Ayer estuve reunido por unas horas con una amiga con quien he tenido el privilegio de participar en un pequeño proyecto. Ella trabajó durante muchos años para una empresa internacional muy competitiva y llegó a ocupar allí posiciones de mucha responsabilidad. Ahora está dedicando una mayor parte de su tiempo a su familia, a su [...]
Mucho se escucha hablar en las iglesias y demás organizaciones sociales sobre colaboración y trabajo en equipo, pero del dicho al hecho hay mucho trecho, realmente es difícil dejarse ayudar. En lo personal, me confieso un llanero solitario. Me he acostumbrado a trabajar en forma muy independiente y aunque siempre he tenido gente alrededor dispuesta [...]
Estoy preparando unas enseñanzas para una congregación que se reúne en una zona poco residencial de Santo Domingo. Ellos no tienen una comunidad cercana a la cual servir, los edificios que tienen al lado son oficinas gubernamentales —queda justo al frente del Palacio Nacional— y locales comerciales. Adicional a esto, sus miembros viven extremadamente lejos [...]
Ayer, temprano en la madrugada (5:45 AM) me levanté para salir a caminar media hora antes de ir a la oficina. Caminar es un hábito que estoy intentando desarrollar, con relativo éxito, y al que le he encontrado enormes beneficios. El recorrido fue casi normal: salí del residencial, me dirigí al parque y me integré [...]
He estado pensando que uno de los peligros que asecha a cada generación de creyentes, a la mía en especial, es terminar empecinándose con una sola parte del mensaje olvidando totalmente la otra, perdiendo así su oportunidad histórica de alcanzar una concepción integral. Este es uno de los escollos más peligrosos que hay que franquear [...]
En este mes he estado enseñando en diferentes congregaciones cada fin de semana. Las últimas: una enseñanza en la Iglesia Metodista Nacional sobre La dinámica de la vida el domingo 11, otra en la misma iglesia sobre el conflicto Entre generaciones el 18, una reflexión sobre la adoración en un concierto de la Iglesia Misión [...]
Cualquiera podría pensar que la iglesia del Señor es un lugar ideal, uno en el que no existen los conflictos y si acaso se presentara alguno se resolvería de forma rápida y sin mayores dificultades. No, eso no es así. La iglesia es una familia real, una en la que las diferencias y desavenencias se presentan día tras día entre hermanos que no siempre logran ponerse de acuerdo, por lo menos, no en el momento.
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
El mejor maestro es aquel que puede mostrarnos a Cristo más claramente, un instrumento de un fin más allá de él mismo y que cuando mejor hace su trabajo es cuando menos logra verse.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.