Leí esto hace un tiempo en el libro de Gene Edwards, La Americanización de la cristiandad: El pastor desciende de su automóvil en el estacionamiento de su iglesia. Mira hacia lo alto contemplando el enorme edificio. Ve la sala de juego de bolos, el equipo de baloncesto, el campamento de vacaciones de verano, el edificio [...]
Christian Schwarz realizó el más grande y exhaustivo estudio sobre el crecimiento de la iglesia en nuestros tiempos que se haya conocido. Este estudio es citado en muchos libros y charlas sobre el crecimiento de la iglesia. En su libro El ABC del Desarrollo Natural de la Iglesia explica el procedimiento: Para crear una base [...]
Cita tomada de El ABC del Desarrollo Natural de la Iglesia: Desde que he empezado a moldear mi ministerio en consonancia con mis dones he experimentado tres efectos: primero, soy más feliz; segundo, soy más eficiente; y tercero, soy más malinterpretado por otros cristianos que nunca antes. Quizás éste es el precio que hay que [...]
Sigo leyendo el libro El ABC del Desarrollo Natural de la Iglesia. En días pasados publiqué un artículo sobre el Igle-Crecimiento donde expliqué mi punto de vista sobre la transferencia de estrategias como el G12 entre iglesias y la importancia de buscar las verdades detrás de ellas. Me gusta mucho este enfoque que hace Christian [...]
Una parábola tomada el libro El ABC del Desarrollo Natural de la Iglesia: «¿Por qué piensa usted que tenemos tantas dificultades con el crecimiento de la iglesia?» Quizá su respuesta fuera: «Creo que tenemos dificultades porque en estos tiempos hay muchos factores actuando contra la fe cristiana. Nosotros los cristianos nos estamos esforzando mucho, pero [...]
Había leído algo de Christian Schwarz, especialmente en talleres y materiales sobre de Igle-Crecimiento que hacen referencia a sus investigaciones. Ahora estoy leyendo su libro El ABC del Desarrollo Natural de la Iglesia que encontré casualmente en la red. Para leer el libro es necesario Acrobat Reader.
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
El mejor maestro es aquel que puede mostrarnos a Cristo más claramente, un instrumento de un fin más allá de él mismo y que cuando mejor hace su trabajo es cuando menos logra verse.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.