Me encuentro en estos días trabajando junto a mi amigo Fausto Liriano en un proyecto para ayudar a hacer la Biblia relevante para las nuevas generaciones. Eventualmente compartiré un poco más sobre el mismo, ahora les comparto algunas reflexiones sobre la lectura de la Biblia como experiencia comunitaria.
En un artículo del 2006 (De la iglesia a la Biblia) expliqué cómo la cristiandad en el siglo pasado, especialmente en su lado protestante, trasfirió la responsabilidad de proclamar las buenas nuevas, de la iglesia (como comunidad de creyentes) a la Biblia; y en lo relativo al sagrado libro, sólo en su lectura solitaria. Fruto de este desafortunado movimiento, tuvimos generaciones creyentes teoréticas, reflexivas y conceptuales, a tal punto, que cuando dos de ellos se encontraban, en vez de ponerse a vivir y a celebrar lo que el libro decía, para que la experiencia allí anunciada se convirtiera en realidad, descubrían que para lo único que estaban capacitados era para medir y comparar a ver cuál era el más profundo, el más ancho y el más largo en cuestiones de letra. Continuar leyendo →
Estoy compartiendo una serie de enseñanzas sobre discipulado todos los miércoles de diciembre en la Iglesia Vida Abundante. El hecho de que sea esta una congregación relativamente nueva hace sumamente especial la ocasión, pues lo que una iglesia aprende en sus primeros tiempos determina grandemente lo que será el día de mañana. A continuación comparto parte de la enseñanza que les llevaré hoy.
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El cristianismo te puede liberar o encerrar, expandir o detener, impulsar o estancar. La forma en asumas ésta fe determinará lo que ella será para ti: una escalera (que te elevará, haciéndote mirar hacia arriba con optimismo) o un bastón (que te encorvará, dirigiendo tu mirada hacia el suelo). Un argumento que constantemente esgrimen los detractores del cristianismo es que nuestra fe no es más que un refugio para los hombres débiles, que en ella se esconden sólo aquellos que no tienen la valentía de enfrentar la vida tal y como es, con sus sinsabores, injusticias y reveses. Su percepción —la cual es sólo parcialmente cierta— se construyó con el ejemplo de aquellos que tomaron la fe como un bastón.
Ayer estuve participando en un estudio bíblico bastante interesante, estudiaban el libro de Génesis. Mientras leíamos sobre Abram y sus primeras experiencias con Dios, pensaba en la dificultad que tienen algunos para entender asuntos como la esclavitud o la poligamia en hombres como el padre de la fe. También les es difícil asimilar los hechos sangrientos que narran las escrituras, donde pueblos enteros son destruidos por orden de Dios y la violencia es lo más común. Continuar leyendo →
El sábado pasado estuve en Santiago de los Caballeros —norte del país— compartiendo una enseñanza sobre el amor. Era un evento previo al campamento Ágape 2007. Les dejo la presentación, quizás pueda escribir sobre algunos de los puntos tratados en el transcurso de esta semana.
En la imágen: ¿Quién tiene la razón, Cristo o Platón?. Pueden descargar la presentación en formato PDF.Continuar leyendo →
He estado analizando el asunto del amor, pero no a la luz de las percepciones contemporáneas, sino sobre lo que enseñó Jesús, con su ejemplo, sobre este tema. He notado cómo el amor se ha convertido en comodín, y en su nombre se llegan a justificar cosas hasta contradictorias —yo también he caído en la trampa—. Expresiones como «lo hicimos porque nos amábamos», «si me amas no me juzgues», o, «es imposible luchar contra el corazón», son comunes en nuestras conversaciones, pero pienso que tienen más que ver con la poesía que con la Verdad. No conozco el límite de la poesía, pero sí conozco el origen de todo lo bello: Dios.
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Todos vemos la realidad a través de una serie de filtros, unas imágenes mentales que adquirimos en su mayoría de nuestras familias o en el camino y que funcionan como líneas rectoras, condicionándonos para determinar lo bueno y lo malo; lo adecuado y lo incorrecto; lo apropiado y lo inapropiado; lo que hacemos o dejamos de hacer. Pero los cristianos tendemos a subestimar todo eso, el aspecto de la conducta, la formación familiar y las experiencias pasadas, creemos que por el simple hecho de poner a las personas en contacto con una nueva información serán transformadas.
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Pocos temas generan tanta controversia, dentro y fuera de la iglesia, como el diezmo. Que es un fraude, dicen algunos; que es la clave para entrar en una vida de prosperidad, aseguran los otros. Me propongo en este artículo analizar el tema, pero no solo responder a la cuestión de que si debería ser el diezmo una práctica de la iglesia, sino también analizar uno de los problemas que encierra la práctica de dar el 10% de nuestros ingresos a la iglesia local: el diezmo puede llegar a atar las manos de los creyentes y volverlos insensibles ante las necesidades que están a su alrededor.