La condición para un milagro es la dificultad, pero la condición para un gran milagro es la imposibilidad.
— Angus Buchan, en la película Faith Like Potatoes.
Estoy llegando del cine —tengo uno al lado de mi casa—, de ver WALL-E. Hacía tiempo que no visitaba un cine, pero me animé a ir a ver esta película luego de leer algo que escribió sobre ella mi amigo Alexander Rodríguez. Valió la pena, totalmente. Pixar siempre supera mis expectativas, pero en esta ocasión fue más allá, pues lograron conectarse conmigo no solo al nivel artístico (emocional), sino con mis convicciones (racional). WALL-E, dentro de la hojalata que tiene por cuerpo, contiene un gran mensaje, y es precisamente el mensaje del poder de la semilla, que vengo predicando desde el año pasado; un mensaje de esperanza cuando todo el mundo habla de destrucción.
En la imágen: WALL-E cargando la única planta disponible.Continuar leyendo →
Este fin de semana estuve viendo el DVD de la película El Secreto basada en el libro de Rhonda Byrne que trata sobre «la ley de atracción». Una amiga me lo hizo llegar para que le diera mi retroalimentación. Comencé a verlo sin saber de que trataba y sin mucha curiosidad, pero me pareció sumamente interesante, no porque esté de acuerdo con el mensaje que transmite (podemos llegar a «ser» y «tener» todo lo que queramos con tan solo pensarlo) sino porque le vi muchos puntos de coincidencia con muchas de las cosas que se han aparecido en los últimos tiempos (misterios revelados, códigos ocultos, órdenes secretas).
Estuve viendo An Inconvenient Truth el premiado documental del ex vicepresidente de los EE.UU., Al Gore. Quedé muy impresionado, no tanto o no solo por el mensaje mismo que contiene, sino por la forma en que lo transmite. El hilo conductor es una presentación ante un pequeño auditorio y mientras se va desarrollando, salen y entran presentando otras tomas. Creo que más allá de la causa que defiende (el calentamiento global) este documental es un hito en cuanto a comunicación se refiere y debe ser visto y estudiado por todos los que nos dedicamos a transmitir ideas.
En la imágen: Al Gore durante la presentación.
Un consejo corto para quienes aunque desean leer terminan «no» haciéndolo. Echen a la basura, guarden en una caja o regalen todos los libros pendiente que tienen hace meses a la vista acumulando polvo. He notado que es esta una de las razones principales por las que he perdido el ritmo de la lectura: paso tanto tiempo pensando y angustiándome por los libros no leídos (porque no son buenos, no valen la pena o cambié de interés) que lo que debería ser un circulo virtuoso de lectura y placer se convierte en uno vicioso de lamento y angustia.
He descubierto que para progresar en la lectura es necesario mantener el ritmo, pero de vez en cuando algún libro que se nos hace imposible de digerir nos estorba y lo mejor que se puede hacer en ese momento es dejarlo de lado y tomar otro. Aunque pretendo terminar el 2007 con más películas vistas que libros leídos, ayer me di cuenta que en lo que va de año ningún libro de los pendientes me motivan. Metí en una caja todos los pendientes y pasé por la librería y compré otro. Si después de limpiar el librero y adquirir nuevos libros tampoco funciona, dejen de insistir (y gastar dinero) y comiencen a ver películas o series de televisión. Los dos son acercamientos a la cultura igualmente válidos.
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Mientras veía en E! Entertainment la biografía de Ellen DeGeneres, actriz y comediante declaradamente lesbiana, quedé asombrado ante los comentarios de un predicador norteamericano —del cual ya no recuerdo el nombre—. Este le llamó «Ellen la degenerada». Al escucharlo me enojé en gran manera y comencé a reprender mentalmente a este hermano. Le decía (en mi mente):
— ¿Acaso no estaría Cristo dispuesto a recibir a esta mujer, a darle amor sin importar su preferencia sexual? ¿Acaso se convirtió Cristo en adultero cuando le salvó la vida aquella mujer de dudosa condición moral?
La semana pasada estuve en Santiago de los Caballeros, visitando el Centro Cultural Eduardo León Jimenes (Centro León). Por el abandono en que han estado los museos nacionales, custodiados por el estado, quizás sea este el más presentable centro cultural del país. Cuenta con tres exposiciones permanentes (Signos de Identidad, Génesis y Trayectoria y Huella y Memoria: historia de la familia León) junto a otras exposiciones temporales. La atmósfera del centro es sumamente agradable: instalaciones muy bien cuidadas, vasta información sobre el material exhibido y muchas obras.
En la imágen: Una de las obras del Centro León.