Este método lo he puesto en práctica (con mayor y menor rigor y relativo éxito) para determinar la viabilidad de proyectos tan variados como la escritura de artículos, distribución de materiales, preparación de enseñanzas y conferencias e iniciativas de discipulado dentro de mi iglesia local. Al ser sumamente genérico estoy seguro de que sería extrapolable a otras áreas.
Estoy a punto de creer que la fe cristiana puede rayar en el abandono, pues mientras más conozco de Dios menos me fío en la infalibilidad de propios mis planes y en mi capacidad para hacer las cosas. De Dios nunca se llega a conocer mucho, sino solo lo suficiente, pero me atrevo a compartir [...]
En las seis partes de este artículo comparto una serie de ideas sobre los cambios que estará compartiendo el próximo domingo en la Iglesia Misión Bíblica. Pueden ver otro artículo anterior, primo de este —el cual también utilizaré para los fines—: la dinámica de la vida. He estado analizando aquellas cosas que detienen o propician [...]
Este artículo es otra parte de una serie de ideas que compartiré el próximo sábado en una enseñanza. El objetivo es darle herramientas a un grupo de jóvenes para que transformen su realidad presente por medio de la influencia. Pueden ver otra idea en la misma línea. Cierta vez salió Jesús caminando, de Judea, rumbo [...]
Desde hace unos tres años, los temas que comparto en las iglesias han dado un gran giro. Pasé de predicar Teología Bíblica y Sistemática —casi filosofía—; profunda, académica y sumamente impersonal, a compartir con mis hermanos sermones mucho más sencillos y eminentemente prácticos. Dejé de predicar apuntando a la cabeza de la gente para intentar [...]
Desde hace tiempo vengo saturando con el tema del cristianismo simple, mismo que se convirtió en el más predominante del pasado año y terminó dando titulo al e-book que preparé con los artículos más relevantes del 2005 (según mi criterio, claro está). Ya es algo normal para mí, me quedo enganchado con algunos temas y [...]
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
El mejor maestro es aquel que puede mostrarnos a Cristo más claramente, un instrumento de un fin más allá de él mismo y que cuando mejor hace su trabajo es cuando menos logra verse.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.