Este es el primer post que escribo en el 2009, después de una pausa de dos meses y algo. En muchas otras ocasiones he intentado mantener el ritmo que tuvo este blog en su mejor momento y no lo logro, pienso que principalmente porque ahora mismo estoy en otro tiempo. El tiempo anterior era un tiempo de pensar, de proponer cosas, de imaginar una realidad distinta. El actual es un tiempo de implementar, de desarrollar cosas, de trabajar. Es mucho más fácil rayar papel electrónico que poner la mano en el arado, y por eso le doy las gracias a Dios por permitirme lanzarme temprano al ruedo.
Ahora mismo no tengo mucho tiempo para escribir porque estoy muy ocupado intentando probar sobre el terreno —en la Comunidad Cristiana PezMundial— cinco años de ideas que nacieron en este blog. Y en el intento, voy chocando día tras día con una realidad que es muy distinta a la pensada. Pronto volveré a escribir, ya no ideas, sino experiencias. Espero que estés aquí para acompañarme, ya sea compartiéndome las tuyas o con tus oraciones. Seguimos conversando.
Etiquetas: Siembra de iglesias
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Rafael Pérez (Pastor)Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
El mejor maestro es aquel que puede mostrarnos a Cristo más claramente, un instrumento de un fin más allá de él mismo y que cuando mejor hace su trabajo es cuando menos logra verse.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.