Este fin de semana estuve leyendo Psicología del hombre caído, el último libro del Dr. José Rafael Dunker, un psiquiatra amigo, reconocido líder cristiano y a quien le atribuyo el calificativo de «sabio». (Me lo regaló el sábado y no pude dejarlo de leer hasta haberlo terminado.) Es realmente una joya, y lamento mucho que [...]
Ya hacen casi tres meses desde la publicación de la primera edición del ensayo «De la religión a la espiritualidad; y viceversa» —4,246 descargas a la fecha— y aprovecho la oportunidad para abordar el tema de la autoedición y las oportunidades que he encontrado para difundir cultura cristiana utilizando los medios digitales. El dilema que [...]
He afirmado en varias ocasiones que la Biblia es un libro difícil de leer. Este es un comentario algo agresivo en ambientes muy espiritualistas donde se cree que por ser nuestro libro sagrado basta con que sea abierto para que comience a iluminar la vida de las personas. No pongo en duda la conveniencia de [...]
Un consejo corto para quienes aunque desean leer terminan «no» haciéndolo. Echen a la basura, guarden en una caja o regalen todos los libros pendiente que tienen hace meses a la vista acumulando polvo. He notado que es esta una de las razones principales por las que he perdido el ritmo de la lectura: paso [...]
Una vieja parábola dice que el pintor colgó su cuadro en la pared de la galería y le puso el siguiente cartelito: «Quien encuentre algún error, firme con su nombre». Al día siguiente regresó y encontró el lienzo lleno de garabatos. Se enojó, descolgó el cuadro y puso otro en su lugar, pero esta vez [...]
A diferencia de Larry Downs, Lizzie Sotola o Melvin Rivera, quienes están bien metidos en el mundo de libro («la industria», para ellos), yo soy un simple usuario de las librerías, pero usuario frecuente. Ya que siempre es útil, para los que están dentro, escuchar la opinión de los de afuera, me permito recomendarle a [...]
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
El mejor maestro es aquel que puede mostrarnos a Cristo más claramente, un instrumento de un fin más allá de él mismo y que cuando mejor hace su trabajo es cuando menos logra verse.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.