Pocos temas generan tanta controversia, dentro y fuera de la iglesia, como el diezmo. Que es un fraude, dicen algunos; que es la clave para entrar en una vida de prosperidad, aseguran los otros. Me propongo en este artículo analizar el tema, pero no solo responder a la cuestión de que si debería ser el [...]
Normalmente recibo dos o tres correos al mes de hermanos solicitándome diferentes cosas desde distintos lugares del mundo: Biblias, alimentos, casetes, libros o que les apadrine un niño. Que pidan cosas no es problema, lo que sí molesta es la forma en lo que lo hacen: Envíenme 500 Biblias para una actividad evangelística, esta es [...]
Ayer, temprano en la madrugada (5:45 AM) me levanté para salir a caminar media hora antes de ir a la oficina. Caminar es un hábito que estoy intentando desarrollar, con relativo éxito, y al que le he encontrado enormes beneficios. El recorrido fue casi normal: salí del residencial, me dirigí al parque y me integré [...]
He estado pensando que uno de los peligros que asecha a cada generación de creyentes, a la mía en especial, es terminar empecinándose con una sola parte del mensaje olvidando totalmente la otra, perdiendo así su oportunidad histórica de alcanzar una concepción integral. Este es uno de los escollos más peligrosos que hay que franquear [...]
Las expresiones más frecuentes que se pueden escuchar desde los púlpitos cristianos son las siguientes: den dinero para la obra de Dios e inviten a sus amigos a la iglesia. Casualmente, esas mismas son las áreas donde gran parte de los creyentes menos pueden aportar, pues las relaciones interpersonales no son su fuerte y el [...]
Hace mucho tiempo, cuando la información era escasa y solo unos pocos tenían acceso a ella, regalar una Biblia, un libro, un folleto o un tratado era algo muy significativo, y se agradecía. Ahora, cuando el problema es la entropía en que vivimos y se produce a diario más información de la que humanamente es [...]
Cualquiera podría pensar que la iglesia del Señor es un lugar ideal, uno en el que no existen los conflictos y si acaso se presentara alguno se resolvería de forma rápida y sin mayores dificultades. No, eso no es así. La iglesia es una familia real, una en la que las diferencias y desavenencias se presentan día tras día entre hermanos que no siempre logran ponerse de acuerdo, por lo menos, no en el momento.
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
El mejor maestro es aquel que puede mostrarnos a Cristo más claramente, un instrumento de un fin más allá de él mismo y que cuando mejor hace su trabajo es cuando menos logra verse.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.