Un consejo para una iglesia
y otro para su ministro

19 marzo 2013 / Rafael Pérez

Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno. Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados. Hechos 20:29-32

Mi bendición / Mi privilegio

He sido bendecido por Dios con el privilegio de pastorear una congregación que recibe Su palabra con mucha expectativa.

He sido bendecido por Dios con el privilegio de pastorear una congregación que recibe Su palabra con mucha expectativa, una expresión de Su gracia, tomando en cuenta que regularmente predico a las mismas personas cuatro o cinco domingos por mes y a veces entre semana (cursos, talleres, estudios bíblicos en las casas, consejería pastoral). Evidentemente las palabras que están recibiendo son las de Dios, pues si fueran las mías —como en ocasiones ocurrió en nuestro primer año— ya estuvieran aburridos y lánguidos. A estos mismos hermanos los invité el año pasado a que recibieran otras doce horas de enseñanza intensiva adicional por mes en una serie de cursos, entre ellos, uno de cristianismo básico. (Con el mismo maestro.) Hemos tenido muchos otros maestros invitados de otras iglesias que han traído sermones muy provechosos y el hermano Edwin Constanza —que ahora estamos integrando al ministerio pastoral— también enseña con frecuencia, pero en estos cinco años que he estado sirviendo a esta iglesia he ocupado yo mismo gran parte del tiempo de instrucción, por dos razones principales.

Primera Razón
Hazle oído a tu ministro

Cada iglesia debe ser edificada ordenadamente siguiendo un sistema doctrinal determinado y un programa.

La primera razón es que considero saludable que cada congregación haga oído a su ministro: que aprenda recibir de un mismo vaso su sistema de doctrina y su programa. Así como un edificio en el que diferentes maestros constructores edifican aleatoriamente con diferentes sistemas —aunque emplearan buenos materiales— por lo regular termina siendo menos sólido o armonioso que uno cimentado desde el principio con un solo sistema y programa, los hermanos que acostumbran a recibir la doctrina de diferentes fuentes nunca se definen con claridad o hasta terminan confundidos. Puede ser valioso ser expuestos a diferentes maestros y conocer las diferencias entre un sistema y otro, pero cada iglesia debe ser edificada ordenadamente siguiendo un sistema doctrinal determinado y un programa. De las debilidades mayores en las iglesias de hoy es la mezcla de elementos, existen diferentes sistemas de construcción doctrinal bíblicamente sustentados, pero es valioso que cada iglesia local asuma alguno y lo desarrolle.

Luz / Percepción

Nikon / CanonCanon y Nikon son dos sistemas fotográficos distintos que perciben la misma luz sin mayores distorsiones, pero para ser un buen fotógrafo es necesario familiarizarse con las particularidades de uno o del otro a un punto tal que cuando intentemos hacer una foto pensemos más en la escena que en el equipo. Con ambos sistemas podríamos lograr un buen retrato, grandes fotógrafos de la historia han hecho grandes fotos utilizado ambos sistemas. Se podría argumentar sobre la superioridad un sistema sobre el otro en determinados aspectos, pero debería ser respetado cualquier fotógrafo que valore más la luz que su cámara y dedique horas a conocer su sistema para captarla mejor, pues la luz reflejada en cada escena existe más allá de las limitaciones particulares de nuestra percepción. (No podría decir lo mismo de los amantes de la lomografía, que considero es la celebración de un gran error.) Perdonen la larga metáfora fotográfica, espero que haya logrado mostrar el punto y sobre todo, animarles a amar la luz y motivarles a estudiar su sistema en particular.

Segunda Razón
Un firme fundamento

Tengo un fundamento qué poner en esta iglesia y un tiempo limitado para hacerlo.

La segunda razón complementa la primera: tengo un fundamento qué poner en esta iglesia y un tiempo limitado para hacerlo. Llegará el día en que yo no estaré aquí o que mis hermanos estarán en otras partes, sé que Dios les proveerá en el tiempo de otros maestros con otros estilos como ya ha comenzado a hacerlo —es nuestra oración tener un cuerpo de pastores, siguiendo el modelo bíblico de un liderazgo plural con un primero entre iguales—, pero mientras estén bajo mi responsabilidad, siento el peso de poner un firme fundamento (Jesucristo), y de ser necesario, trabajaré otras extras.

Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. 1 Corintios 3:10-11

Dos consejos

Concluyo con dos consejos. Si eres miembro de una iglesia: hazle oído a tu ministro, recibe con acción de gracias el instrumento que Dios ha enviado a tu congregación para edificarles y trata de entender su sistema, su programa y hasta su estilo. Ser cuidado, instruido y dirigido por el mismo hombre de Dios durante muchos años (como ministró Pablo a los Efesios) debe tenerse como un gran privilegio, y digo esto como un testimonio: fui pastoreado por tanto tiempo por un mismo instrumento que llegué no solamente a conocer su sistema, sino a imitar su estilo y memorizar partes de sus sermones. Eventualmente desarrollé mi propio estilo y asumí otro sistema de doctrina, pero valoro enormemente haber sido expuesto a un ministro consistente que evidentemente sabía hacia dónde iba en asuntos de doctrina. Si eres un ministro: crea temprano un fundamento sólido para tu iglesia y que la piedra angular sea Cristo, abandona el interés por la novedad, busca los ladrillos de antes y colócalos uno sobre el otro siguiendo algún sistema que haya rendido frutos en la historia de la iglesia. ¡Valora cada segundo! De ser necesario alarga el discurso hasta la media noche sabiendo, como Pablo, que tendrás que salir al día siguiente(A), aunque alguno se te duerma(B). ¡Ministra con urgencia! Recuerda que detrás de ti pueden venir lobos y deja tus ovejas bien cuidadas. Al igual que hizo la madre de Moisés, calafatea con brea(C) la canasta del evangelio, pues ella, en su aparente fragilidad, puede mantener a flote nuestra libertad. Encomienda tus hermanos a Dios y cuando tú no estés manda a alguien a supervisarlos(D). Si viniera otro maestro a la obra, hazle espacio, pero asegúrate de mostrarle el mapa: que conozca la ruta y también el lugar en donde estamos.

  1. Hechos 20:7 RVR: «El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche». []
  2. Hechos 20:9-10 RVR: «Y un joven llamado Eutico, que estaba sentado en la ventana, rendido de un sueño profundo, por cuanto Pablo disertaba largamente, vencido del sueño cayó del tercer piso abajo, y fue levantado muerto. Entonces descendió Pablo y se echó sobre él, y abrazándole, dijo: No os alarméis, pues está vivo». []
  3. Éxodo 2:3 RVR: «Pero no pudiendo ocultarle más tiempo, tomó una arquilla de juncos y la calafateó con asfalto y brea, y colocó en ella al niño y lo puso en un carrizal a la orilla del río». []
  4. Éxodo 2:4 RVR: «Y una hermana suya se puso a lo lejos, para ver lo que le acontecería». []
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