El vicio de la visión
En la imágen: Probando la visión | Gordon Saunders.El término visión ha calado muy bien, tanto en el ambiente eclesiástico como en el de los negocios, a tal punto, que ha degenerado en vicio, y de tanto «envisionar» a otros, muchos han terminado ciegos. Sobre la visión se preparan series de sermones y se celebran congresos en hoteles para envisionar —por tan solo 100 dólares el trago—, a sus participantes. La gente sale de allí creyendo que está más cerca de convertir su sueño en realidad porque suavemente le deslizaron el término varias veces por los oídos. Y es que la verdad hay que decirla, la palabrita gusta, esa bella unión de consonantes y vocales tiene un aire te éxito, de vanguardia, que la vuelve irresistible a los labios de los vendedores de sueños; ellos se creen que con solo mencionarla muchas veces estarán más cerca de alcanzarla. (Es como si el hecho de ver con claridad las letras grandes y pequeñas del examen que se toma para obtener la licencia de conducir garantizara por sí solo el buen desempeño del conductor en la carretera.)
En esta semana mucha gente me ha preguntado que cuál es la visión de PezMundial (Comunidad). Intencionalmente, he cambiado el foco de la conversación, pidiéndoles, que en vez de hablar de los ojos (la visión que tenemos sobre el futuro del proyecto), hablemos un poco del corazón (el carácter que estamos tratando de desarrollar en nosotros mismos para poder llegar a ser lo que Dios quiere que seamos). Realmente sería más fácil para mí darle a play y poner a girar el cassette con el mismo copy de siempre — optimizado para brochure: queremos ser una comunidad de éste tipo, que esto y también lo otro—, pero tal cosa me parece tan superficial que no me atrevo ni a intentarlo. Esta es mi posición al respecto: una visión la tiene cualquiera, pero el éxito de un proyecto no depende tanto de poder visualizar el destino como de tener el carácter necesario para mantenerse sobre el camino y llegar hasta allá; la visión se recibe o adquiere en un momento, el carácter (disciplina, integridad, valores) se desarrolla a través del tiempo. Y sin importar el tamaño de tu visión, llegaras tan lejos como tu carácter te lo permita. Siendo así, prefiero dedicar mi tiempo, mi energía y atención a pensar, conversar y trabajar en lo segundo.
Espero eventualmente compartir por aquí un poco más sobre nuestra visión para PezMundial, pero mucho más de nuestro carácter (corazón) y la forma en que lo estamos desarrollando. Ahora solamente quiero aprovechar para advertir sobre este peligroso vicio (la borrachera de visión), que como todos, comienza con algo muy bueno (una imagen mental de lo que esperamos ser) y por el abuso termina degenerando en daño. Recuerden siempre esto: con la visión se sueña, pero con el carácter se suda.













Hola Rafael:
Como te lo dije anteriormente, !estás imparable y muy laborioso! te felicito nuevamente por todo tu trabajo, y doy gracias a Dios por ti y tu gran participación y valentía para hablar así en tus artículos, sobre todo este de la visión, donde derribas “ideas” y estableces el carácter como algo prioritario en nuestra vida.Bendiciones para Pezmundial
Saludos Pati. Gracias por tus palabras de ánimo. Creo que estoy retomando el ritmo de antes, y ojalá que unos planes que tengo caminando por ahí prosperen para tener un poco más te tiempo y poder escribir más a menudo. Ora por eso.
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Durante años he predicado sobre la importancia de hacer cosas para Dios (ministerio, misión) y tener una visión; en resumen, he hablado mucho de «hacer» y ahora tengo más urgencia por hablar de «ser». Me he dado cuenta de que hablar de visión obviando el carácter es sumamente peligroso, tanto como una bomba de tiempo, una construcción mal sustentada o una olla de presión.
Es muy cierto que no todo el mundo tiene la capacidad de moverse de una realidad socioeconómica a la otra, pues hacerlo requiere primero tener las oportunidades necesarias y luego pagar un alto precio en carácter y sacrificio, y cierto también es, que aquellos que lo pagan con frecuencia son perseguidos por quienes se quedan rezagados.
Aquellos que poseen mucho conocimiento (ya sea porque se sacrificaron para adquirirlo o porque tienen una mente privilegiada) a menudo no son los más aventajados. Esto sucede porque se obvian otros dos puntos de apalancamiento (aparte del conocimiento) de igual o quizás hasta mayor poder e importancia: la experiencia y las relaciones.
Este método lo he puesto en práctica (con mayor y menor rigor y relativo éxito) para determinar la viabilidad de proyectos tan variados como la escritura de artículos, distribución de materiales, preparación de enseñanzas y conferencias e iniciativas de discipulado dentro de mi iglesia local. Al ser sumamente genérico estoy seguro de que sería extrapolable a otras áreas.
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