Esta es una de las partes de este cuento. Pueden ver el índice completo del mismo. De estos cuentos cortos sobre el misionero Brian, el más esperado ha sido este, sobre la Coca-Cola —espero que no se decepcionen—. Dejo el final de la serie para mañana, todavía no me decido entre enviar a Brian de [...]
Esta es una de las partes de este cuento. Pueden ver el índice completo del mismo. En esta cuarta parte de la historia sobre el Misionero Brian, empiezan las dificultades. El enfrentamiento que aquí se menciona guarda alguna relación directa con Para combinar canciones, un cuento anterior. Se podría decir que es esta la cuarta [...]
Esta es una de las partes de este cuento. Pueden ver el índice completo del mismo. En esta cuarta entrega de la historia sobre el misionero Brian, su madre responde la carta —mencionada en la segunda parte — que este había escrito a su familia. Josefina, la madre de Brian, no soportó la ansiedad. Estuvo [...]
Esta es una de las partes de este cuento. Pueden ver el índice completo del mismo. Esta es la tercera parte del cuento sobre Brian, el joven misionero, pero el asunto sigue creciendo (pueden leer la primera y la segunda). Dice Horacio Quiroga en su decálogo del buen cuentista: «No empieces a escribir sin saber [...]
Esta es una de las partes de este cuento. Pueden ver el índice completo del mismo. Esta es la segunda parte de la historia de Brian, un joven misionero norteamericano que se traslada a servir en Latinoamérica. La primera parte se titula Instalando el nuevo misionero. Pueden leerla. Las dificultades iniciaron para Brian desde el [...]
Esta es la primera parte de esta historia. Pueden ver el índice para ubicar las próximas. Este cuento se desarrolla en el mismo entorno que otro anterior sobre el pastor Severino Hernández y el hermano Pineda titulado Para combinar canciones. En esta ocasión reciben un joven misionero desde Florida en la pequeña iglesia. El sol [...]
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
El mejor maestro es aquel que puede mostrarnos a Cristo más claramente, un instrumento de un fin más allá de él mismo y que cuando mejor hace su trabajo es cuando menos logra verse.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.