Aprovechar el tiempo

Cómo aprovechar mejor tu tiempo

Rafael Pérez

Parte de mi trabajo pastoral consiste en lograr que la gente invierta mejor su tiempo, todo un reto en estos días, pues llegar a estar muy ocupados, o por lo menos pretender estarlo, se ha confundido con madurez, con ser importante o responsable.

Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar.Lucas 14:28-30

Ya sea que estés considerando con seriedad la vida cristiana (como leer tu Biblia, orar y congregarte), servir en un ministerio de tu iglesia local, cultivar tu relación pastoral, fortalecer tu matrimonio, leer más, comenzar a escribir, crecer como líder o emprender algún proyecto, necesitarás tiempo, quizás mucho tiempo, y tiempo es lo que aparentemente no tienes. Parte de mi trabajo pastoral consiste en lograr que la gente invierta mejor su tiempo, en actividades que repercutan en la gloria de Dios, su crecimiento y el de los otros; todo un reto en estos días, pues llegar a estar muy ocupados, o por lo menos pretender estarlo, se ha confundido con madurez, con ser importante o responsable. Nadie cometería el exabrupto de decir que tiene seis horas disponibles en su semana para invertir en su crecimiento, aunque realmente todos podemos tenerlas. Lo que comparto aquí es una serie de consejos para hacernos más disponibles. Los he ordenado desde lo que entiendo es más fácil de hacer a lo más complejo.

  1. Lo que realmente está pasando es que no tiene tiempo disponible «para eso» en específico, o interés, o prioridad.

    Deja de poner excusas. Esto también es una inversión de tiempo y algo agotador. Quien dice que no tiene tiempo está renunciando a la posibilidad de lograr hacerse disponible, ahora y también mañana. Lo que realmente está pasando es que no tiene tiempo disponible «para eso» en específico, o interés, o prioridad, o que por alguna razón no puede asignar tiempo. Todo lo anterior es aceptable, es sabio decir que no frecuentemente y no estamos obligados a atender cada solicitud que se nos hace. Lo que lo convierte en una excusa es que la persona no tiene entereza para decirlo directa o explícitamente. Todos tenemos días de 24 horas, un tiempo valioso que distribuimos en el mejor de los casos según nuestras prioridades o compromisos ineludibles, pero quizás se están escapando de nuestras manos en formas poco responsables. Es común que el tipo de personas que gustan dar la impresión a los demás de estar siempre muy ocupadas estén siendo dominadas por la pereza o el desorden; dicen tener llena una agenda que tampoco existe. Algunos realmente están muy ocupados o con poco control de su tiempo, pero estar muy ocupados puede ser una cortina de humo para entregarse a la pereza sin consecuencias aparentes, el tipo de «pecados aceptables» en los que se participa antes de venir a Cristo pero que ya en Cristo tenemos que reconocer —llamándole por su nombre— y combatir diligentemente.

    Es común que el tipo de personas que gustan dar la impresión a los demás de estar siempre muy ocupadas estén siendo dominadas por la pereza o el desorden; dicen tener llena una agenda que tampoco existe.


    Estar muy ocupados puede ser una cortina de humo para entregarse a la pereza sin consecuencias aparentes, el tipo de «pecados aceptables» en los que se participa antes de venir a Cristo pero que ya en Cristo tenemos que reconocer —llamándole por su nombre— y combatir diligentemente.

  2. Tenemos tanto tiempo viviendo como vivimos que perdemos la capacidad de examinarnos desde afuera.

    Anota durante una semana todas tus actividades. Sería ideal tener un control puntual del tiempo que dedicamos a cada cosa que hacemos, pero poco práctico. Este consejo va más en el sentido de tomar una semana varias veces al año para hacer conciencia y ajustes. Tenemos tanto tiempo viviendo como vivimos que perdemos la capacidad de examinarnos desde afuera. Esta herramienta puede servirte para eso. Si no te engañas a ti mismo y haces un esfuerzo de anotarlo todo encontrarás grandes oportunidades de aprovechar mejor el tiempo y una mejor conciencia de hacia dónde está yendo tu vida. Por muchos deseos, sueños o metas que tengamos, no hay ningún indicador más contundente de hacia dónde nos dirigimos que la forma en que invertimos nuestro tiempo. (He aplicado este mismo consejo al uso del dinero con buenos resultados.)

