Si asumimos la perspectiva eterna, aunque nos llegue el día de la muerte sin ver resultado alguno en lo que hemos estado haciendo por convicción, deberíamos levantarnos ese último día con la mortaja puesta para volver a hacer lo mismo por última vez y morir con una sonrisa en el rostro.
Foto: Actividades en la clase de niños durante nuestra reunión del domingo. Más que sólo entretenimiento Uno de los ministerios de nuestra iglesia que más valoro y admiro es el de los niños. La audiencia que asiste regularmente a ahora mismo PezMundial se divide en tres grandes grupos: familias ya maduras con hijos universitarios, damas [...]
El llamado de Cristo a sus discípulos no fue finánciame, sino sígueme, algo que no afectaría tanto su bolsillo como su tiempo, y es esta precisamente la paradoja de nuestros días: hoy hay más gente dispuesta a poner su mano en el bolsillo que gente dispuesta a poner su mano en el arado. En los [...]
Foto: Compartiendo una enseñanza sobre Juan 11 en Baní, durante el primer bautismo de PezMundial. El ritmo de trabajo que he tenido este fin de semana en cuanto a la enseñanza ha sido bien intenso. Comencé el jueves con un tiempo de Estudio Bíblico basado en el libro de Nehemías, luego, el viernes, taller para [...]
He descubierto que el ministerio pastoral está lleno de trampas. Existen miles de posibilidades que podría estar aprovechando, cientos de actividades en las que podría estar participando, decenas de llamados que podría estar atendiendo. En este mar de cosas he tenido que pescar con cuidado —con mayor o menor éxito en cada ocasión— para separar [...]
Una de las más fuertes tentaciones que debe resistir un sembrador en una nueva iglesia es acaparar los dones. Ya que las precariedades ministeriales en los comienzos son muchas, lo más común es que se comiencen a cubrir los baches para dar una mejor imagen: sabes que no tienes los dones ni los recursos (personal, [...]
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
El mejor maestro es aquel que puede mostrarnos a Cristo más claramente, un instrumento de un fin más allá de él mismo y que cuando mejor hace su trabajo es cuando menos logra verse.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.