Foto: La Banda de PezMundial: Patricia Guzmán, Raúl Nicolás y Rull Fernández.
El sábado pasado el ministerio de adoración es nuestra iglesia —La Banda de PezMundial— estuvo participando con nuestros hermanos de la Iglesia Fundamento Bíblico en su segundo concierto anual. Siempre es para nosotros un gusto compartir con otras congregaciones, ya sea en la enseñanza o en la adoración, pues así exportamos los frutos de nuestra iglesia y al mismo tiempo nos sentimos parte del pueblo grande de Dios. Casi la totalidad de las canciones de nuestra banda son canciones compuestas y musicalizadas por nuestros adoradores: Raúl Nicolás y Rull Fernández, dos creyentes comprometidos con la causa de Cristo que fueron bautizados en nuestra iglesia en el 2009, y Patricia Guzmán, que ha sido una de las personas que más ha respaldado a PezMundial desde que comenzamos en el 2008. Gloria a Dios por el talento de nuestra gente, un talento que es de bendición tanto para nosotros como para los otros.
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Rafael Pérez (Pastor)Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com
Cualquiera podría pensar que la iglesia del Señor es un lugar ideal, uno en el que no existen los conflictos y si acaso se presentara alguno se resolvería de forma rápida y sin mayores dificultades. No, eso no es así. La iglesia es una familia real, una en la que las diferencias y desavenencias se presentan día tras día entre hermanos que no siempre logran ponerse de acuerdo, por lo menos, no en el momento.
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
El mejor maestro es aquel que puede mostrarnos a Cristo más claramente, un instrumento de un fin más allá de él mismo y que cuando mejor hace su trabajo es cuando menos logra verse.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.