Jueves 11, 7:35 PM @ Happy Car | PezMundial, Comunidad [GRATIS]
Ortega y Gasset con Frank Félix Miranda, Naco. (809-819-1549)
Santo Domingo, República Dominicana.
No basta con terminar los proyectos empezados, para quedar satisfechos es necesario terminarlos bien. Cuando comienzas pensando no sólo en dónde quieres llegar, sino también en cómo piensas llegar allí (sólo o acompañado, con tus valores o sin ellos, con mucha o poca integridad), aumentan tus posibilidades. Ven y aprende la importancia de la fe para ayudarte a llegar bien hasta el final. Tendremos música inspiradora, una enseñanza práctica e interesante y sobre todo, una conversación relevante al respecto entre amigos en nuestra mesa. (Tenemos una silla reservada para ti.)
Ver la presentación de la primera parte.
Ver la presentación de la segunda parte.
En la imágen: Mapa para llegar, si te pierdes me llamas.Etiquetas: FeProyectosterminar bien
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Rafael Pérez (Pastor)Contacto: Twitter (@rperez) / Oficina (809) 238-5414 / rafael@pezmundial.com
En cuanto a la lectura, los cristianos regularmente estamos en dos lados: el lado de aquellos que no leen nada y el lado de aquellos que solamente leen un reducido número de autores, especialmente los «autores populares».
Distraernos en cosas secundarias aunque no necesariamente sean pecaminosas es la tentación más común: el abuso del trabajo —incluido el trabajo ministerial— o el abuso del reposo son distracciones populares que por no tener la connotación negativa de la borrachera, el adulterio o la idolatría se pasan por alto.
Fruto no es cualquier cosa «buena» que se manifiesta en la vida de alguien, sino, solamente aquello que se manifiesta como consecuencia de la vida de Cristo y que sin Cristo sería imposible que se manifestara.
El mejor maestro es aquel que puede mostrarnos a Cristo más claramente, un instrumento de un fin más allá de él mismo y que cuando mejor hace su trabajo es cuando menos logra verse.
En la conversación que tuvo nuestro Señor con la mujer samaritana se describe el punto más importante de la correcta adoración, sin importar cuál sea la expresión de la misma (canto, oraciones, obediencia, ofrendas). Todo comienza con una correcta idea de Dios.
Un cristiano no es un hombre crédulo, nunca cree con ligereza y pocas veces lo hace fácilmente. Más bien es un hombre que luego de luchar (intelectualmente) en algunos casos por largo tiempo ha llegado a persuadirse de que Cristo es real, que es el hijo de Dios y es su salvador.