Mientras enseñaba en el campamento de nuestra iglesia sobre la imperante necesidad de que Dios vuelva a ocupar su lugar como punto de referencia en nuestras vidas, en nuestras iglesias y en la sociedad, vinieron a mi mente con una claridad preocupante una serie de artículos que yo mismo escribí en este blog en otros tiempos y ahora no comparto. (Descubrir el propio desacuerdo, cuando se es sincero, es un placer.) No voy a citar los artículos uno por uno para no disgregar, pero el énfasis de todos ellos estaba en buscar los resultados y cambiar los programas (planes y proyectos) las veces que sea necesario hasta conseguirlos. Lo que descubrí mientras enseñaba fue que si Dios está ocupando en nuestras vidas el lugar que le corresponde, deberíamos hacer lo que Él quiere que hagamos aunque tal cosa no esté produciendo —desde nuestra perspectiva temporal y limitada— el resultado que entendemos debería de producir. Ya que nuestra perspectiva es muy corta y nublada1 para contener muchos de los planes y proyectos de Dios, seremos incapaces de medir su impacto y resultado a la largo de la historia. Continuar leyendo →
Foto: Actividades en la clase de niños durante nuestra reunión del domingo.
Uno de los ministerios de nuestra iglesia que más valoro y admiro es el de los niños. La audiencia que asiste regularmente a ahora mismo PezMundial se divide en tres grandes grupos: familias ya maduras con hijos universitarios, damas y caballeros cuyas parejas no son creyentes y muchos jóvenes adultos solteros, quizás por esto, tenemos pocos niños. Sorprendentemente, contamos con uno de los ministerios infantiles más bien diseñados que he conocido y cuyo líder —la Dra. Nelly Escotto— se ha venido preparando para desarrollarlo durante años. Cada clase de niños es preparada con un propósito y la visión del ministerio va mucho más allá de entretener al niño en lo que su padre aprende, algo que —lamentablemente— es común en las iglesias. Algunos domingos recibimos tres niños, un día especial quizás siete y muchas veces ninguno, sin embargo, la alfombra siempre está preparada para ellos. Continuar leyendo →
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El llamado de Cristo a sus discípulos no fue finánciame, sino sígueme, algo que no afectaría tanto su bolsillo como su tiempo, y es esta precisamente la paradoja de nuestros días: hoy hay más gente dispuesta a poner su mano en el bolsillo que gente dispuesta a poner su mano en el arado. En los últimos tiempos se ha hecho mucho énfasis en que los cristianos descubran sus dones, habilidades y talentos, entonces encontramos personas que conocen su llamado, pero no lo cumplen, ya que están muy atareados y afanados: ora desarrollando negocios, ora cuidando de sus familias, ora cuidando de sus cuerpos, ora entretenidos o divertidos, todos estos, asuntos que tienen mayor o menor valor, pero nunca una importancia superior al llamado de Cristo. ¡Sígueme!
Foto: Compartiendo una enseñanza sobre Juan 11 en Baní, durante el primer bautismo de PezMundial.El ritmo de trabajo que he tenido este fin de semana en cuanto a la enseñanza ha sido bien intenso. Comencé el jueves con un tiempo de Estudio Bíblico basado en el libro de Nehemías, luego, el viernes, taller para un grupo de nuevos miembros, el sábado en la mañana un devocional para un grupo de discipulado que estoy por comenzar y en la noche la reposición de una enseñanza sobre la amistad que había compartido el domingo pasado, ahora para un evento juvenil en la Iglesia Fundamento Bíblico, donde la banda de PezMundial tuvo su primera presentación fuera de nuestra iglesia. Terminé ayer domingo con una enseñanza sobre Juan 11 en Baní durante el primer bautismo de PezMundial. Adicional a esto, varias reuniones con gente de PezMundial y amigos a quienes les doy seguimiento. Continuar leyendo →
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He descubierto que el ministerio pastoral está lleno de trampas. Existen miles de posibilidades que podría estar aprovechando, cientos de actividades en las que podría estar participando, decenas de llamados que podría estar atendiendo. En este mar de cosas he tenido que pescar con cuidado —con mayor o menor éxito en cada ocasión— para separar los asuntos verdaderamente importantes de aquellos que aunque lo aparenten, realmente no lo son. Aquí entran al escenario las prioridades. Qué es realmente una prioridad es lo que he tenido que aprender.
Una de las más fuertes tentaciones que debe resistir un sembrador en una nueva iglesia es acaparar los dones. Ya que las precariedades ministeriales en los comienzos son muchas, lo más común es que se comiencen a cubrir los baches para dar una mejor imagen: sabes que no tienes los dones ni los recursos (personal, equipos, dinero) para hacer tal cosa, pero como no quieres que se sienta el vacío —como quieres parecerte una iglesia de las de verdad, que tienen esto aquello y lo otro—, rellenas con lo que tengas más a mano. Así, el sembrador termina convirtiéndose en el pastor bueno para todo, la imagen que creó Edward Steinward y popularizó Christian Schwarz: «un cerdo que pone huevos, da lana y proporciona leche».
Pueden leer un extracto del libro de Christian Schwarz, Cambio de Paradigma en la iglesia, en el blog de Anyulled.
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Ayer estuve reunido por unas horas con una amiga con quien he tenido el privilegio de participar en un pequeño proyecto. Ella trabajó durante muchos años para una empresa internacional muy competitiva y llegó a ocupar allí posiciones de mucha responsabilidad. Ahora está dedicando una mayor parte de su tiempo a su familia, a su iglesia y a su propio negocio. A diferencia de una empresa, que se dirige por indicadores y está orientada a generar ganancias para sus inversionistas ―allí miden y hacen las correcciones de lugar para lograr sus objetivos―, gran parte de nuestras iglesias no están orientadas al resultado, sino al proceso (por eso no miden); para nuestra gente, producir no es una preocupación, sino principalmente ver, y como mucho, hacer. (Por eso es común que las iglesias se carguen de más y más programas, en su mayoría redundantes, sin detenerse a pensar qué resultado están produciendo por medio de ellos.) Le planteé a ella esta inquietud y me dijo que lo ha notado, estuvo de acuerdo conmigo en que una cosa es hacer y otra, muy diferente, producir.