Foto: La foto del grupo @ Maimón / Bonao.
Este fin de semana tuvimos en PezMundial nuestro primer campamento: viernes sábado y domingo en un ambiente campestre alejados de la ciudad. Este era un evento muy esperado —para muchos era su primer campamento— y lo disfrutamos al máximo: buenas enseñanzas, caminatas por las montañas, competencias y mucho compañerismo. Tuvimos en la enseñanza a Fausto, un pastor de jóvenes muy cercano a nuestra iglesia, las canciones de la banda de PezMundial (Raúl Nicolás, Rull, Patricia) reforzada con mi amigo Ray Abad y un montón de actividades más. Creo que fue este el primer evento grande de nuestra iglesia en el que no tuve ninguna participación directa, pues el equipo coordinador —liderado por Tomás Ramírez— arregló todas las partes. Ellos hicieron algo glorioso para darle a Dios la gloria y su fruto es evidente.
Foto: Tiempo de enseñanza con Fausto Liriano @ Maimón / Bonao.
Cuando un grupo de personas que regularmente comparte en un mismo punto geográfico sale de su entorno regular (lugar de reunión) y limitado (2 horas), viaja, come y duerme junta en un lugar distinto, sucede algo especial, y es que se conoce de una forma mucho más cercana y real. Adicional a esto, cuando una persona sale de su entorno regularmente está mucho más abierta a vivir nuevas experiencias y entablar nuevas relaciones, no en vano Jesús regularmente llevaba a sus discípulos fuera de la ciudad. Regresamos el domingo cansados, pero satisfechos de habernos conocido los unos a los otros de una manera mucho más real, cargados de anécdotas y recuerdos y sobre todo, con una imagen mucho más definida (en 3D) de lo que es la vida cristiana y lo que Dios puede hacer no para nosotros, sino a través de nosotros.
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Rafael Pérez (Pastor)Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com
Cualquiera podría pensar que la iglesia del Señor es un lugar ideal, uno en el que no existen los conflictos y si acaso se presentara alguno se resolvería de forma rápida y sin mayores dificultades. No, eso no es así. La iglesia es una familia real, una en la que las diferencias y desavenencias se presentan día tras día entre hermanos que no siempre logran ponerse de acuerdo, por lo menos, no en el momento.
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
El mejor maestro es aquel que puede mostrarnos a Cristo más claramente, un instrumento de un fin más allá de él mismo y que cuando mejor hace su trabajo es cuando menos logra verse.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.