Reflexiones — PezMundial
PezMundial
Tarjeta de oración

Oración y gratitud

Rafael Pérez 15 December 2011 : 9:53 pm 341 Lecturas

Ayer al medio día estuvimos compartiendo en el área del café de la Plaza La Telefónica como parte de nuestro programa de navidad. Es algo curioso, pero cientos de personas desayunan, almuerzan y cenan de lunes a sábado en el mismo lugar que se reúne nuestra iglesia los domingos en la mañana. Nuestro ministerio de adoración estuvo entonando canciones de navidad, repartimos literatura sobre el verdadero significado de esta celebración y colocamos un buzón de oración. Mientras los músicos cantaban, diferentes hermanos de nuestra iglesia distribuían tarjetas de oración entre los presentes y tuvimos una respuesta extraordinaria: se repartieron cerca de 120 tarjetas y recibimos 84 en el buzón. Es sorprendente el interés que generó la oración, aún después de terminada la actividad y ya cuando salíamos de la plaza, personas se acercaban a nosotros para depositar sus oraciones en el buzón en un acto de fe que estoy seguro el Señor recompensará.

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. (Mateo 7:7-8)

Continuar leyendo →

Rey Josías / Libro de la ley

Repetir con la misma pasión

Rafael Pérez 28 June 2011 : 12:16 am 428 Lecturas

Cuando algo es realmente valioso —como lo es el consejo de la Palabra de Dios—, se puede compartir cien veces más con la misma pasión de la primera vez.

Anteayer estuve en la Iglesia Evangélica Dominicana (Avenida México) compartiendo por cuarta vez desde el 2009 la misma enseñanza sobre el libro de Daniel: Daniel en Babilonia. Recuerdo que la primera vez que repuse un tema ya predicado me sentí bien raro, pues como que no encontraba la misma pasión al repetir las mismas cosas. Y es que cuando se acaba de preparar algo existe cierta urgencia por compartirlo pronto, pero me he dado cuenta que cuando algo es realmente valioso —como lo es el consejo de la Palabra de Dios—, se puede compartir cien veces más con la misma pasión de la primera vez. Es la misma pasión que sintió el Rey Josías cuando encontró un viejo libro, quizás sucio y maltratado por el tiempo: el Libro de la Ley. No era nada nuevo, pero aún era la Palabra de Dios, y con ella, comenzó una gran reforma.

Entonces dijo el sumo sacerdote Hilcías al escriba Safán: He hallado el libro de la ley en la casa de Jehová. E Hilcías dio el libro a Safán, y lo leyó. Asimismo el escriba Safán declaró al rey, diciendo: El sacerdote Hilcías me ha dado un libro. Y lo leyó Safán delante del rey. Y cuando el rey hubo oído las palabras del libro de la ley, rasgó sus vestidos. (2 Reyes 22:8, 10—11)

Seres queridos

Añorar una ciudad

Rafael Pérez 27 June 2011 : 1:09 pm 380 Lecturas

Con esta nota personal inauguro una serie en la que me propongo compartir algo de lo que estoy leyendo, haciendo y viviendo en ciento cincuenta palabras exactas y un versículo. El reto está en usar solamente 150 palabras, ni más ni menos.

Tu ciudad no es el lugar en donde naces, sino donde están tus seres queridos.

Pensaba en el concepto de identidad y ciudad, pues ayer se cumplieron dieciocho años desde que mi familia se mudó desde Azua a Santo Domingo. Pensaba en lo poco que añoro el lugar en que nací, principalmente, porque de mis seres más queridos y la gente con que tengo vivencias pocos están allá. Para mí, hoy esa ciudad está vacía. Otros que también han pasado de una ciudad a otra se mantiene viajando, pendientes a lo que allí sucede y añorando constantemente volver. Ese no es mi caso. Valoro mi herencia, pero mi vida no se detuvo a los once años. Expresar estas cosas de algún modo lastima a quienes sí tienen identidad allí, pero creo que es sabio celebrar la herencia mientras se sigue viviendo. Tu ciudad no es el lugar en donde naces, sino donde están tus seres queridos. Espero no ser un extraño cuando llegue al cielo.

En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. (Juan 14:2—3)

El perro y su vómito

Rafael Pérez 3 May 2011 : 1:49 pm 833 Lecturas

Como perro que vuelve a su vómito, así es el necio que repite su necedad. (Proverbios 26:11)

Esto lo había leído muchas veces, pero hace unos días lo vi con mis ojos por primera vez y aún me revuelve el estómago. Tenemos un nuevo perro en la casa —le llamamos Tinto— al que le he tomado mucho cariño. Lo alimento correctamente, le cepillo su pelo con frecuencia, lo llevé a vacunar y de vez en cuanto juego con él; está precioso. Al parecer, impaciente porque tardé un poco en llevarle su comida, comió algo indebido en el patio que le hizo mal y terminó vomitando. Se notaba triste, apagado e indispuesto, pero al poco rato fue nuevamente a su vomito y comenzó a comer. Al verlo, fui corriendo a reprenderlo y quitarlo del lugar. Me dio tanto asco que casi lo eché de la casa, pero según leí, eso es algo normal para ellos, «cosa de perros». (Hay que retirarle pronto lo que vomitan para que no lo coman de nuevo.)

