Ayer estuve hablando en PezMundial (Comunidad) sobre la importancia de la fe para mantenernos a flote —sostenernos— durante el desarrollo de nuestros proyectos. Esta es la segunda parte de una serie de tres enseñanzas sobre el tema de la fe que inicié la semana pasada y que espero concluir el jueves próximo con la tercera y última parte: Fe, para llegar hasta el final. (La fe: primero te pone en movimiento, luego te sostiene, y después te ayuda a terminar bien.) Les dejo la presentación para que la vean en línea o la descarguen en PDF.
Presentación: Fe, para sostener tus proyectos.
Descargar la presentación (Fe, para sostener tus proyectos) en formato PDF.
Etiquetas: Componentes del carácterconstanciadesarrollar un proyectodisciplinaegoísmoemprenderEscribir un librofalta de feFilipenses 1:6Grabar un CDHacer un presupuestohedonismoiniciativaIntegridadlanzar un proyectomantenerMateo 14:28-31movimientoSantiago 1:6Santiago 1:8Valores
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Rafael Pérez (Pastor)Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
El mejor maestro es aquel que puede mostrarnos a Cristo más claramente, un instrumento de un fin más allá de él mismo y que cuando mejor hace su trabajo es cuando menos logra verse.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.