Lo he intentado con todas mis fuerzas, pero no puedo, he perdido la capacidad de resumir. No encuentro la manera de volver a ser conciso y poder expresar las ideas utilizando pocas palabras. Tomen aire, que este, artículo tiene el record de longitud. Todo artista cristiano se encuentra ante un gran dilema al moverse entre [...]
Comencé a pensar en la religión como entretenimiento en un viaje que hice a una loma del sur del país el año pasado. Visité la iglesia y quedé asombrado al ver una multitud de gente marchar hacia el templo como si fuera una invasión. Niños, jóvenes y adultos con su Biblia bajo el brazo. Sorprendido, [...]
Este tema lo tenía pendiente desde el pasado diciembre, es la segunda parte que ofrecí del artículo Dos gigantes enfrentados. La semana pasada estuve conversando con la amiga de un amigo, la cual vive en España y se vino a pasar unos días en Santo Domingo. Le preguntaba por la postmodernidad en España y su [...]
Estuve leyendo el prologo del libro Avaricia, de Phyllis Tickle. Este forma parte de la serie Los siete pecados capitales, editada por Editorial Paidos. La autora presenta la avaricia como «la matriarca del clan de los pecados capitales», pero lo que más me interesó fue el prologo, donde presenta la religión con la imagen de [...]
Hace ya unos años que en el ambiente cristiano se viene hablando de postmodernismo, ahora recibimos los primeros vientos de esta cosmovisión y todo el mundo pega el grito al cielo. El tema de estos últimos días ha sido El código de Da Vinci, la película basada en la novela de Dan Brown protagonizada por [...]
Ayer, gracias a un amigo, me colé como invitado en encuentro con Brian McLaren. Brian es un escritor bastante conocido por sus libros sobre lo que se ha llamado la iglesia emergente y postmodernismo. Me dio mucho gusto ver que es una persona sencilla y bastante accesible. Fue invitado al país por los hermanos de [...]
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
El mejor maestro es aquel que puede mostrarnos a Cristo más claramente, un instrumento de un fin más allá de él mismo y que cuando mejor hace su trabajo es cuando menos logra verse.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.