. Y te cuento que alguna vez un hermano poco experimentado predicando en plena via publica (siendo la costumbre comenzar con una cita biblica) dice: “asi como moises levantó la culebra en el desierto…” jajaja… otro una vez dijo “alzaré mis montes hacia los ojos…¿de donde vendr..” y bueno eso y muchas cosas mas, se cuenta que en una de esas una hermanita vio pasar por la ecera de enfrente a un conocido y conociendo sus faltas comenzo a hacer con microfono en mano un llamado personalizado… te imaginarás que vergonzoso para los presentes y para el hombrecito que lo delaten y llamen a arrepentimeinto publicamente…
Bueno con cada punto podria relatarte alguna anecdota pero termino que tienes toda la razón en decir que la “Verdad, amor y buenas costumbres” deberian ser parte de la gente que es o se dice ser del pueblo escogido y que es luz y sal para este mundo.
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Durante años he predicado sobre la importancia de hacer cosas para Dios (ministerio, misión) y tener una visión; en resumen, he hablado mucho de «hacer» y ahora tengo más urgencia por hablar de «ser». Me he dado cuenta de que hablar de visión obviando el carácter es sumamente peligroso, tanto como una bomba de tiempo, una construcción mal sustentada o una olla de presión.
Es muy cierto que no todo el mundo tiene la capacidad de moverse de una realidad socioeconómica a la otra, pues hacerlo requiere primero tener las oportunidades necesarias y luego pagar un alto precio en carácter y sacrificio, y cierto también es, que aquellos que lo pagan con frecuencia son perseguidos por quienes se quedan rezagados.
Aquellos que poseen mucho conocimiento (ya sea porque se sacrificaron para adquirirlo o porque tienen una mente privilegiada) a menudo no son los más aventajados. Esto sucede porque se obvian otros dos puntos de apalancamiento (aparte del conocimiento) de igual o quizás hasta mayor poder e importancia: la experiencia y las relaciones.
Este método lo he puesto en práctica (con mayor y menor rigor y relativo éxito) para determinar la viabilidad de proyectos tan variados como la escritura de artículos, distribución de materiales, preparación de enseñanzas y conferencias e iniciativas de discipulado dentro de mi iglesia local. Al ser sumamente genérico estoy seguro de que sería extrapolable a otras áreas.
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