Ayer domingo, después de dos semanas de trabajo realmente intensas y la gran despedida del parqueo que nos cobijó en estos primeros seis meses que tuvimos el jueves pasado, en PezMundial celebramos la primera reunión en nuestro nuevo local. Todavía el sábado teníamos serías dudas sobre la posibilidad de tener listo el lugar para el domingo; por lo menos, tan listo como esperábamos tenerlo, pues de todos modos nos reuniríamos allí.
En la imágen: Sábado en la noche, acondicionando el salón.
En la imágen: Instalando las ventanas.Nos faltaban las ventanas, la pintura, la plataforma, trabajos de electricidad y la limpieza de todos los escombros, fruto de la construcción de los baños y el acondicionamiento del salón de reuniones. Fue una experiencia maravillosa ver a toda nuestra gente involucrada para que pudiéramos lograrlo, y cuando pudimos terminar de pintar, limpiar y colocar las sillas —el sábado casi a media noche—, todos nos regocijamos y nos unimos para dar las gracias a Dios en oración. Cansados, cerramos el local y fuimos a nuestras casas a descansar para regresar en tan sólo unas horas para la reunión.
En la imágen: Sábado en la noche, al terminar.(Para mí el trabajo no terminó allí, pues al llegar a mi casa tuve que preparar la enseñanza, el programa y la presentación del día siguiente, hacer en 3 horas un trabajo que regularmente me toma alrededor de 15. Regularmente preparo el material con varios días de antelación, pero con los trabajos de la despedida y la construcción, esta semana no tuve mucho tiempo disponible.)
En la imágen: Asistentes a la primera reunión.
En la imágen: Asistentes a la primera reunión.Cuando abrimos el lugar la mañana del domingo y vimos cómo se iban llenando cada una de las 40 sillas que colocamos el día anterior hasta llenar el lugar, sentimos que todo el esfuerzo realizado en estos últimos días había valido la pena. Ahora tenemos un nuevo reto, pues la capacidad máxima del local acomodando bien las sillas son unas 55 personas y nos mudamos contando con estar allí los próximos seis meses, pero el primer día, solamente con los primeros miembros de nuestra iglesia y algunas familias que nos comenzaron a visitar, ya casi lo llenamos. A Dios sea la gloria y sabemos que el proveerá.
En la imágen: Patricia Guzmán en el tiempo de alabanzas.
En la imágen: Patricia con los Raúles (Raúl Fernández y Raúl Elías).Durante la reunión, tuvimos la participación de Patricia Guzmán junto con Raúl y Raúl Elías Fernández —los Raúles—, que son las tres personas que durante estos seis meses nos han acompañado en la adoración. Luego Rocío Pérez, nuestra Líder de Administración, compartió un momento de acción de gracias y pasamos al tiempo de enseñanza, hablando sobre cómo el amor, que es el vínculo perfecto, ha mantenido unida a nuestra iglesia durante estos primeros 185 días, a pesar de no haber tenido un lugar fijo en dónde reunirnos ni las comodidades que comenzamos a tener ahora.
En la imágen: Durante el tiempo de enseñanza.Al final, Alberto Ramírez, quien en fue mi pastor por muchos años y desde el principio nos ha sido de mucha ayuda por medio de sus sabios consejos, oró por nuestra iglesia, bendiciéndonos y motivándonos a seguir hacia adelante.
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Rafael Pérez (Pastor)Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
El mejor maestro es aquel que puede mostrarnos a Cristo más claramente, un instrumento de un fin más allá de él mismo y que cuando mejor hace su trabajo es cuando menos logra verse.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.