Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies. (Mateo 9:36-38) Algunos dicen que tenemos [...]
Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. (Juan 3:3) Una mala invitación Ayer, en el estudio bíblico que tengo en mi casa los lunes, estuve hablando sobre la visita nocturna de Nicodemo a Jesús. Es una parte [...]
Este artículo es parte del material que estaré compartiendo la noche de hoy en PezMundial como preparación a una serie de enseñanzas que comenzaré el próximo domingo. Leí en cierta parte la estadística de que la mayoría de los cristianos mueren sin haber compartido su testimonio personal con ni siquiera una sola persona. No estoy [...]
Observando las características de este nuevo micro-proyector que acaba de lanzar 3M, me llegaron a la cabeza decenas de posibilidades que puede encontrar el mismo dentro de la iglesia, desde clases de escuela bíblica para niños hasta el evangelismo personal de uno a uno. Los primeros misioneros que vinieron a nuestros países son recordados porque [...]
La forma en que comienza una relación determina la forma en que se desarrolla. Cristo no invitó a Pedro a seguirle para dar un paseo o recibir un estudio bíblico, sino a seguirle con un propósito claramente definido, que no terminaba en Pedro, sino que lo trascendía, llegando mucho más allá. Le dijo que eventualmente lo convertiría ―por medio de la enseñanza y la práctica― en un pescador de hombres. Quizás la particularidad de su llamado, orientado la acción y no a la reflexión, fue lo que hizo de Pedro un discípulo mucho más proactivo que sus iguales.
Estuve reunido ayer con unos amigos que están organizando un campamento evangelístico ―el nombre me recuerda el documental Jesus Camp― donde posiblemente estaré compartiendo unas enseñanzas. Les preguntaba que cuál era su expectativa con el mismo: hacer que la gente levante las manos y baje de la montaña con la cara resplandeciente o quitarles algunos [...]
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
El mejor maestro es aquel que puede mostrarnos a Cristo más claramente, un instrumento de un fin más allá de él mismo y que cuando mejor hace su trabajo es cuando menos logra verse.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.