Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. (Lucas 10:27) Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, [...]
Ayer al medio día estuvimos compartiendo en el área del café de la Plaza La Telefónica como parte de nuestro programa de navidad. Es algo curioso, pero cientos de personas desayunan, almuerzan y cenan de lunes a sábado en el mismo lugar que se reúne nuestra iglesia los domingos en la mañana. Nuestro ministerio de [...]
Cuando algo es realmente valioso —como lo es el consejo de la Palabra de Dios—, se puede compartir cien veces más con la misma pasión de la primera vez. Anteayer estuve en la Iglesia Evangélica Dominicana (Avenida México) compartiendo por cuarta vez desde el 2009 la misma enseñanza sobre el libro de Daniel: Daniel en [...]
Con esta nota personal inauguro una serie en la que me propongo compartir algo de lo que estoy leyendo, haciendo y viviendo en ciento cincuenta palabras exactas y un versículo. El reto está en usar solamente 150 palabras, ni más ni menos. Tu ciudad no es el lugar en donde naces, sino donde están tus [...]
Como perro que vuelve a su vómito, así es el necio que repite su necedad. (Proverbios 26:11) Esto lo había leído muchas veces, pero hace unos días lo vi con mis ojos por primera vez y aún me revuelve el estómago. Tenemos un nuevo perro en la casa —le llamamos Tinto— al que le he [...]
Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él. (Génesis 2:20) Adán, en el huerto del Edén, percibió una necesidad. Utilizo intencionalmente la palabra percibió —no tuvo—, pues la necesidad estaba presente en él desde mucho [...]
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
El mejor maestro es aquel que puede mostrarnos a Cristo más claramente, un instrumento de un fin más allá de él mismo y que cuando mejor hace su trabajo es cuando menos logra verse.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.