De aquí en más, tomar Coca-Cola será pecado
De estos cuentos cortos sobre el misionero Brian, el más esperado ha sido este, sobre la Coca-Cola —espero que no se decepcionen—. Dejo el final de la serie para mañana, todavía no me decido entre enviar a Brian de regreso a Florida o dejarlo en la misión.
Toda la iglesia local estaba reunida en la asamblea. El pastor Severino la presidía desde la plataforma. Estas reuniones a mediados del mes eran ya costumbre, en ellas se rendía el informe del mes anterior, se mencionaban las visitas realizadas por el pastor —a petición de él mismo— y, lo que no podía faltar: el estado de las finanzas. El orden y formalidad con que se conducía esta asamblea contrastaba con la informalidad de todas las demás cosas, en el pueblo y en la iglesia.
Los diáconos y miembros fundadores ocupaban los primeros bancos. Como cortesía, el misionero Brian también disfrutaba de voz y voto, el se sentó en segunda fila. Para esta soléenme ocasión, todos los hombres usaban corbata, las mujeres sus mejores vestidos y los niños se quedaban callados. Una anciana de la congregación era la responsable de mantener el absoluto silencio, a fuerza de miradas y reprimendas.
Arriba de la plataforma, un poco más atrás que el púlpito y de frente a la congregación, tres sillones de caoba centenaria, donados por un hermano carpintero para adornar el altar, daban al humilde lugar un aspecto faraónico. Uno fue ocupado por Severino, otro por Pineda —nadie sabe porqué, pero al ser Pineda uno de los miembros más respetados, también ostentaba este privilegió. El no lo exigía, pero siempre era llamado a ocupar ese lugar—, y el otro, por la Biblia grande con forro marrón del pastor.
Cualquier tema a tratar debía ser previamente incluido en la agenda del día, la secretaria de la iglesia se hacía cargo de esas labores. En el papel manuscrito, con perfecta caligrafía Palmer, letras largas un poco recostadas, se leía en uno de los puntos: «Se someterá a votación la suspensión definitiva de cualquier bebida estimulante». Este punto había sido todo un reto para Marianita, la secretaría. Tardó dos horas, aproximadamente, junto a Severino, dándole forma a ese concepto subjetivo que el pastor quería incluir. Tenía que sonar serio y formal.
Severino se había enterado tiempo atrás, quien sabe por qué medio, de la debilidad de Brian por la Coca-Cola, y ahí centró su estrategia de ataques. Era inconcebible para él que un misionero estuviera este tipo de ataduras carnales y debilidades terrenas. Eso no hizo más que confirmar su suposición de que los misioneros de ahora no eran como los de antes. Llegó a su mente el ejemplo de los fundadores, esos santos «santos esforzados»; su entereza y su integridad de carácter. Se lamentó por este pichón de misionero, que le habían mandado, el cual solo se parecía al reverendo Samuel en la cabellera rubia y la forma estropajosa en que ambos pronunciaban el español. «Una copia barata, débil y carnal. Cree que porque canta en inglés ya es como los primeros», se dijo para sus adentros.
La asamblea ya había agotado sus primeros puntos: La fidelidad en los diezmos, el cuidado de los bancos —algunos niños los rayaban y le pegaban chicle— y la separación que debían mantener tener los creyentes con los impíos —para no contaminarse—. Un diacono, al frente del micrófono, leía los puntos y los miembros activos pedían su turno para hacer uso de la voz, levantando la mano. Así, lentamente, llegaron al asunto esperado por Severino, quien no tomó parte en ninguno de los anteriores, sino, que se limitó a supervisar.
El pastor dejó su sillón, se tronó los dedos y avanzó hasta el púlpito. Él, personalmente, continuaría con la agenda. Abrió su Biblia y sacó de ella un recorte de periódico, doblado en cuatro. Se acomodó sus lentes de lectura y pasó a leerle a la congregación un informe periodístico donde hablaban de los efectos negativos de la cafeína y la posible adicción que esta podía ocasionar entre sus consumidores. Lo tenía guardado en su archivo de recursos para posibles sermones —era bastante organizado en estos asuntos, guardaba muchas notas de este tipo—.
Leyó:
Aunque la Administración de Alimentos y Drogas de los Estados Unidos (FDA) incluyó en 1958 a la cafeína en la categoría GRAS, o sea, alimentos generalmente reconocidos como seguros. Un estudio más reciente indica los potenciales peligros de su uso por sus efectos estimulantes sobre el sistema nervioso. El consumo excesivo de cafeína puede llevar a que se presenten frecuencia cardíaca rápida, diuresis (excreción excesiva de líquidos), náuseas y vómitos, intranquilidad, ansiedad, depresión, temblores y dificultad para dormir. Las principales fuentes de cafeína en la dieta diaria son el café y la Coca-Cola.
