¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.
(Salmos 42:11)
Estas dos palabras han estado llamando mi atención fuertemente en los últimos años, con diferentes nombres (sinónimos) y manifestaciones, pero en el fondo, siempre las mismas palabras: razón y emoción. Conocí al Señor y pasé mis primeros años en una iglesia con un trasfondo Bautista/Presbiteriano (Templos Evangélicos) que no era muy dada a manifestar sus emociones. En República Dominicana les llaman «iglesias frías». Luego me congregué durante años en otra con un trasfondo Pentecostal (Asambleas de Dios de Lucerna), mucho más abierta a expresar emoción, pero desde un fuerte fundamento bíblico. El fundamento de la iglesia de Lucerna y el liderazgo del Pastor Parra (un maestro persuasivo, analítico y dado al sermón expositivo) fue un muro de contención para las emociones desbordadas aunque —sospecho— le dio a la iglesia una identidad muy diferenciada en cuanto al entorno pentecostal en general. (Afirmo esto porque al participar en cultos unidos y actividades con otras iglesias pentecostales podía percibir la gran diferencia.) Continuar leyendo →
Foto: Tiempo de adoración en nuestra iglesia. Es un momento preciosa cuando la iglesia no solamente acude a escuchar las canciones que interpreta el ministerio de adoración, sino que las hace suyas y todos cantamos juntos para El Señor.
Hace unas semanas estuve hablando en PezMundial sobre algunas expresiones de idolatría que pasean libremente por las iglesias sin que se les preste mucha atención y en la práctica son más perjudiciales que un palo de madera. Entre ellas, la que considero más peligrosa, por frecuente y dañina, es hacer del ministerio de adoración un instrumento para llenar nuestras propias expectativas. Me avergüenza y lamento que un alto número de las reuniones pastorales que he tenido hayan sido con hermanos que desean que el ministerio de adoración de nuestra iglesia llene sus expectativas particulares en cuanto a los ritmos, la instrumentación o la presentación; es gente que viene a la iglesia para adorase o para adorarnos, pero no a adorarle a Él. Continuar leyendo →
Este ensayo lo escribí hace unos meses y nunca lo llegué a publicar, principalmente porque pensé en el momento que al ser un tema espinoso podría generar algunos malentendidos. Otra razón de peso fue que tenía pendiente unas cuantas consultas a otros autores (Karl Marx, Max Weber) que han pensando y rayado papel sobre estos temas mucho más y por mucho más tiempo que yo. Al final se quedó en borrador y tampoco he tenido el tiempo de contrastarlo. Lo presento ahora tal como lo pensé y prometo en un futuro hacer una revisión. Léanlo por partes (pues quedó un poco largo) y envíenme su retroalimentación.
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Un tema que últimamente se aborda mucho en las sobremesas cristianas y relativamente poco desde los púlpitos y las letras, es el de las clases sociales y su influencia en el ambiente eclesiástico. Se dice que tal iglesia es de clase baja, tal de clase media y la otra de clase alta. Fulano sembró una nueva obra intentando alcanzar a la clase media alta y sutano intenta alcanzar a los nuevos profesionales que se desplazan por el casco urbano de la ciudad —se comenta—. El comodín con el que se ha venido evitando este tema en la conversación pública de la iglesia es la máxima «la iglesia no es un club social». Me gustaría que diéramos el saltito mental y en vez salir de nuevo por el camino más corto, dedicáramos un poco más de tiempo a analizar el asunto.
Uno de los documentos históricos que más he estudiado es la carta desde la prisión de Birmingham. Allí, El Dr. Martin Luther King, ministro cristiano y activista Movimiento por los Derechos Civiles ―y uno de mis líderes más admirados―, describe las cuatro faces de toda campaña no violenta: (1) reunión de todos los datos necesarios para determinar que existen las justificaciones, (2) negociación, (3) purificación y (4) acción directa. Existe todo un entramado de relaciones que se tejieron para dar origen a esta carta, lo que he encontrado, es algo como esto: Henry David Thoreau, una filósofo anarquista, sentó las bases para la revolución pacifica en su ensayo sobre la Desobediencia Civil, este ensayo influyó a Gandhi y Gandhi ―quien lo llevó a la práctica para luchar contra el dominio de los británicos sobre la India― influyó en Martin Luther King. León Tolstói, un cristiano libertario, también influyó en Gandhi y por consecuencia, también en King, quien llegó a decir:
De mi formación cristiana he obtenido mis ideales y de Gandhi la técnica de la acción.
Se puede sacar mucho de aquella carta, a continuación comparto cuatro lecciones que yo he tomado de ella, junto a las respectivas citas de Martin Luther King: Continuar leyendo →
Siempre que tengo la oportunidad, visito algún templo católico, especialmente uno de aquellos que tienen un diseño arquitectónico interesante. En República Dominicana, por haber empezado aquí el descubrimiento de América, tenemos una herencia cultural muy rica en símbolos religiosos y lugares de reunión. Lo que más me llama la atención de ellos es como logran que la gente «sienta cosas» por medio de las bellas artes.
En la imágen: Iglesia de San Estanislao, Chavón.Recuerdo que de niño, cuando las monjas del colegio católico donde estudiaba me llevaban a la misa, sentía cosas extrañas que procesé negativamente por venir de un trasfondo protestante. Hoy, cuando los visito, los disfruto un poco más: miro y admiro sus cúpulas y arcos, sus objetos e historia. Hace unas semanas estuve en Altos de Chavón, una ciudad de artistas ubicada en La Romana, al este de esta media isla. Allí se encuentra la Iglesia de San Estanislao. Construida con las piedras extraídas de una montaña dinamitada ―al igual que todo el complejo de Chavón― y llamada así en honor al patrón de Polonia. Es una sencilla capilla, pero con una gran belleza. Continuar leyendo →
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Pensando en las razones por las cuales es tan difícil que los creyentes inviten a sus amigos a las reuniones de la iglesia he encontrado una interesante: cuando termina la reunión son muchas las cosas que tienen que explicarles. En la gran mayoría de nuestras congregaciones suceden cosas raras a las que nosotros como cristianos nos hemos llegado a acostumbrar pero que serían extrañas para ellos y nos daría vergüenza que conocieran. Muchos se mudan a una congregación más novedosa para poder enseñar su iglesia a sus amigos sin temor a ser rechazados, pero por muy novedosa que sea, siempre hay algo que sale. Yo he optado por dejar de maquillar y presentar la mía tal y como es.
Estoy completamente seguro de que hoy la gente está más que nunca abierta a la espiritualidad, pero no creo que tengamos más adoradores que antes. A muchas personas que conozco les agrada la música cristiana, me dicen que al escucharla se sienten relajados, o que sienten paz, y eso es bueno, pero que alguien se relaje usando la música que se escribe e interpreta para Dios no es por ello un adorador. En ocasiones, las personas más espirituales son las que más fácilmente yerran al blanco cuando de adorar verdaderamente se trata. Continuar leyendo →