En la imágen: Comparación de dos fotos de Steve Jobs. Luego de la última presentación pública (WWDC 2008) de Steve Jobs, CEO de Apple y Pixar, muchos de sus seguidores se sintieron preocupados por su estado de salud. Jobs fue operado de cáncer de páncreas en el 2004 y al parecer pudo superar la enfermedad, [...]
Durante años he predicado sobre la importancia de hacer cosas para Dios (ministerio, misión) y tener una visión; en resumen, he hablado mucho de «hacer» y ahora tengo más urgencia por hablar de «ser». Me he dado cuenta de que hablar de visión obviando el carácter es sumamente peligroso, tanto como una bomba de tiempo, una construcción mal sustentada o una olla de presión.
La semana pasada me encontré en la librería con la edición del 10˚ aniversario de Las 21 leyes irrefutables del liderazgo, quizás el libro más conocido de John C. Maxwell, un clásico contemporáneo. Aunque había leído el libro hace ya mucho tiempo, lo compré por varias razones, primero para ponerlo a rotar de mano en [...]
Ayer estuve reunido por unas horas con una amiga con quien he tenido el privilegio de participar en un pequeño proyecto. Ella trabajó durante muchos años para una empresa internacional muy competitiva y llegó a ocupar allí posiciones de mucha responsabilidad. Ahora está dedicando una mayor parte de su tiempo a su familia, a su [...]
Aquellos que poseen mucho conocimiento (ya sea porque se sacrificaron para adquirirlo o porque tienen una mente privilegiada) a menudo no son los más aventajados. Esto sucede porque se obvian otros dos puntos de apalancamiento (aparte del conocimiento) de igual o quizás hasta mayor poder e importancia: la experiencia y las relaciones.
Leyendo el último tramo de la vida de Josué encontré el legado de su liderazgo y me llamó poderosamente la atención. A diferencia de muchos líderes que crean un impacto significativo mientras están presentes y después, cuando se van, todo se estanca o retrocede ―siendo algunos tan cortos de miras que hasta encuentran su satisfacción [...]
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
El mejor maestro es aquel que puede mostrarnos a Cristo más claramente, un instrumento de un fin más allá de él mismo y que cuando mejor hace su trabajo es cuando menos logra verse.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.