Por el lenguaje del informe, casi nadie entendió, pero todos los miembros se asustaron, les pareció altamente peligroso. Además, esa retahíla de nombres raros no podría ser otra cosa que pecado.
—Amados hermanos. Tenemos que preservar la integridad moral en nuestra congregación —dijo el pastor, solemne—. Así como evitamos consumir alcohol o fumar tabaco para cuidar el cuerpo, el cual es templo del Espíritu Santo —amén, grito uno de los miembros, el que era más débil con las bebidas—, también tenemos que evitar el consumo de cafeína.
Mientras Severino hablaba, no le quitaba los ojos de encima a Brian, el joven misionero. Era como si estuvieran solos, ellos dos, en el salón.
Una anciana que sufría de los nervios levantó la mano para hacer uso de la voz. Testificó para la congregación, como el diablo había querido atarla por medio del café. Agregó que justo ahora se daba cuenta de que su enfermedad no era más que uno de los ataques el maligno quien se había aprovechado de esa bebida pecaminosa para mantenerla enferma. En el fondo se escucharon sonidos de aprobación, una ola de amén y gloria a Dios inundó el templo. Se podía respirar el aroma de la santidad.
Para dejar el punto por concluido, el pastor determinó, vía un versículo traído por las greñas —para darle peso—, que de aquí en más, tomar Coca-Cola, café o cualquier otro alimento que contuviera cafeína, sería pecado. Ofreció disciplinar a cualquier miembro que fuera sorprendido en desobediencia.
Todos sabían que Severino también tomaba café, pero él fue precavido. Le ordenó a su esposa, antes de salir hacia la asamblea, esconder la cafetera. De aquí en adelante tomarían solo el té.
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Relacionados:
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- Midiendo la pobreza
- El Cristo diluido: tome Coca-Cola
- Apología del televisor
- Venciendo el pecado




te puedo decir que todavia me estoy riendo!
bendiciones!!
Y nadie le dijo al pobre que te tambien contiene cafeina?
Bonito articulo!!!
Jajajajaja, muy buena!!!! Mis tres frases favoritas:
“«Se someterá a votación la suspensión definitiva de cualquier bebida estimulante»”
“Además, esa retahíla de nombres raros no podría ser otra cosa que pecado.”
“Se podía respirar el aroma de la santidad.”
Un anciano de mi congre una vez predicó desde el púlpito que el café era pecaminoso, y mucho peor si era bebido en “el templo”. Al domingo siguiente lo sorprendieron con su vasito de polietileno de cafecito gringo. No fue tan sabio como Severino, por lo que parece.
Alexander Rodríguez
OREN POR MI!!! ESTOY ADICTO!
¡Soy Culpable! No volveré a escuchar tampoco a Fausto, a Guy Muse y a Cabral!
Quien de nosotros alguna vez no tuvo semejante comportamiento. Es que los ¨pecados¨ que les adjudicamos a otros nos encantarian a nosotros cometerlos !!!!
Que actitud hipocrita la del hermano Severino !!!!
Excelente saga Rafael.
Muy cool!!
Genial hermano, hoy he leído todo el cuento porque encontré tu blog por casualidad. Sigue puliendo el estilo, que tienes talento. Dios te bendiga. P.D. Ojalá pudiéramos realmente ocuparnos de la Misión, sin tener que usar apellidos, nombres raros, ni “cargos y oficios” que nos limitan.
Bueno, hermano…Gloria Dios q esa historia no se pasa en Brasil!! jeje
Porque a nosotros nos gusta muchooooo un cafecito (”cafezinho”, como decimos!)… y, aunque nos guste el “Guaraná”, la Coca-Cola mucho más! jaja
Deus te abençoe!!
¡Cuando pecado! Por Dios, necesitamos santidad, confiesen su pecado y dejen de tomar Coca-Cola. Alex y Lenin, gracias por sus comentarios, el talento es de Dios —sin falsa humildad —. Seguimos conversando, voy a buscar un cafecito.