  3. Esa ventana de tiempo disponible (lo que es accionable) es donde está nuestra oportunidad de crecimiento.

    Identifica tu tiempo disponible. Realmente no tienes que administrar conscientemente cada una de las 24 horas que tiene un día, si calculas el tiempo que ocuparás en dormir, trabajar y transportarte (compromisos ineludibles) quizás tu ventana de tiempo disponible para administrar serían solamente 6 horas o menos, algo relativamente menor, más manejable… ¡pero que debería movernos a ser aún más diligentes en redimir ese tiempo disponible! Esa ventana de tiempo disponible (lo que es accionable) es donde está nuestra oportunidad de crecimiento. Cuando invito a alguien a visitar la iglesia, a participar en un estudio bíblico, a inscribirse en un curso, en un proceso de discipulado o a que lea un libro lo que realmente le estoy pidiendo es un poco de esas horas disponible. Le pregunto si podría hacerse disponible, pues asumo que tendrá que cancelar otras cosas en su agenda o eliminarlas.

  4. Demuestra tus prioridades. Me he dado cuenta que no es suficiente saber qué es para nosotros importante, si realmente lo es, necesitamos demostrarlo. El común de la gente pone a Dios, a su matrimonio o a sus hijos en un lugar preponderante, pero no en su agenda. Demostrar nuestras prioridades va más allá de ordenarlas, no es solamente identificar qué cosas importan, sino poder expresar eso en nuestra agenda. En forma práctica, tu agenda y tu presupuesto están proclamando a viva voz tus prioridades. Cuando intentes demostrar tus prioridades encontrarás tus contradicciones internas, una tensión entre lo que queremos que importe y lo que realmente está importando. La manera en que demostrar tus prioridades te permitirán tener más tiempo disponible es que al hacerlo asuntos secundarios tendrán que ser desplazados (mira el consejo #2) y podrás con facilidad limitar o eliminar esas cosas (mira el consejo #5).

    En forma práctica, tu agenda y tu presupuesto están proclamando a viva voz tus prioridades.

  5. Deja de hacer algunas cosas. Comienza con lo más trivial (juegos de video, Netflix, quemar horas en las redes sociales), pero no te limites. Hay cosas que realmente consideras importantes y deberás dejar de hacer para hacer otras que lo son aún más. Si tienes el problema de un número casi ilimitado de cosas importantes por hacer realmente no tienes un problema de tiempo, sino de criterio. También sucede el caso de que alguien que se había entregado a la displicencia en el uso de su tiempo cuando hace conciencia del desperdicio en que ha estado viviendo o de los asuntos realmente importantes que ha estado olímpicamente desatendiendo emprende la tarea ilusoria de intentar compensar en un día años de irresponsabilidad. Esto es insostenible: no solamente debemos reconocer el pecado en que hemos participado (pereza, negligencia), debemos asumir también que pagaremos las consecuencias.
  6. Es imposible ser un discípulo de Cristo sin tener una disciplina creciente.

    Sé más disciplinado. Eso aplica para cualquier persona que quiera hacer algo importante con su vida, pero de forma especial para todos los cristianos. Es imposible ser un discípulo de Cristo sin tener una disciplina creciente. Asuntos básicos como tener una agenda o un presupuesto podría impactar más en tu crecimiento espiritual de lo que has sido consciente. La falta de tiempo para congregarse, servir o buscar a Dios frecuentemente está hermanada a desórdenes en el uso del dinero y el tiempo que terminan pasando factura: ya sea en una vida muy liada (con poco tiempo disponible) o una mente muy distraída.

    Asuntos básicos como tener una agenda o un presupuesto podría impactar más en tu crecimiento espiritual de lo que has sido consciente.

  7. Aprende a trabajar mejor. Hay maneras de hacer mejor las cosas que estás haciendo ahora mismo. Coloco esto casi al final porque ni la optimización ni las herramientas resolverán tus problemas de carácter. La misma persona que tiene resultados extraordinarios utilizando una nueva App o una metodología generaría resultados similares con herramientas más básicas y algo de trabajo adicional. Existen buenos libros sobre el tema de la optimización y aplicaciones muy útiles para el celular, pero no resuelven un problema tan básico como aprender a decir que no, demostrar nuestras prioridades o decidir honrar nuestros compromisos. No caigas en la trampa de pretender que todo debe hacerse en forma acelerada, pero tampoco ignores que hay tareas repetitivas o recurrentes que podrías automatizar. Puedes mejorar la precisión del trabajo (para evitar tener que trabajar dos veces) o la velocidad a la que completas determinadas tareas.
  8. Ten una lista de oportunidades. Podría ser integrarte a un programa de tu iglesia, emprender un negocio, un nuevo ministerio o simplemente reposar. Pero la expectativa de que el tiempo redimido será bien usado te motivará mucho a podar tu agenda. A la vez, haberse hecho disponible antes de asumir un nuevo compromiso —dejando de hacer algunas cosas— aumentará también las posibilidades de que lleves ese nuevo proyecto hasta el final y te motivará a aprovecharlo aún más.

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Jun 9, 2018
Archivado en: Artículos, Selecciones



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