Simplemente practica con diligencia y todo irá muy bien; tienes cinco dedos en cada mano tan sanos como los míos.
—Johann Sebastian Bach (músico y concertista),
aconsejando —con humildad— a uno de sus estudiante.
(En un mundo en el que se exageran las habilidades de los instrumentos en detrimento del Creador, las dos manos «comunes» de Bach son un gran testimonio de humildad.)
El pecado crea un déficit en la economía de Dios. Dondequiera que hay pecado, se toma o se demanda algo del pecador. Podríamos ir a través de toda la Biblia ilustrando este principio. Dondequiera que hay pecado, el pecador pierde algo que está fuera de su alcance recuperar.
— Charles Stanley, en su libro La paz del perdón.
La condición para un milagro es la dificultad, pero la condición para un gran milagro es la imposibilidad.
— Angus Buchan, en la película Faith Like Potatoes.
Eso no me preocupa en absoluto, porque sé que Dios está siempre del lado de los buenos. Lo que no cesa de angustiarme, aquello por lo que rezo constantemente, es que yo y esta nación estemos del lado del Señor.
— Abraham Lincoln,
respondiendo a la pregunta de que
si creía que Dios estaba del lado
del Norte durante la guerra
civil norteamericana.
De los libros que he leído en los últimos años, uno de los que más valoro, me atrevería a leer y de hecho vuelvo a leer algunas de sus partes con frecuencia, es la autobiografía de Billy Graham, Tal como soy. En ella, ya al final, hay una hoja —páginas 767 y 768 en la edición en español— que tengo doblada. Allí, este predicador ya anciano, reflexiona sobre aquellas cosas de su larga vida que si pudiera volver atrás, haría de maneras diferentes. Cita varias en tres párrafos, que yo he tomado como buenos consejos, pues en ellos hay canas, hay sabiduría. Las transcribo a continuación.
En la imágen: Algunas marcas conocidas.A la gente del mundo, y desgraciadamente a muchos cristianos también, les gusta las «marcas», el «marquismo». Y las marcas no son inocentes, de hecho, gran parte de su éxito vienen porque van asociadas con una identidad. Son como capas que nos ponemos encima, en nuestro caso de lo que ha de ser nuestra verdadera identidad, nuestra genuina identidad, que no ha de ser otra que Cristo.
Jaaziel (Luis Pérez),
en Marca, identidad y túnicas sin costuras.
Debo confesar de inmediato, usando las palabras de Walter Hilton, que a lo largo de estas páginas «estoy tan lejos de sentir realmente lo que digo, que no me queda más que ansiarlo fervientemente y clamar por misericordia».
— C. S. Lewis, en el prologo de
su libro El problema del dolor.