¡Cuando pecado! Por Dios, necesitamos santidad, confiesen su pecado y dejen de tomar Coca-Cola. Alex y Lenin, gracias por sus comentarios, el talento es de Dios —sin falsa humildad—. Seguimos conversando, voy a buscar un cafezinho —como dice Michelle—.
confieso que soy pecadora
ante usted querido hno. le confieso que si por tomar coca cola pusieran en diciplina por la hna. gregiangell tendria que interceder todo el concilio
Todo el tiempo la iglesia se ha definido por condenar y juzgar lo que los antiguos fariseos enseñaron, sin embargo el fariseismo y su esencia se ven reflejados dentro de la iglesia atravez de estas y otras enseñanzas religiosas
Ja, ja, ja, Refa; Me trajo a la memoria la Iglesia Presbiteriana, Unión de Iglesias y Asambleas de Dios acá en Tantoyuca, Veracruz, México. Tienen ahora el absurdo de creer que la Coca-Cola contiene sangre humana entre los ingredientes y amonestan a los feligreses a no tomar ese refresco. Piensan que así seran más “santos”, en realidad creo que son más torpes, Pablo escribio en Galatas 3:3 ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?. Creen tener discernimiento y sabiduría y lo único que tienen es ignorancia. ¡Dios libranos de caer en semejante creencía¡
me confieso pecador…
y mas que eso… adicto
Abnel, no te atorméntenles. Pide perdón, vete y no peques más.
(Puedes seguir tomando 7up).
jejeje.. es tremendo.. bueno con la Coca Cola no tengo mucho digo “no mucho” problema pero el cafe es mi debilidad, no me lo puedo quitar, me declaro culpable.. osea que en esta iglesia nunca nunca nunca tomaria ningun privilegio y siempre estaria en disciplina jeje.. el pecado mas grande es el creerce mas “santos” que ya casi no tocan el piso.
YO ESTOY JOVEN TENGO 24 ANOS Y SOY UN ADICTO A LA COCA COLA Y AL CAFE ME TOMO POR LO MENOS UNAS 4 TAZAS DE CAFE AL DIA INCLUSO CUANDO HACE CALOR Y NO SE DIGA DE LA COCA… YO NO CREEO QUE EL CAFE SEA UN MAL Y SI LO ES EXPLIQUEMELO POR QUE CON VERSICULOS DE LA BIBLIA
esto es rediculo, elseñor dice en su palabra que no es malo lo que entra en la boca de los hombres sino lo que sale de ella, de que vale abstenerse de tomar coca cola y por tu boca salen palabras soheses y que no son agradables a dios como chismes y blasfemias, me da tristesas que hallan iglesias que se centren y cosas carnales y no salgan a predicar la palabra de dios.
Por eso y por mas motivos religiosos nunca vamos a ser de testimonio a los demas, imaginense los que son adictos al agua tambien se van a ir al infierno…Si nosotros le platicamos a un inconverso que tomar coca cola es pecado(porque ellos siempre preguntan) es segurisimo que nos manden por un tubo y lo peor es que nuestro evangelismo hacia esa persona se eche a perder en ese instante.
Bendiciones!!
weno la verdad que la gente es ignorante nos hacen un llamado y no hacemos casoo aver ??? si tiene sangre huesoss humanos y todo esooooooooooooooo como saber si es verda o no
y si es verdad y no hacemos casoo aver esoo no sta bnn! deberiamos informarnos mas hacerca de lo que comemos tomamos y todo eso porque ala verdad que sta cabron todo.
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Durante años he predicado sobre la importancia de hacer cosas para Dios (ministerio, misión) y tener una visión; en resumen, he hablado mucho de «hacer» y ahora tengo más urgencia por hablar de «ser». Me he dado cuenta de que hablar de visión obviando el carácter es sumamente peligroso, tanto como una bomba de tiempo, una construcción mal sustentada o una olla de presión.
Es muy cierto que no todo el mundo tiene la capacidad de moverse de una realidad socioeconómica a la otra, pues hacerlo requiere primero tener las oportunidades necesarias y luego pagar un alto precio en carácter y sacrificio, y cierto también es, que aquellos que lo pagan con frecuencia son perseguidos por quienes se quedan rezagados.
Aquellos que poseen mucho conocimiento (ya sea porque se sacrificaron para adquirirlo o porque tienen una mente privilegiada) a menudo no son los más aventajados. Esto sucede porque se obvian otros dos puntos de apalancamiento (aparte del conocimiento) de igual o quizás hasta mayor poder e importancia: la experiencia y las relaciones.
Este método lo he puesto en práctica (con mayor y menor rigor y relativo éxito) para determinar la viabilidad de proyectos tan variados como la escritura de artículos, distribución de materiales, preparación de enseñanzas y conferencias e iniciativas de discipulado dentro de mi iglesia local. Al ser sumamente genérico estoy seguro de que sería extrapolable a otras áreas.
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