Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él. (Génesis 2:20)
Adán, en el huerto del Edén, percibió una necesidad. Utilizo intencionalmente la palabra percibió —no tuvo—, pues la necesidad estaba presente en él desde mucho antes. Era algo que ya Dios sabía que él iba a necesitar y de antemano ya estaba preparando la respuesta (Génesis 2:18), pero me maravilla pensar esperó hasta que Adán fuera consciente de ello e intentara inútilmente satisfacerse por sus propios medios para proveerle. Cuando Dios la trajo a él, Adán encontró en Eva justamente lo que él necesitaba de forma tal que quedó totalmente satisfecho. Estoy seguro de que encontró cosas en ella que nunca imaginó que se podían pedir. No fue que Dios le trajo a Adán el prototipo de respuesta que Adán quería con el fin llenar sus expectativas temporales, pues siendo así, tendría que traerle una segunda Eva al corto tiempo, ya nuestras preferencias son muy cambiantes. Lo que ocurrió fue que el mismo creador que lo diseñó a él con su necesidad, proveyó para llenarla de forma idónea.
Uno de los documentos históricos que más he estudiado es la carta desde la prisión de Birmingham. Allí, El Dr. Martin Luther King, ministro cristiano y activista Movimiento por los Derechos Civiles ―y uno de mis líderes más admirados―, describe las cuatro faces de toda campaña no violenta: (1) reunión de todos los datos necesarios para determinar que existen las justificaciones, (2) negociación, (3) purificación y (4) acción directa. Existe todo un entramado de relaciones que se tejieron para dar origen a esta carta, lo que he encontrado, es algo como esto: Henry David Thoreau, una filósofo anarquista, sentó las bases para la revolución pacifica en su ensayo sobre la Desobediencia Civil, este ensayo influyó a Gandhi y Gandhi ―quien lo llevó a la práctica para luchar contra el dominio de los británicos sobre la India― influyó en Martin Luther King. León Tolstói, un cristiano libertario, también influyó en Gandhi y por consecuencia, también en King, quien llegó a decir:
De mi formación cristiana he obtenido mis ideales y de Gandhi la técnica de la acción.
Se puede sacar mucho de aquella carta, a continuación comparto cuatro lecciones que yo he tomado de ella, junto a las respectivas citas de Martin Luther King: Continuar leyendo →
Estuve leyendo ayer la historia de Acab y la viña de Nabot (1 de Reyes 21). Esta tiene un valor especial para mí, pues fue uno de los pasajes de la Biblia que primero prediqué, hace ya unos 12 años. Encontré en ella unos cuantos principios ―no sé si los mismos que encontré aquella vez― que paso a compartir a continuación. Aprovecho también para probar en PezMundial otro estilo, alejándome temporalmente de los acostumbrados ensayos tópicos para compartir principios en forma de estudios bíblicos. Me gustaría recibir la retroalimentación de los lectores, ¿qué les parece este formato?
Principio #1: Es difícil administrar justicia cuando estamos en condición de tomar ventaja.
Un tiempo después sucedió lo siguiente: Nabot el jezrelita tenía un viñedo en Jezrel, el cual colindaba con el palacio de Acab, rey de Samaria. Éste le dijo a Nabot: Dame tu viñedo para hacerme una huerta de hortalizas, ya que está tan cerca de mi palacio. A cambio de él te daré un viñedo mejor o, si lo prefieres, te pagaré lo que valga. Pero Nabot le respondió: —El Señor prohíbe que yo le venda a Su Majestad lo que heredé de mis antepasados.
Lo que primero me llama la atención es que al rey Acab le pareció justo el trato que le ofreció a Nabot, el problema es que este ni lo quería ni se lo había pedido. A nosotros siempre nos parecen justas las cosas que nos convienen, aunque estas sean un soberano abuso ante los ojos de todos los demás. Ponerse en los zapatos ajenos para ver y sentir las cosas desde su posición siempre es difícil, pero necesario. También conviene calibrar nuestros puntos de vista con un tercero que no sea parte de la transacción. Una simple consulta podría evitarnos desconsiderar a los demás. Continuar leyendo →
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He estado analizando el asunto del amor, pero no a la luz de las percepciones contemporáneas, sino sobre lo que enseñó Jesús, con su ejemplo, sobre este tema. He notado cómo el amor se ha convertido en comodín, y en su nombre se llegan a justificar cosas hasta contradictorias —yo también he caído en la trampa—. Expresiones como «lo hicimos porque nos amábamos», «si me amas no me juzgues», o, «es imposible luchar contra el corazón», son comunes en nuestras conversaciones, pero pienso que tienen más que ver con la poesía que con la Verdad. No conozco el límite de la poesía, pero sí conozco el origen de todo lo bello: Dios.
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Recuerdo que siempre escuché predicar sobre aquel pasaje del libro de Mateo donde Jesús afirma que tenemos que entrar por la puerta estrecha y lo entendí como algo que está medio oculto o escondido. Se decía —o por lo menos eso entendía yo— que la puerta era pequeña y por eso la gente no la encontraba. Para mí el problema era de ubicación. Ahora lo veo más como un desprendimiento: Dios quiere que dejemos algunas cosas atrás para aligerarnos el equipaje.
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En este mes he estado enseñando en diferentes congregaciones cada fin de semana. Las últimas: una enseñanza en la Iglesia Metodista Nacional sobre La dinámica de la vida el domingo 11, otra en la misma iglesia sobre el conflicto Entre generaciones el 18, una reflexión sobre la adoración en un concierto de la Iglesia Misión Bíblica el pasado sábado y terminé ayer la jornada hablándole de las dificultades que se presentan para entender la Biblia a grupo de amigos en Cuesta Centro del Libro. La retomo el domingo próximo con otro grupo y continúo el próximo lunes.
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El sábado pasado estuve participando en un almuerzo/conferencia y me encontré en el lugar con un grupo de amigos que he conocido predicando en sus congregaciones. Nos sentamos en la mesa y mientras conversaba con el último de ellos que conocí, le pregunté sobre un proyecto sumamente interesante en el que está trabajando y ya antes me había comentado. Después le compartí tres elementos de cuatro componen el método que estoy tratando de desarrollar en base a la experiencia de los proyectos en los cuales he estado involucrado. Paso a compartirlos (los cuatro) con los lectores de este espacio.