Solo hay algo que me molesta más que una iglesia hidrocefálica —donde sus miembros tienen la cabeza más grande que el corazón—, y son las iglesias plásticas, las cuales no tienen identidad, personalidad o sabor propio, sino que son réplicas de ministerios exitoso, calcadas a mano; fotocopias. Comprendo que la iglesia es un cuerpo, y [...]
He estado pensando en la personalidad de la iglesia, aquellas cosas que hacen única cada congregación de creyentes. Hay algo que es determinante en este sentido, y es la personalidad de su sembrador, el cual eventualmente terminará siendo su pastor. Regularmente, la identidad de una nueva iglesia corre peligro en manos de este, quien se [...]
Estando ayer estacionado en el parqueo de una plaza, mientras esperaba a mi hermana para entregarle su auto, encendí la radio. Como el auto era prestado, no tenía mis estaciones favoritas memorizadas, y me decidí a cambiar el dial sin rumbo alguno, como si se tratara del control de un televisor. Un vendedor ambulante de [...]
Siguiendo el tema de ayer, sobre la saturación que produce ser bombardeado por tanta información, continúo hoy hablando de su consumo. Se me hizo un poco largo, espero no haber contribuido con el ruido. No pretendo sentar tesis sobre la saturación de información en que vivimos, prefiero solo plantear el problema y mencionar algunas fuentes [...]
Esta lista de ideas sería la continuación del artículo de ayer: Entre peces. Quedó un poco larga y se parece en algo a la canción Desiderata. Debe ser leída poniendo la voz de Jorge Lavat. Muy bien, así que te interesó mucho toda aquello de vivir entre los peces. Aquí te paso algunas ideas generales [...]
Ayer tuve una conversación con alguien que de verdad aprecio, una conversación algo incomoda. Esta semana ha sido un poco dura con esto de las letras, pues no he hecho otra cosa que quejarme y expresar lo que pienso deberíamos estar haciendo. Y ese fue el tema de la mencionada conversación, la persona redujo mis [...]
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
El mejor maestro es aquel que puede mostrarnos a Cristo más claramente, un instrumento de un fin más allá de él mismo y que cuando mejor hace su trabajo es cuando menos logra verse.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.