Estuve leyendo el testimonio publicado en la BBC de la sobreviviente del holocausto, Ima Spanjaard, ahora con 80 años de edad. Pueden leerlo completo, transcribo las partes que más me impactaron:
Recuerdo que un dÃa un doctor escogió, una a una, a cuarenta mujeres de mi barracón que fueron llevadas a Heidelberg; allà se les asesinó con una inyección en el corazón, y una vez muertas las pusieron en formol para que los estudiantes de medicina pudieran practicar con sus cadáveres.
Muchos de los experimentos hechos en mujeres eran experimentos de esterilización. Utilizaban jóvenes vÃrgenes que eran llevadas a la sala de rayos x, donde se les aplicaba radiación en los ovarios.
Después las operaba un prisionero polaco que era ginecólogo. Muchas morÃan en el proceso pues se utilizaba el mismo instrumental sin esterilizar para todas. Las que sobrevivÃan eran inyectadas con un lÃquido blanco. Después de dos meses se volvÃan a hacer rayos x para comprobar que los ovarios habÃan sido totalmente destruidos.
Leà hace un buen tiempo sobre el manifiesto escrito por Billy Graham y su equipo en 1948 justo al inicio de su ministerio . Se parece mucho a las normas de integridad moral redactadas por Rick Warren para el liderazgo de su iglesia.
De cuando en cuando Cliff, Bev, Grady y yo conversábamos sobre los problemas incesantes que muchos evangelistas parecÃan tener, y acerca de la mala imagen que tenÃa la llamada evangelización en masa a los ojos de muchas personas…
Una tarde durante las reuniones en Modesto convoqué al equipo para examinar el problema. Luego les pedà que fueran a sus habitaciones por una hora y enumeraran todos los problemas en que pudieran pensar con que se encuentran los evangelistas y la evangelización.
Cuando volvieron, las listas eran notablemente parecidas, en corto tiempo tomamos una serie de resoluciones entre nosotros mismos que nos guiarÃan en nuestro futuro trabajo evangelÃstico.
Las resoluciones fueron las siguientes:
Tomado de Tal como soy, la autobiografÃa de Billy Graham.
En 1986 el pastor Rick Warren estableció las siguientes normas para el mantenimiento de la integridad moral de la directiva de Saddleback. Las encontré en el manual del lÃder de Celebremos la Recuperación. Creo que pueden ser de utilidad para cualquier obrero cristiano.
Celebremos la Recuperación llena una necesidad de la iglesia en su rol como agente sanador de Cristo. Desarrollado por John Baker y Rick Warren de la renombrada iglesia Saddleback, la efectividad transformadora de este programa ha aumentado su popularidad de manera explosiva. Basado en las bienaventuranzas, Celebremos la Recuperación ayuda a las personas a resolver sus dolorosos problemas en el contexto de la iglesia como unidad. En vez de formar un grupo seperado de recuperación, ayuda a que los participantes y sus iglesias se unan y descubran nuevos niveles de cuidado, aceptación, confianza y gracia.
Estoy leyendo ahora la guÃa del lÃder.
Gerardo de Ã?vila hablando sobre las competencias ministeriales en su libro Volvamos a la fuente:
Hace algunos años estuve en una reunión de pastores en la cual estaba un evangelista, de los que llaman internacionales (No sé la diferencia teológica entre evangelista y evangelista internacional, pero parece que el adjetivo le agrega algo). Este evangelista informó sobre una campaña que habÃa celebrado en un paÃs centroamericano con una asistencia de ochenta mil personas. Hasta donde mi información llegaba, en ese paÃs no habÃa ningún lugar con esa capacidad. Luego supe que en las campañas se suma la asistencia de cada dÃa. Es decir, una campaña de diez dÃas con asistencia de ocho mil cada noche suma ochenta mil. La misma persona podrÃa estarse contando diez veces. Eso creo que se llama aritmética evangelÃstica. Ochenta mil suena mejor que ocho mil. Suena diez veces mejor. En contabilidad eso se llamarÃa “Inflar la cuentaâ€?. Lo cual es penado por la ley. Si usamos ese tipo de aritmética es probable que la población del mundo ya escuchó el evangelio.
El fruto del estudio sobre el crecimiento de la iglesia realizado por Christian Schwarz fue estos ocho principios saludables, practicados por la mayorÃa de las iglesias que están en crecimiento:
Leà esto hace un tiempo en el libro de Gene Edwards, La Americanización de la cristiandad:
El pastor desciende de su automóvil en el estacionamiento de su iglesia. Mira hacia lo alto contemplando el enorme edificio. Ve la sala de juego de bolos, el equipo de baloncesto, el campamento de vacaciones de verano, el edificio de clases dominicales, la sala de cuna operando cinco dÃas a la semana, las oficinas administrativas con sus empleados, etc.
Es un punto geográfico de un grupo de gente que se reúne… una vez por semana. El pastor ha logrado apartar de este edificio un pequeño lugar de reunión donde se juntan por dos horas una vez a la semana, denominado iglesia.
(Una mega-iglesia o súper-iglesia, puede llegar a tener un centro comercial, piscina, gimnasio, etc. pero todo esto, incluyendo el desarrollo habitacional, nunca será la vida de la iglesia. Y al contrario de las para-iglesias, están todas hundidas en concreto en un solo lugar. A pesar de todo el pastor solamente, en 20 acres de terreno, ha aventurado dos horas a la semana para el reino de Dios. Lo que él hace en esta parcela es solamente una sombra de lo que las para-iglesias llevan a cabo.)
SÃ, hay unas cuantas personas que vienen a este edificio los miércoles en la tarde y hasta un número menor que sirve en una docena de comités. Pero para la mayorÃa de la gente en América, “iglesia” solamente significa Domingo en la mañana a las 11.
Generalmente hablando, el concepto americano de la iglesia no va más lejos de eso. “Iglesia” es un punto geográfico. Te metes en tu automóvil y te diriges a él, estás por una hora y regresas. Iglesia es solamente edificios – edificios que no se mueven. La iglesia tiene una dirección postal, un estacionamiento y un número telefónico contestado por la secretaria de la iglesia. La iglesia, en este concepto, es tan poco importante que solamente toma una hora a la semana de la vida de un cristiano. No es extraño que alguien haya inventado las organizaciones para-eclesiásticas. En la iglesia del primer siglo, la vida de un cristiano, de un calendario de 365 dÃas, las veinticuatro horas del dÃa eran todas iguales.
Todo lo que la iglesia es, para nosotros los americanos, equivale a de 10 a 12 horas del domingo. Aquello que derribará las puertas del infierno se encuentra en un pequeño pedazo de tierra, un estacionamiento para los automóviles y una o dos horas a la semana donde todos nosotros, excepto uno, ¡se sientan en silencio! Esa hora, querido extranjero, es quizá la hora más aburrida conocida por la humanidad.