Así se siente Dios

Recordé el proverbio y pensé en la forma en que Dios nos mira cuando volvemos una y otra vez a repetir aquello que a nosotros nos hace daño y Él tanto repugna (pecado). Quizás volvemos a nuestros pecados usuales (vómito) porque Dios tarda un poco en darnos aquello que verdaderamente nos satisface y no nos daña. Pensé también en su tierno amor, que en vez de echarnos nos limpia. Tan repugnante como fue para mí ver a Tinto comerse su vómito amarrillo es para Dios verme a mí participar nuevamente en mis pecados usuales. Si te causa nauseas imaginar el vómito de mi perro, piensa en tu pecado favorito —tu pecado favorito es ese en el que te refugias cuando no tienes la paciencia para esperar la provisión de Dios—. Recuerda que así de feo se ve desde el cielo y que así mismo se siente Dios.

La respuesta idónea

Rafael Pérez 17 March 2011 : 1:13 pm 814 Lecturas

Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él. (Génesis 2:20)

Adán, en el huerto del Edén, percibió una necesidad. Utilizo intencionalmente la palabra percibió —no tuvo—, pues la necesidad estaba presente en él desde mucho antes. Era algo que ya Dios sabía que él iba a necesitar y de antemano ya estaba preparando la respuesta (Génesis 2:18), pero me maravilla pensar esperó hasta que Adán fuera consciente de ello e intentara inútilmente satisfacerse por sus propios medios para proveerle. Cuando Dios la trajo a él, Adán encontró en Eva justamente lo que él necesitaba de forma tal que quedó totalmente satisfecho. Estoy seguro de que encontró cosas en ella que nunca imaginó que se podían pedir. No fue que Dios le trajo a Adán el prototipo de respuesta que Adán quería con el fin llenar sus expectativas temporales, pues siendo así, tendría que traerle una segunda Eva al corto tiempo, ya nuestras preferencias son muy cambiantes. Lo que ocurrió fue que el mismo creador que lo diseñó a él con su necesidad, proveyó para llenarla de forma idónea.

Continuar leyendo →

Trabajo sin reflexión: peligro

Rafael Pérez 3 August 2010 : 9:24 pm 1,377 Lecturas
Escritorio / Invermedios

Foto: Mi escritorio de de trabajo en la oficina, lleno de pendientes.

Necio / Trabajador

Hoy tuve una reunión de trabajo a las 7AM a la que llegué tarde porque me acosté a media noche, terminando otro trabajo. Luego salí a otra reunión con un pastor amigo, llegué a mi casa al medio día y me recosté a cabecear en una mecedora. El celular me despertó y salí corriendo a encontrarme con uno de los músicos de PezMundial, que al ver mi aspecto, me preguntó que si me ocurría algo. No es nada —le respondí—, sólo muchos asuntos pendientes. De ahí corrí a responderle la llamada a un cliente y a terminar un contrato. Hace un rato dieron las nueve de la noche y pensé: he cerrado el día. Pero cuando dije que lo cerré, miré el reloj y me di cuenta de que realmente, fue el día quién me cerró a mí. Si el sol no se hubiese ocultado hace cuatro horas quizás aún estuviera trabajando. El teléfono sobre el escritorio, la lata de coca-cola, los libros y una laptop encendida. Lo peor del caso es que probablemente, cuando salga de la oficina y llegue a la casa, me tumbe en la cama, la abra nuevamente y trabaje un poco más. ¡Caramba! ¡Qué difícil es dejar de trabajar! (Esa fue la reprensión que me di a mí mismo.)

De nada sirve trabajar de sol a sol y comer un pan ganado con dolor, cuando Dios lo da a sus amigos mientras duermen.
(Salmos 127:2 DHH)

Continuar leyendo →

Dar la otra mejilla

Rafael Pérez 2 August 2010 : 12:43 pm 1,125 Lecturas

Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues. A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva. (Lucas 6:29—30)

El objetivo de dar la otra mejilla, ofrecer la capa y cargar un poco más se puede entender mejor en el contexto del perdón: un acto del amor sacrificado que da una segunda oportunidad a quien maltrata, despoja o carga. Cuando alguien peca contra nosotros inmediatamente el instinto de protección nos impulsa a alejarnos para terminar con la agresión, sin embargo, cuando Jesús nos enseñó a perdonar su enseñanza siguió el mismo principio: no te alejes ni esperes que tu hermano recapacite y venga: ve tú dónde él y trata de restablecer la comunión. Siendo así, el sentido más profundo de dar la otra mejilla no es recibir bofetadas ilimitadamente en una actitud masoquista, sino más bien la disposición a darle al agresor una segunda oportunidad, a creer de nuevo, a volver a confiar. La esperanza de quien pone la otra mejilla es que esta vez, en vez de una bofetada, puede recibir un beso. [F: Extracto de la enseñanza 'La iniciativa de perdonar'.]



Más recientes