Foto: Compartiendo una enseñanza sobre Juan 11 en Baní, durante el primer bautismo de PezMundial.El ritmo de trabajo que he tenido este fin de semana en cuanto a la enseñanza ha sido bien intenso. Comencé el jueves con un tiempo de Estudio Bíblico basado en el libro de Nehemías, luego, el viernes, taller para un grupo de nuevos miembros, el sábado en la mañana un devocional para un grupo de discipulado que estoy por comenzar y en la noche la reposición de una enseñanza sobre la amistad que había compartido el domingo pasado, ahora para un evento juvenil en la Iglesia Fundamento Bíblico, donde la banda de PezMundial tuvo su primera presentación fuera de nuestra iglesia. Terminé ayer domingo con una enseñanza sobre Juan 11 en Baní durante el primer bautismo de PezMundial. Adicional a esto, varias reuniones con gente de PezMundial y amigos a quienes les doy seguimiento.
Normalmente, cuando tengo jordanas de este tipo, la gente me pregunta que de dónde saco el tiempo, la energía y la atención para lograrlo, pero para mí es el asunto más natural del mundo. Aunque no puedo negar que es agotador, y claro está, este no es mi ritmo de trabajo normal ni el más prudente, cuando uno trabaja en aquello para lo que fue creado, sus recursos se aprovechan extraordinariamente bien y se pueden lograr muchas más cosas. Para su pregunta, mi respuesta es corta: este es mi llamado. Hoy lunes amanecí con el cuerpo adolorido, pero no tanto por la jornada de enseñanza, sino por estar cargando gente sobre mi espalda para hacer pirámides sobre el agua en una piscina después del bautismo de ayer. Luego les comentaré más al respecto.
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Rafael Pérez (Pastor)Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com
Cualquiera podría pensar que la iglesia del Señor es un lugar ideal, uno en el que no existen los conflictos y si acaso se presentara alguno se resolvería de forma rápida y sin mayores dificultades. No, eso no es así. La iglesia es una familia real, una en la que las diferencias y desavenencias se presentan día tras día entre hermanos que no siempre logran ponerse de acuerdo, por lo menos, no en el momento.
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
El mejor maestro es aquel que puede mostrarnos a Cristo más claramente, un instrumento de un fin más allá de él mismo y que cuando mejor hace su trabajo es cuando menos logra verse.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.